martes, 8 de marzo de 2016

¿Somos almas gemelas?

almas gemelas

Como psicoterapeuta, investigador y autor enfocado en los temas del amor, el desamor y la pareja, es inevitable que una duda recurrente entre las personas a las que atiendo o que me leen sea la de saber si existe su “alma gemela” esperándolas en algún momento de la vida; aquél ser que les hará vivir una mágica e interminable historia romántica y que hará realidad el viejo y dañino mito de “vivieron felices para siempre”.

Para empezar he de decirte que en lo particular yo sí creo que existen –y no una, sino varias-, “almas gemelas” aguardando por nosotros en distintos momentos de nuestra existencia. Personas con las que experimentaremos la magia del enamoramiento, la pasión, el amor y la compañía mucho mejor que con otras que lo intentemos. Pero al mismo tiempo que creo en ello, también sé que esta creencia puede resultar peligrosa.

La razón de ello radica en la concepción de la idea “alma gemela”. Alma proviene del vocablo latín ánima, que se refería a ese hálito o brisa que al exhalarse significaba la muerte, es decir que el alma se refería a un soplo o aliento vital.

Por otro lado, la acepción latina para gemelo es gemellus, que quiere decir doble o al mismo tiempo. Así que si recurrimos a la frase “somos almas gemelas”, básicamente estamos diciendo: “Tú eres el doble de mi persona y mi aliento vital, si no te tengo más, muero”.

Cuando quitamos el romanticismo ya no suena tan atractivo, ¿verdad?

Además, si aceptamos que es así, que las almas gemelas existen, ¿qué es un gemelo? Algo idéntico, tu doble. Y si estás destrozado emocionalmente, con una falta de equilibrio interna y poca valoración de ti mismo, cuando llegue tu “alma gemela”, ¿qué crees que ocurrirá? Que la persona que llegue estará exactamente igual que tú. Por tanto el escenario estará plasmado para un perfecto desastre emocional.

Ahora, no quiero que me malinterpretes, no digo que una dosis de romanticismo al creer en esta idea no sea algo positivo y motivador, ya que de hecho esto es necesario porque a fin de cuentas a todos –y me incluyo-, nos atrae la idea de ese cuento color de rosa; pero como siempre he dicho, el problema surge de los grados en que las cosas se crean o se lleven a cabo. Para ello, déjame explicarte porqué estoy convencido de que esas “almas gemelas” existen, aunque yo no las llamo así, sino que me refiero a ello como almas afines.

¿Qué es la afinidad amorosa?

En mi nuevo libro Pequeño manual para un corazón roto, le dedico el primer capítulo al asunto de la afinidad amorosa, ya que me parece que es uno de los hitos fundamentales para empezar a andar el camino del buen amar. Pero para ello, antes habría que comenzar definiendo el asunto de la afinidad.

Particularmente en el caso del amor de pareja y de la búsqueda de esta “alma gemela”, debe tomarse en cuenta la perspectiva congruente de la afinidad, que se refiere a la atracción que ocurre entre dos individuos cuando descubren que tienen rasgos, intereses e ideas en común.

afinidad amorosa

Nota algo sumamente importante: la afinidad nos lleva a establecer un vínculo con alguien pero no nos vuelve esa persona ni viceversa. Esta primera idea ya es contraria a la que se tiene generalmente de “alma gemela”.

Más importante aún con respecto a la afinidad es que –y aunque te pueda parecer increíble-, la presencia o ausencia real de estas tempranas conexiones en la relación, predicen con un enorme nivel de acierto, el futuro éxito o fracaso de la misma.

¿Qué quiere decir la afirmación anterior? Significa que en la búsqueda de esta “alma gemela” el mayor riesgo que se corre es que la persona insista en tener éxito en una relación que claramente no tiene afinidad o más específicamente, que no muestra alguno de los tres tipos de afinidad que están presentes en el camino del amor romántico.

Por la idea de que “tú y yo compartimos algunas cuestiones que me hacen pensar en que eres ideal para mí”, podemos obviar todas aquellas que no se encuentran o en las que hay falta de afinidad, peor aún es insistir en verlas aunque no existan.

La afinidad amorosa entonces se mueve a través de tres estadios muy específicos que son: la afinidad física, la afinidad intelectual y la afinidad emocional. Cada una de estas etapas tiene características particulares y la suma de las tres termina conformando el vínculo psicológico, que es básicamente, el amor.

Físico, intelecto y emoción

Entonces el recorrido hacia esta afinidad unida a la pareja comienza con lo físico. De repente dos seres se miran y descubren un brutal magnetismo entre ellos. Esa fuerza es tan poderosa que no les permite ninguna otra posibilidad más que la de acercarse y establecer contacto. Es lo que comúnmente llamamos “química”. Este proceso es tan importante que incluso se presenta ya desde niños, cuando los pequeños prefieren a unas personas por encima de otras.

Afinidad física

Basada en los rasgos superficiales (de superficie, no de frivolidad), la afinidad física permite el erotismo, la pasión y la inclinación íntima que es el primer paso en una relación. La persona nos resulta atractiva en su manera de expresarse, de hablar y hasta de caminar, en pocas palabras, esta afinidad nos dice si nos sentimos cómodos parados al lado de ese individuo.

Por sí sola, no obstante, esta afinidad no alcanza. El ejemplo más claro es el fracaso en las relaciones entre personas que engañan a sus parejas estables con amantes. Son relaciones que tienden a no durar porque están basadas en lo puro físico e, incluso aunque duren mucho, la calidad de esas relaciones recurrentemente deja mucho que desear. Entonces es necesario voltear al segundo tipo de afinidad.

Cuando la afinidad física ya se estableció, si las cosas van bien, se pasa a la afinidad intelectual que radica en el conocimiento más profundo acerca de las ideas y pensamientos del otro.

lovers

Esta afinidad influye notablemente en la vida social de la pareja, porque es a partir de aquí que los miembros de la misma van a escoger sus actividades en conjunto, ya que no es lo mismo si uno de ellos tiende más a la cultura y el otro prima la fiesta, por poner solamente un ejemplo. Desde luego lo anterior jamás quiere decir que tienen que ser iguales, pero sí que idealmente las coincidencias en este rubro tendrías que estar presentes.

Afinidad intelectual

La afinidad intelectual es importante porque genera uno de los requisitos más importantes de una buena pareja, que es una adecuada comunicación. Si lo intelectual está desfasado, evidentemente que tarde o temprano esto se reflejará y significará que las charlas productivas entre ellos se afecten de manera alarmante, provocando la aparición de un enemigo de la pareja: el aburrimiento, que si no se ataja, da paso al hartazgo.

Algunas características que nos dicen si hay afinidad intelectual son: se comparten principios y valores, se tienen ideas muy similares acerca de la vida, se poseen gustos muy parecidos, disfrutan de un mismo estilo de vida (los dos son bohemios, frívolos, etc.) y, el que considero más importante: se establece un muy similar nivel cultural entre ambos.

Si has leído 500 libros en tu vida y crees que no te va a terminar afectando que tu pareja lo más que lee es el periódico cuando está en el baño, me temo que el tiempo te demostrará lo contrario.

Afinidad emocional

Finalmente, la afinidad que solidifica las dos anteriores es la emocional, es decir, el momento en que la gente comparte con su compañero sus sentimientos más profundos, sus errores más vergonzosos, sus miedos más añejos y sus alegrías más intensas, sabedor de que la otra parte no utilizará los mismos como arma en su contra.

Es decir, la afinidad emocional aparece cuando se tiene plena confianza en la pareja.

Parece una obviedad pero te sorprendería saber que no lo es; la mayoría de la gente cree que por el sólo hecho de ponerse de pareja con alguien la confianza ya está inmersa en el asunto, pero esto no es necesariamente así. Y ello sucede porque la confianza en una fortaleza, no una capacidad; lo que significa que esta se adquiere y por tanto se tiene que ganar. No se da de facto.

almas gemelas

La característica más evidente de este tipo de afinidad es la empatía, que es la forma en que somos conscientes de los sentimientos propios y ajenos, por lo que actuamos en consecuencia de forma congruente. La empatía en este momento es fundamental porque potencia la autoestima en la pareja y provoca un mejor funcionamiento de sus integrantes.

Para saber si tienes afinidad emocional con tu pareja puedes fijarte en: si el entendimiento con ella es mejor que con cualquier otra persona (románticamente hablando); si se comprende qué situaciones, palabras u omisiones pueden ofender al otro y por tanto se evitan; en que no hay forma de expresarse inadecuadamente de la pareja ante terceros; si se comparte un proyecto de vida juntos y se confía en la bondad del otro.

Así que resumiendo este breve artículo (desde luego es un tema muy extenso y no alcanza el espacio), cuando obtienes estas tres afinidades, entonces sí, tienes a tu “alma gemela” o alma afín -a fin de cuentas puedes seguirla llamando como lo desees-. Pero si por alguna razón, hay ausencia de una de estas tres uniones con el otro, creo que sería adecuado replantearte con calma si estás en el lugar indicado y con la persona indicada. Hasta la próxima.

Photo Credit: Silvia Travieso Claudia Amat Zackie-Robert

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lunes, 7 de marzo de 2016

Como despedirnos de nuestros seres queridos (o como no hacerlo)

Vamos a revisar como despedirnos de nuestros seres queridos en este artículo y el de la semana que viene.  Espero que sea de tu interés esta serie de artículos.

La vida de toda persona está inevitablemente unida a las pérdidas. Separaciones que nos avisan consciente o inconscientemente que las relaciones con los demás no son eternas.

Como despedirnos de nuestros seres queridos

Las pequeñas o grandes pérdidas que vivimos, no solamente nos recuerdan lo provisional de los vínculos, si no que, poco a poco, nos van preparando para el gran y definitivo adiós que tendremos que dar a algunos.

Esta realidad nos puede angustiar o deprimir, pero lo que es fijo es que no lo podremos evitar; la muerte es el único hecho al cual estamos seguros que deberemos responder en algún momento.

Sin embargo, la mayoría de las personas fracasamos de alguna manera en el proceso de despedirnos. Estamos agarrados a nuestro pasado, y soltarlo nos produce vértigo, dolor, vacío…

A la reacción de resistirse a decir adiós se le llama “agarrarse” y se presenta sobre todo ante la pérdida de personas significativas.

La respuesta ante la pérdida de una persona querida, constituye un periodo bastante largo de pena y dolor, seguido por un renacer del interés de las personas y la vida en general.

Ese “agarrarse” tiene el fin de bloquear las emociones tan desbordantes que se dan ante la pérdida con el fin de mantener a la persona querida en la fantasía.

Causas de la reacción de agarrarse

Una de las causas por las que nos aferramos es por la gran cantidad de asuntos incompletos que hubo antes de que la persona falleciera. Y al decir asunto incompleto me refiero a aquellas cosas que quedaron pendientes entre las dos personas: un perdón por una disputa, la expresión de un sentimiento, un secreto jamás contado, frustraciones, culpas, amor no expresado…

Por este motivo una de las sensaciones más comunes cuando alguien muere son los remordimientos: ojalá le hubiera dicho, ojalá hubiera hecho…todos esos ojalá quedan ahí como culpabilidad o remordimientos.

Otra de las causas surge cuando nos aferramos a algo porque con ello obtenemos una ganancia secundaria que, aun a pesar de nuestro dolor, llega a compensarnos. Cuando el presente no nos gusta, o nos sentimos incapaces de comprometernos con otras personas… puede que aliviemos nuestro sentimiento de soledad pensando en relaciones pasadas.

Otra de las razones por la que cuesta tanto despedirse es la falta de disposición a sentir el dolor cuando se sueltan amarras. Un dolor inevitable y a la vez necesario para la superación del duelo.

Sin embargo esto nos da mucho miedo y ,tan pronto como las personas empiezan a sentirse angustiadas toman tranquilizantes, pastillas para dormir, se refugian en las drogas o en el alcohol, todo con el único afán de  anestesiar la emociones que no nos gustan y no sentir.

Finalmente hay muchas personas que evitan despedirse, lo hacen porque sienten que dejar ir es una traición hacía la persona que han perdido y hacia ellos mismos, es como si no quisieran lo suficiente al que se ha ido.

Resultados de agarrarse

Una de las consecuencias de agarrarse son los síntomas físicos: rigidez en los músculos, el abdomen, el pecho, presión en la cintura, punzadas en la espalda, rigidez en los hombros y agarrotamiento en la garganta y la mandíbula…Hay personas que se identifican totalmente con personas fallecidas y parecen cadáveres andantes.

Además, existen consecuencias emocionales: aquellos que se han identificado con personas fallecidas, están emocionalmente muertos, no sienten nada. También hay personas que a causa de no haber completado su proceso de duelo presentan de forma crónica una depresión y andan siempre abatidos, apáticos y tienen poco interés real por la vida.

También es sintomática la forma de expresarse a nivel verbal. Hay personas que nunca hablan de su presente o de su situación actual, sino que aprovechan cualquier oportunidad para revivir un pasado lleno de vivencias, recuerdos y sensaciones.

Otro de los síntomas se da en las relaciones por la incapacidad para entablar vínculos estrechos con otras personas. El que está continuamente fantaseando con el pasado o con relaciones con personas que se han ido, tiene poco tiempo para los que están cerca, no ve, ni oye, ni siente lo que ocurre en el aquí y ahora.

Como no despedirse bien. Conductas disfuncionales.

duelo perdidaA veces tenemos la dificultad de despedirnos entre otras cosas porque no deseamos soltar de verdad y reprimimos…pero esto no nos aleja de sufrir, porque, aunque enterremos el recuerdo, la realidad seguirá estando ahí y este esfuerzo supondrá un gran gasto de energía.

La oposición a esta realidad tan dolorosa se refuerza a través de las siguientes conductas disfuncionales:

La pataleta: ¡No quiero, no quiero y no quiero! Este tipo de conducta infantil lo que hace que se perpetúe el engaño de omnipotencia y evita sentir la tristeza por lo que uno se queda en la rabia.

La mariposa disecada: Hay veces que se actúa desde la negativa a despedirse. Es como estar congelado en el pasado, el escenario no se modifica, como si la historia fuera a retroceder. Se deja la habitación tal como la dejó, el teléfono colgado por si llama…

El agujero de queso: Nos agarramos al pasado o a los demás para rellenar nuestros propios huecos lo que nos convierte en dependientes. Hay personas que no paran de mirar los huecos de su vida sin hacer nada y se quedan ahí mirando al pasado rechazando lo que les trae nuevo y bueno el presente.

La despedida de chicle: Toda despedida requiere un tiempo de adaptación. Pero hay personas que a la hora de despedirse es como el que pisa un chicle, no hay manera de despegarse de él.

No pasa ná! Son personas que tratan de evitar la despedida mediante la negación de lo que sienten. Evitan hablar del tema y hacen como si no hubiera pasado nada y algunos en vez de afrontar su vacío y soledad llenan su tiempo con múltiples actividades, o encontrando una nueva relación lo más pronto posible casándose de nuevo o teniendo otro hijo.

Os he hablado sobre las consecuencias de no despedirse, las causas o motivos, y los diferentes tipos de despedidas que se pueden dar cuando no queremos soltar. En el próximo articulo os daré las pautas necesarias para poder elaborar un duelo de manera sana y funcional.

 

[TEST] ¿Necesitas ayuda psicológica?

Desde WebPsicólogos te presentamos un test que mide tus niveles de ansiedad, estrés y depresión

Antes de realizar el test ten en cuenta:

  • Tardarás menos de 3 minutos en realizarlo completo.
  • El resultado es totalmente anónimo.
  • El resultado no es una evaluación psicológica profesional. Simplmente es un indiciador de como te encuentras

Instrucciones

Teniendo en cuenta los últimos 15 días, contesta la respuesta que mas se acerque a tu situación.

No hay respuestas correctas y no le des demasiadas vueltas a cada pregunta.

 

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5 blogs imprescindibles para motivarte

blogs de motivación

Hoy mi buena amiga Sandra Arias de SoloMarketing ha tenido el detalle de incluir a Psicocode como uno de los 5 blogs que debes leer para motivarte si estás atascado en un proyecto.

Puedes acceder al post directamente aquí

Photo Credit: John Wilhem

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jueves, 3 de marzo de 2016

Juguetes de integración sensorial

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Hoy queremos exponer un tema de actualidad que entraña una grave problemática para muchos niños en edad preescolar y escolar, que además, presentan algún tipo de discapacidad. Pero no nos vamos a detener en la identificación del problema, sino que iremos más allá y describiremos cómo a través del juego podemos ayudar a que estos niños mejoren.

Hablamos, concretamente, de “Disfunción de Integración Sensorial” (o los “Trastornos de Regulación del Procesamiento Sensorial”) y los juguetes para niños con discapacidad.

 

¿Qué les pasa a los niños que padecen disfunción de integración sensorial?

Para entender qué le sucede a un niño con disfunción de integración sensorial, tenemos que acercarnos previamente al concepto de percepción.

El niño, en sus primeros años de vida, aprende a través de la exploración de su ambiente. La información que nos llega del entorno, lo hace a través de nuestros sentidos perceptivos: la vista, el olfato, el tacto, gusto y oído (incluimos también la percepción del movimiento y la gravedad, que permiten situarnos en el espacio y acomodarnos en nuestro propio cuerpo). Los sentidos son, por tanto, el primer filtro por el que pasa la realidad.

Una vez captamos los estímulos del espacio que nos rodea, a través de nuestros sentidos como hemos dicho, se inicia el proceso de interpretación de los mismos. La información llega a nuestras neuronas, las cuales “traducen” dichas sensaciones y nuestro sistema de procesamiento nos permite ENTENDER lo que estamos percibiendo (darle un nombre, formarnos conceptos, realizar valoraciones) y RESPONDER adecuadamente a las demandas de ese entorno: a nivel motor, social, cognitivo y emocional.

conductaLos niños que presentan alguna disfunción en su sistema sensorial, no procesan adecuadamente la información que le llega de sus sentidos y ofrecen respuestas inadecuadas (o disfuncionales) ante estímulos con los que otra persona (no afectada) reaccionaría de un modo más cercano a la media normativa. Es decir, muestran conductas desproporcionadas, extrañas o incomprensibles para la mayoría de nosotros.

Imaginad que el simple roce de la tela de vuestra camiseta os provocara un gran malestar en la piel que os “empujara” a quitaros vuestra prenda de inmediato. O que notarais como nauseabundo el olor de una rosa (que se supone agradable al olfato, a priori) ¿no la apartaríais de un manotazo al momento?

Además, las disfunciones en el procesamiento sensorial suelen aparecer como síntoma secundario en trastornos como el Autismo, el Síndrome de Down o las parálisis cerebrales. Con lo que son niños que parten de déficit previo acusado en distintas áreas de funcionamiento.

Y las consecuencias (la reacción de los demás o del entorno) a la conducta mostrada por esos niños, son con frecuencia negativas.

Los niños con dificultades en el procesamiento de la información sensorial, presentan problemas en sus entornos más habituales (escuela, hogar…). Se puede ver afectada su motricidad, comunicación, autoestima, sus habilidades sociales (depende de cada caso) pero el factor común es que en todos ellos se ve mermada su calidad de vida. Suelen sufrir, además, el rechazo de sus iguales, que no los comprenden o tienen miedo a sus reacciones impulsivas e imprevistas, y eso produce una gran desmotivación en el niño a la hora de seguir interactuando con el entorno, por lo que se va aislando cada vez más de los demás.

Salir de ese círculo vicioso no es sencillo, pero con un diagnóstico precoz y mucha estimulación, el niño puede aprender a procesar la información sensorial de un modo distinto, responder de manera más adaptativa y los problemas mencionados disminuyen considerablemente.

 

¿Cómo podemos estimular a estos niños?

En los años 70 unos terapeutas realizaron un experimento con pacientes que manifestaban algún grado de discapacidad o enfermedades mentales. Descubrieron que adecuando un espacio en el que los estímulos sensoriales se simplificaban y controlaban, sus pacientes mejoraban significativamente. Estos resultados se trasladaron al campo de la Educación Especial, y se diseñaron aulas sensoriales en las que los niños con discapacidad y disfunciones sensoriales podían beneficiarse de tener una oportunidad para habituarse a distintos grados de texturas, sonidos, colores, sabores, movimientos… y aprender así a entrenar sus sentidos, su motricidad gruesa y fina y sus habilidades en general.

Fuera del entorno escolar (en casa), los padres de niños con disfunción en su sistema sensorial, tienen hoy día la posibilidad de mejorar la calidad de vida de sus hijos con algo tan simple como un juguete. No un juguete cualquiera sino lo que se denomina “juguetes de integración sensorial”.

 

¿Qué son los juguetes de integración sensorial?

Son juguetes cuyo objetivo principal es desarrollar las capacidades y habilidades perceptivas de los niños con discapacidad a través de la estimulación sensorial. ¿Qué mejor manera de entrenar estas habilidades que a través del juego?

juguetesHay de diferentes tipos, y cada uno se ha diseñado para estimular una o varias áreas sensoriales concretas; así, podemos encontrar desde pelotas para estimular el movimiento y la motricidad gruesa, muñecas (para el tacto) o puzles (para la motricidad fina y la capacidad intelectual), hasta jabones con distintas fragancias (para el sentido olfativo)… incluso tablets interactivas y software para el ordenador.

Para su confección se utilizan materiales varios (jugando con diferentes grados de dureza, tamaño y flexibilidad), colores (de distinta intensidad y tonalidad), músicas y sonidos, aromas… Con los juguetes de integración sensorial, el niño tiene la oportunidad de acercarse (siempre voluntariamente y sin forzarlo) a esos estímulos que en un entorno no controlado tiende a evitar.

Los padres pueden acompañarlo durante el juego y animarle a que toque, huela, observe y sienta. De esta manera, los niños aprenden jugando, a sentir; de un modo agradable y divertido; lo que provoca que asocien la experiencia a algo positivo y, por tanto, muestren conductas más relajadas y ajustadas.

Por todo lo expuesto, los juguetes de integración sensorial, además de resultar terapéuticos, son altamente motivadores para estos niños, que de otro modo inhibirían su conducta exploratoria por miedo o por rechazo a la experiencia de “sentir”.

 

¿Dónde encontrar juguetes de integración sensorial?

Hoy día tenemos la suerte de contar con la comodidad de Internet. Desde Webpsicólogos os recomendamos que visitéis siempre páginas especializadas en el tema de la discapacidad y la disfunción sensorial. Nos ha llamado la atención, por la adecuación y variedad de materiales, la web www.plazatoy.com, en la que podéis consultar una amplia gama de juguetes con los que ofrecer estimulación sensorial e intelectual a vuestro hijo. Os animamos a que la visitéis y nos contéis, a través de vuestros comentarios, qué os ha parecido.

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Cómo vencer a la ansiedad con las llaves de tu coche

vencer a la ansiedad

Buenos días, ¿qué tal va tu semana? Deseo de corazón que muy bien.

Hoy te escribo un post con un título llamativo que espero que te haya animado a leerlo.

Es posible que pienses: “a ver cómo me explica Iñaki eso de vencer la ansiedad con las llaves del coche. Qué cosa tan rara… Seguro que lo ha llamado así para que lo lea y después me contará una tontería… Pues estoy yo para perder el tiempo. ¡Con la de cosas que tengo que hacer! Espero que me diga algo pronto porque si no…”.

Y te empiezas a enfadar un poco.

De la nada tu mente ha emitido un juicio y anticipado lo que cree que puede pasar. Algo que no sabemos si existe o no, se hace realidad en nuestro pensamiento. Y ese pensamiento nos genera una sensación de incomodidad.

Mientras escribo esto una parte de mí piensa: “estoy escribiendo esto para Psicocode, que tiene muchísimos lectores. Y si no les gusta el post… ¡Qué van a pensar de mí! Puede que no quieran leerme más, y es posible que Isidro no quiera invitarme a participar en su blog…”.

Y me incomodo.

Ninguno de estos pensamientos existía antes. ¡Los he creado en el momento de pensarlos!

Así funciona nuestra mente y es aplicable con muchos de los problemas psicológicos que nos aquejan.

Nuestra tendencia natural a pre-ocuparnos (ocuparnos antes de tiempo) sin duda es un lastre para situaciones como las fobias, las crisis de ansiedad, los trastornos del estado de ánimo, disfunciones sexuales… entre otros.

Anticipar en tu cabeza, pensar cómo se supone que van a ser las cosas y sus consecuencias, no hacen más que poner presión en lo que haces. Te impiden disfrutar el momento presente, te hacen sufrir sin necesidad.

Y lo que es peor: muchas veces hace que se provoque precisamente aquello que quieres evitar.

El miedo constante a que suceda una nueva crisis de ansiedad puede ser más limitante que una crisis de ansiedad aislada en sí misma. Y además ¡aumenta las posibilidades de que suceda! Lo mismo pasa con el miedo a no saber afrontar un examen, a fallar en una relación sexual…

Decía Charles Dickens: “Mi vida estuvo llena de catastróficas desdichas, la mayor parte de las cuales nunca sucedieron”. No se puede expresar mejor.

Entonces, ¿cómo hacemos para cambiar esto? ¿Se puede? Y lo más importante: ¿dónde están las llaves del coche?

Vamos por partes.

Sí, se puede cambiar. Y lo primero es tomar conciencia de esos pensamientos anticipatorios. Si eres capaz de observarlos, tendrás un cierto control sobre ellos. Un poco. Pero lo suficiente como para no alimentarlos demasiado.

Los detectas, eres consciente de que estás anticipando algo que no sabes si va a pasar o no. Te das cuenta de que no te lleva a ninguna parte y te centras en el momento presente, en lo que estás haciendo en este mismo momento. Esa es la clave. Y pasados unos momentos sientes que la tensión empieza a ceder.

¿Lo tienes? ¡Enhorabuena! Ya has empezado a desprogramar un poco el mecanismo anticipador.

Pero también hay muchísimas situaciones en la que estás anticipando, cosas a veces sin importancia, y de las que no te damos cuenta. Si pones aquí también el foco ayudarás a disminuirlas y a disfrutar más del momento presente.

Estás en el servicio meando y antes de terminar ya estás tirando de la cadena. Te llevas la última cucharada a la boca y antes de tragarla ya te estás levantando con el plato en la mano.

Te estás desconectando del presente para adelantarte al futuro. No aprovechas ni una cosa ni la otra.

Sales a la calle a recoger el coche y dos manzanas antes ya estás buscando las llaves en el bolsillo (aquí están las llaves por fin). Pero entonces te das cuenta. ¿Qué sentido tiene estar pensando en le momento de abrir la puerta del coche? ¿Qué hago con las llaves en la mano durante 5 minutos?

Y en ese momento dejas las llaves donde están y te centras en el paseo.

Y terminas de mear, te quedas relajado un segundo y tiras de la cadena. Saboreas la última cucharada, ¡qué rica! y después te levantas a recoger. Terminas de hacer lo que estás haciendo. Tomas conciencia de ello, asimilas todo su beneficio y entonces pasas a las siguiente tarea.

Y poco a poco la ansiedad que nos genera estar siempre pensando en lo que está por venir va disminuyendo. Dejas de estar tanto en el futuro para volver al presente, el único sitio donde pueden suceder las cosas.

Recuerda que hay dos días en los que no se puede hacer nada. Uno es ayer y el otro mañana.

Hoy hemos aprendido algunas cosas para librarnos, un poco del peso del mañana y el próximo día le daremos caña al ayer.

Espero que te haya gustado el post de hoy y que te lleves alguna idea que te sirva para ser un poco más feliz, que es lo que te mereces.

Nos vemos en el siguiente.

Hasta entonces te deseo un fantástico y feliz día de hoy.

Nota: Por cierto, soy médico psiquiatra y con frecuencia pongo medicación para controlar la ansiedad o la depresión. Es una herramienta útil. Pero cuánto más utilizo enfoques como el que te acabo de contar… ¡menos fármacos utilizo! Si quieres saber más puedes leer también: Un cita Contigo Mismo. ¡Un fuerte abrazo!

Photo Credit: John Wilhem

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miércoles, 2 de marzo de 2016

Neuromarketing y Neuroinnovación

neuromarketing

El Neuromarketing, implementado de manera correcta, está formado por un conjunto de disciplinas y ciencias: marketing, psicología, biología, antropología, semiótica y neurociencias.

Las grandes marcas del planeta utilizan todo este conocimiento, ayudados en muchos casos por empresas expertas en metodologías de innovación, para tener la certeza de que sus nuevos productos y servicios funcionarán.

El Neuromarketing y la Neuroinnovación están focalizados en comprender y vender al cerebro límbico y reptil del consumidor, siendo éstos los más arcaicos en la especie humana, aunque demostrada su vital importancia en cualquier decisión de compra.

Las decisiones finales del consumidor están fuertemente influenciadas por el “principio de los 3 cerebros”, postulado por el Dr. Maclean en su libro “El concepto Triuno del cerebro y el comportamiento”.

El ser humano posee 3 sistemas neuromentales: uno de ellos es consciente y los otros dos inconscientes. El autor de tan fascinante obra describe al detalle cómo funciona cada de uno de los cerebros y los procesos evolutivos que han llevado a los mamíferos superiores a disponer de tan compleja estructura cerebral.

Para estudiar en profundidad nuestra mente no podemos dejar de lado esta división del cerebro triuno, así que es totalmente necesario entender el funcionamiento de sus diferentes partes para sumergirnos con veracidad en lo más profundo de la decisión de compra del consumidor. Quienes formamos el equipo de Neurocode, apasionados del Neuromarketing y la Neuroinnovación, estamos fuertemente influídos por el principio de los 3 cerebros, al considerarlo una poderosa herramienta para facilitar al consumidor lo que de verdad anhela.

Desde esta nueva perspectiva en el enfoque de ventas, se empieza a segmentar a partir de las carencias a nivel insconsciente.

En el complejo terreno de las percepciones, cada individuo tiene una peculiar manera de experimentarlas. El psicólogo G. Kelley acuñó el término “Constructos personales” refiriéndose a la capacidad del sujeto para modelar su propia realidad, dividiéndola entre construcciones positivas y negativas.

Carl Gustav Jung postuló la existencia de un conjunto de simbología primitiva común a todos los seres humanos, con capacidad de trascender a la propia razón. A este fenómeno lo denominó “Inconsciente Colectivo”.

Uno de los filósofos más importantes de nuestra reciente Historia, Immanuel Kant, propuso algo similar cuando quiso establecer un paralelismo entre la innovadora teoría heliocéntrica de Copérnico y la perspectiva sensorial del ser humano. Kant propone darle la vuelta a la relación antigua, de manera que el sujeto ya no es cognoscente pasivo ante el objeto, sino que nosotros, en el acto de conocimiento, modificamos la realidad conocida.

Centrándonos en el apasionante mundo de las ventas, y gracias a toda una amalgama de conocimiento atesorado hasta nuestros días, mediante metodologías de Neuroinnovación podemos ser capaces de diferenciar las improntas de un mismo estereotipo de persona, es decir, de igual edad, posición social, idéntico número de hijos, etc…

De tal modo, la elección de un producto por parte de una persona viene dada por factores con posibilidad de ser analizados científicamente, accediendo a las motivaciones de compra específicas según cada caso.

El Marketing y la Innovación han dejado de ser una disciplina de simple prueba y error; disponemos de tecnología de vanguardia unida a la sabia dedicación de cientos de profesionales a lo largo del Planeta. A cada nicho de mercado le corresponderá una versión del producto, adaptado a sus necesidades reales como especie humana. El valor agregado conecta directamente a un nivel instintivo y emocional.

En la actualidad, muchos todavía cometen el error de ofertar una gran variedad de productos para un mismo nicho, sin diferenciarlos según las características culturales de cada país, así como las carencias emocionales y reptiles del cliente objetivo.

Nuestra misión, una vez comprendido el sistema del “cerebro triuno”, es identificar los patrones inconscientes de la idiosincrasia de un territorio, ya que gracias a ello, sabremos la manera de comportarse ante la compra de un automóvil, una hogaza de pan, la contratación de un seguro de vida o unos zapatos.

A esta programación, debemos sumarle el condicionamiento neuropsicográfico, en donde podemos encontrarnos con 3, 4, 5, o más grupos compartiendo los mismo condicionamientos; a éstos les llamamos nichos neuropsicográficos.

Siempre hay dos níveles de descubrimientos para para innovar e implementar estrategias de marketing, ventas, comunicación y posicionamiento: los Códigos Culturales y los Códigos Neuropsicográficos.

Conquistando al cerebro límbico

El sistema límbico, tal y como lo expuso Paul D. MacLean, es un sistema que compartimos con los mamíferos, siendo altamente emocional, kinestéstico y sensorial.

A esta parte del cerebro le encanta disfrutar y sentir, absorber elementos sensoriales con capacidad de ser captados, procesados y memorizados. Odia el miedo y disfruta con la confianza. Es muy ritualista, aunque explorador y aventurero. Lo límbico se relaciona con el ansia de probar antes de comprar, le gusta ver, tocar y sentir antes que leer las instrucciones. También es soñador y aprovecha los sentidos para construir memoriales emocionales de lo experimentado.

Este cerebro disfruta la experiencia de ver, tocar y jugar con los IPADs en las tiendas de Apple. Es el cerebro que hay que tranquilizar cuando el turista va sobre las nubes, en el avión, por ejemplo, distrayendo su pensamiento preparándole un postre con toques personalizados, muy cerca de sus piernas.

Este es el cerebro que se invade poderosamente a través del olfato cuando un cliente entra a un hotel o restaurante, condicionando en gran manera sus ganas o no de permanecer en el lugar. Si tienes una marca de lujo, el cerebro límbico puede ser tu aliado mediante una buena metodología de persuasión. Es también al cerebro que embauca a un chico que desea conquistar a una mujer invitándola a cenar en un restaurante en donde sirven los alimentos en varios tiempos, mientras escucha música de fondo y el tono de la iluminación disminuye ligeramente a medida que pasa el tiempo.

El poder instintivo (de lo reptil a lo simbólico)

Los instintos son impulsos motivados por una especie de “poder” ubicado en el inconsciente. Muchos de ellos los desarrollamos en el vientre materno. En el bebé los instintos son muy obvios y son causa de nuestra supervivencia. Lloramos porque tenemos hambre, mamamos la leche materna, buscamos el calor de la madre, reconocemos nuestro espacio por los aromas, cerramos los ojos ante el destello de luz, temblamos por el frío, sudamos por el calor, etc.

A medida que crecemos, vamos experimentando nuevas manifestaciones instintivas, y el complejo reptil los activa según convenga para dotarnos de la seguridad necesaria para subsistir. Además de los instintos biológicos, otros los vamos adquiriendo en nuestra vida, algunos incluso parten del consciente y, tras la repetición, se vuelven automáticos e inconscientes.

Aprendemos a conducir y cuando nos vemos ante un peligro, lo que se inculcó de forma consciente, de repente, “salta” de forma automática y nos salva la vida.

Lo mismo pasa en actividades como el canto, la danza o en los deportes. Charles Dugghi escribió en profundidad sobre esta temática en su libro “The Power of Habit”.

El ser humano actúa mediante este “piloto automático” con la finalidad de ahorrar recursos (principalmente oxígeno y glucosa). Cuando tenemos sed y deseamos una Coca Cola, cuando nos maravillamos ante la presencia de un Ferrari, cuando se nos hace la boca agua al pasar por un Mcdonalds, o cuando nuestra mente evoca una fantasiosa historia libidinosa al contemplar a una mujer con unos zapatos de Chanel, también se activa el mismo mecanismo.

Sigmund Freud decía que existían dos grandes motivaciones inconscientes que mueven al ser humano: ser importante y obtener sexo. Muchos de los productos que compramos tienen que ver con buscar este afán de ser admirados, tenidos en cuenta, ser notorios en un grupo de personas, y tener la capacidad de atraer pareja y saciar nuestra sexualidad.

El sueño de cualquier empresa de éxito es conseguir magnetizar con el cerebro reptil de sus potenciales compradores, y para ello es importante conocer en profundidad la mente del mismo, su programación inconsciente, encontrando los conectores reptiles más poderosos. Los humanos poseemos una especie de mapas mentales en torno a las marcas que compramos, los cuales nos añaden valor como especie al ahorrar oxígeno y glucosa. Son eficaces.

Para lograr este posicionamiento, esta programación de grandes masas de personas, se necesitan tres grandes condiciones:

1. Comunicación simbólica

El cerebro reptil no escucha palabras, no conoce el lenguaje verbal o escrito, sino el lenguaje visual y el de las acciones. De nada vale que un hombre le diga a una mujer que es un macho protector. Es preciso demostrarlo con hechos. Una gran marca debe representar las metáforas adecuadas para que no sea necesario expresar los conceptos de forma obvia (ya que el cerebro reptil no lo captaría). Lo importante es lanzar un poderoso mensaje al reptil, justo el que está deseando.

Es preciso aprovechar el inmenso gancho de las metáforas visuales para comunicar algo complejo sobre sus marcas de una forma sencilla y capaz de ser entendida por todo tipo de personas.

Para comunicar FORTALEZA , en su momento Mitsubishi aprovechó esta metáfora visual.

mitsubishi

El cerebro reptil aprende a través del contraste; alto vs bajo, fuerte vs débil, inteligente vs tonto, rico vs pobre, seguro vs inseguro. Es crucial que las imágenes reflejen a la perfección cuál es el contraste y qué beneficios me va a reportar como consumidor.

2. Congruencia en el tiempo

Debemos posicionarnos en la mente de nuestro cliente potencial hasta que seamos parte ineludible de su “Universo”. El cerebro humano interpreta que un mensaje repetido constantemente es veraz, de ahí el gran poder de la programación mental.

pepsi-cola

Algunos nichos de mercado son relativamente sencillos de convencer, aunque otros son más complicados. Coca Cola no logró ese posicionamiento reptil de que es la Esencia de la Felicidad, de que con ella experimentarás una Exploración Sensorial Mayor y de que es un Gran Acelerador Biológico y Emocional del día a la noche, le ha llevado decenas de años.

Pepsi lleva como 40 años intentando vender al reptil la idea de que Rejuvenece, y aún no lo ha conseguido.

Las compañías aéreas saben que el instinto de protección en los padres es tan intenso, que repiten a los pasajeros cada vez que se suben al avión que primero se pongan ellos la mascarilla de oxígeno y después se la pongan a sus hijos; y aun así, muchos pasajeros hacen lo contrario en caso de emergencia.

Las empresas de cereales asociaron su consumo al desayuno y es muy difícil convencer a la gente de que lo relacionen con la cena.

3. Intensidad Emocional

A la hora de construir nuestro posicionamiento, se necesita añadir emociones, ya que están muy ligadas a la memoria. Para llegar al cerebro reptil tenemos un gran atajo: el cerebro límbico. A más emoción sensorial , más posibilidad de que asocien tu marca a ella.

El Psssst, el glugglugglug, shhh y ahhhhh, son elementos ritualistas, somáticos y sensoriales que Coca Cola nos ha ido repitiendo a lo largo de los años y han permitido que en el cerebro reptil del público general se experimente un posicionamiento mucho más allá del refresco en sí, alcanzando la categoría de Instrumento de Felicidad.

Y, aunque parezca no tener sentido a un nivel lógico que las personas pongan sus esperanzas en que un refresco les dará la felicidad, cuando metemos emociones, el cerebro córtex no entra al juego con sus capacidades cognitivas, deja que fluya la comunicación y que se puedan sembrar valores agregados reptiles de por vida.

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martes, 1 de marzo de 2016

8 formas sencillas de salir de tu zona de confort

salir de tu zona de confort

Todos los días nos movemos en una zona de confort, es decir todas aquellas acciones, pensamientos, emociones, rutinas que hacemos diariamente.

Muchas personas me cuentan que a pesar de que esa zona de confort no sea para nada confortable les cuesta muchísimo salir de ella. Muchas veces por los pensamientos irracionales que aparecen una y otra vez provocando emociones como el miedo, la ansiedad, apatía y desmotivación.

“Todos los días me levanto y veo lo mismo. Mi vida no tiene sentido, no hago más que ir a trabajar, llegar a casa, mantenerla al día y arreglar los problemas de los demás” “Salir de trabajar y no tener ni un rato libre para hacer lo que me de la gana es lo peor que llevo, es más, no sé ya ni lo que me gustaría hacer”

Suelo comparar la zona de confort con la alimentación. ¿Qué pasaría si todos los días comiéramos el mismo alimento? Está claro que nos enfermaríamos, imagina que sólo comiéramos naranjas todos los días, las naranjas están muy ricas pero no nos proporcionan todo lo que nuestro cuerpo necesita.

Con la zona de confort sucede exactamente lo mismo. Si todos los días realizas las mismas rutinas sin salirte del plato, vas a enfermar de estrés, ansiedad, depresión…Y es que es muy importante que nuestro cerebro reciba estimulación diaria y diferente.

Aprender cosas nuevas, viajar, recuperar viejos hobbies, hacer deporte, alimentarse, cambiar rutinas diarias como tu lugar en la mesa a la hora de comer, colocar las cosas de manera diferente…

¡Recuerda! Aumentar tu zona de confort no significa que cambies como persona, simplemente creces y te desarrollas, maduras. Y eso es formidable.

Te ofrezco 8 formas sencillas para ir saliendo de tu zona de confort:

1. Cierra los ojos. Venga cierra los ojos.

Ahora imagina todos esos sueños y objetivos que siempre has tenido, imaginado pero que por alguna razón siempre vas dejando por el camino. ¿Los tienes?

Muy bien ahora coge papel y boli y anota todos esos objetivos, da igual que pienses que son inalcanzables, esos objetivos a largo plazo piensa como transformarlos en objetivos a corto y medio plazo. Vale cualquier objetivo: comprarme una cometa, hacer paracaidismo, ir a una playa paradisiaca, viajar, comprarme esa blusa, hacer una comida familiar…

Intenta que tus objetivos incluyan a tu familia, amigos, desarrollo personal, naturaleza, dinero y trabajo, estudios o aprendizaje, viajes.

Ahora vamos a poner fecha de caducidad, pues si solamente plasmas tus objetivos en un papel es muy complicado que se cumplan. Elige un solo objetivo para empezar a hacer de aquí a 1 mes, otro a 3 meses y otro a 6 meses.

¡Bravo! Ya tienes 3 objetivos en los que centrarte, comprométete contigo mismo y organizate para que cada semana les puedas dedicar un rato.

2. Otra forma de aumentar tu zona de confort es anotar esas actividades que tanto te gustan y has dejado de hacer.

Escríbelas en un papel cada una de ellas y guárdalos en una cajita. Cada día o cada semana debes sacar un papel e intentar cumplir la actividad que te ha tocado.

Observa qué emociones te genera realizar esas actividades que tanto te gustan ¿Aumentan tu motivación? Genial, la motivación es el motor para la acción, aumentará tu autoestima y la confianza en ti mismo.

3. No te olvides de hacer deporte

Para poner a punto tus hormonas y reducir el estrés y la ansiedad

4. Duerme adecuadamente

Olvídate de ordenadores y móviles por la noche, y también intenta usarlo lo menos posible durante el día, realmente son una auténtica pérdida de tiempo y te alejan de tu realidad.

5. Aliméntate adecuadamente

Esto significa menos productos que vengan en empaquetados y más cocinar alimentos que te ofrece la naturaleza: carnes, pescado, verduras y muchas frutas, sin olvidar los frutos secos, los huevos y los cereales (que no son los cereales que le echas a la leche)

6. Socializa

No vas a salir de tu zona de confort si siempre te mueves en el mismo círculo. Recupera viejas amistades, conoce gente nueva, apúntate a una actividad y queda con tus amigos de siempre al menos una vez por semana semana.

7. Relájate y diviértete

Busca un tiempo todos los días para ti, suéltate la melena, reserva esa media hora. ¿Ya la anotaste en tu agenda?

Espero que estos recursos te sirvan para iniciarte en tu salida de la zona de confort. Pero para despedirme, un último consejo. ¿Adivinas cuál es?

8. Olvídate de tus pensamientos negativos e irracionales

No tienes pruebas de que vayan a suceder, así que no les hagas caso y demuéstrate a ti mismo que no son ciertos.

¡Bienvenido al otro lado de tu zona de confort!

Photo Credit: Marjan Lazarevski

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