jueves, 7 de abril de 2016

La psicología en el póker y en la vida

psicología en el póker

Aquellos que piensan que para ganar en el póker solo se necesita suerte, no conocen bien cómo funciona el juego. Podría darse el caso de que alguien que jugara por primera vez acabara ganando, pero solo sería eso, una posibilidad, nada que ver con la realidad.

Para jugar al póker hacen falta dosis de templanza, estudio, concentración y psicología, mucha psicología.

Los jugadores de póker profesionales eligen al juego de cartas como su forma de vida, alejándose de lo que supondría una jornada común de 40 horas. Pero en su jornada laboral, además de jugar torneos, un jugador de póker necesita prepararse dedicando tiempo al estudio de diferentes partidas, al desarrollo de la lógica y a prepararse psicológicamente.

La psicología es, en muchos aspectos, una cualidad imprescindible para el jugador de póker. El primero del que hablaremos se refiere a cómo el jugador de póker tiene que lidiar consigo mismo y, por lo tanto, con su propia psicología. Como un deportista de élite que está solo en la pista, el jugador de póker debe enfrentarse a sus propios fantasmas en la mesa de juego y, para ello, debe recurrir a diferentes estrategias:

La visualización positiva

Visualizarse antes de un campeonato con una actitud y estado de ganador. Imaginarse en un contexto positivo aumenta exponencialmente las opciones de ganar.

Afianzamiento

Se trata de repetir siempre un gesto cada vez que las cosas vayan bien y repetirlo en momentos de estrés o ansiedad. De esta forma, se engaña al cerebro que reaccionará con un sentimiento positivo cada vez que se realice el gesto.

El lenguaje corporal

El póker es una de las profesiones donde más se miente. Para el jugador de póker, es imprescindible analizar cómo reacciona su cuerpo dependiendo de las emociones que sienta para, de esta forma, poder dominarlo a su conveniencia y despistar al contrario.

El segundo de los aspectos en los que la psicología es imprescindible en el póker, es en lo referente a la relación del jugador con sus contrincantes: igual que debemos conocer nuestros gestos para controlarlos, debemos conocer los del resto de jugadores de la mesa para anticiparnos a sus jugadas.

Se trata de algo tan sencillo como la empatía, la capacidad de ponernos en el lugar del otro para entenderlo y poder sacar ventaja de ello. Una de las formas de comprender al adversario es observarlo antes de la partida. Se trata de observar detenidamente cómo reacciona el contrincante en diferentes contextos, analizar sus gestos tanto fuera de la mesa como una vez empezado el juego.

psicología y póker

Observar a los demás y entender sus reacciones es la única forma de que nos hagamos una idea clara y realista de lo que sucede o puede suceder. Pero, como cada persona y su psicología son únicas.

Hay que analizar cada caso de manera individual y sin generalizar. Por ejemplo, si un jugador habla mucho y luego en la mesa está callado puede ser: porque tiene malas cartas y está nervioso, o porque tiene una buena jugada y está ansioso. Habrá que ver cuál es su caso en particular y no generalizar con la reacción mayoritaria de los jugadores en esa situación.

El póker es una profesión en la que se tiene que mentir para sobrevivir, por lo que dominar las reacciones de nuestro propio cuerpo y las del adversario nos ayudará a tener ventaja en el juego. En esta infografía hecha por la casa de póker online Full Tilt Poker, se pueden comprobar las reacciones fisiológicas que tenemos cuando mentimos.

The-Psychology-of-Lying-FINAL-1

El tercero de los aspectos donde la psicología influye en el póker es en lo que se refiere a la percepción de las cosas.

En el artículo Psicología y poker: la percepción y su influencia en el control de tu juego del jugador de póker Matthias Brandner, se habla de cómo nuestra percepción puede jugarnos una mala pasada. En concreto habla de dos puntos: cuando sobreestimamos nuestras habilidades, considerándolas mejor de lo que realmente son, y cuando vemos el resultado del juego de una manera equivocada.

Sobre el primer punto, Brandner habla de la necesidad de ser objetivos a la hora de valorarnos a nosotros mismos y a nuestro contrincante y de reconocer que, de la misma forma que podríamos ganar, perder está dentro de las posibilidades del juego y hay que aceptarla cuando llega.

En lo que se refiere a la manera de percibir el resultado, el artículo habla de la percepción selectiva. Esto se refiere a que los malos momentos siempre los recordamos más intensamente  que los buenos porque nuestra psicología tiende a fijarse más en los aspectos negativos. Esto nos lleva a percibir, de forma equivocada, que las malas rachas duren más que las buenas.

psicología y póker

La psicología en el póker es imprescindible para sobrevivir en el tapete verde y por eso, es una de las disciplinas para la preparación de un jugador de póker profesional. Pero además, cada vez más estudios señalan que las habilidades del póker se pueden extrapolar a la vida cotidiana.

En la Universidad de Harvard, por ejemplo, se imparte la asignatura de ‘Strategical Poker Thinking’ aplicada a las habilidades directivas.

Por otro lado, psicólogos como el terapeuta y coach emocional Carlos Limones llevan tiempo estudiando los aspectos de la psicología en el póker para encontrar de qué manera influyen en nuestra vida. En concreto, Limones encuentra muchos puntos de la psicología del póker que nos podrían ayudar a: ser más flexibles ante los cambios inesperados, más constantes para, por ejemplo, seguir una dieta, aprender a gestionar mejor el estrés y saber llevar situaciones que no dependen de nosotros.

Y así, en la vida como en el póker, no todo es cuestión de suerte y hay que tener mucha psicología para salir ganando.

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Mente consciente y mente subconsciente

Mente consciente

Encima de los hombros poseemos una gran herramienta que determinará cómo vamos a vivir nuestra vida. Esta maravillosa herramienta llamada mente está compuesta a su vez por dos mentes: la llamada mente consciente y la llamada mente subconsciente.

Los estudios realizados afirman que la mente consciente supone aproximadamente un 12% del total de nuestra mente, mientras que el 88% restante corresponde a la mente subconsciente.

Para poder entender un poco mejor cómo funciona nuestra mente es importante saber qué funciones tiene cada una de nuestras mentes.

Mente consciente

Es la encargada de razonar de forma lógica. Es la encargada de recordarnos que si no tenemos alas no podemos volar.

Acepta o rechaza a voluntad. Es la que nos permite escoger el menú cuando vamos de restaurante: sí quiero ensalada, no quiero macarrones.

Realiza análisis inteligente basado en conocimientos probados (dos y dos son cuatro), en experiencias sensoriales (el agua moja), deducción (si el agua moja el vino también) y educación (hablar con la boca llena está mal).

Su capacidad de análisis es limitada, ya que no puede ser objetiva por estar influenciada por el inconsciente. Es decir, uno puede saber perfectamente que hablar en público no es peligroso y que no hay motivo para ponerse tan nervioso a tal punto que se cuerpo actúe como si estuviera a diez segundos de saltar al vacío sin paracaídas.

Sin embargo no es capaz de controlar, por muy consciente que sea, la respuesta que da su cuerpo. Y es que el cuerpo está respondiendo al inconsciente.

Mente subconsciente

Controla el sistema nervioso autónomo. Uno no necesita ser consciente de respirar para respirar.

Controla los músculos involuntarios, los órganos y las glándulas. No controlamos conscientemente el latido del corazón, ni sudamos conscientemente cuando las condiciones así lo requieren.

Esta mente, al contrario de la mente consciente, razona analógicamente, es decir, por semejanza. Una mala experiencia durante la niñez en una bañera puede llevarnos a tener miedo a la piscina de adultos. Nuestra mente consciente sabe perfectamente que no es lo mismo una bañera y su cantidad de agua que una inmensa piscina, pero para nuestra mente subconsciente es algo parecido.

Nuestra mente subconsciente codifica y procesa símbolos, o lo que es lo mismo, metáforas. Los sueños no dejan de ser metáforas, símbolos de nuestro subconsciente.

Nuestra mente subconsciente no tiene la capacidad de rechazar. De ahí la frase “No te digas no puedo ni en broma porque el inconsciente no tiene sentido del humor”, y es totalmente cierta. El subconsciente absorbe, sin juzgar.

¿Quién tiene el poder?

¿No os ha pasado nunca que conocéis a una persona y así sin más no os da buena espina?

No se trata de magia, ni de súper poderes. Y es que nuestra mente subconsciente es capaz de procesar 400 mil millones de bits por segundo, mientras que nuestra mente consciente puede procesar 2000 bits de información por segundo. Así mientras nuestra mente consciente aún está observando nuestra mente subconsciente ya ha detectado patrones no verbales que ha relacionado a la velocidad de la luz con malas intenciones.

Sentimos deseos, miedos inconscientes que pretendemos tapar con excusas conscientes, y es que nos hacemos trampas al solitario.

Para poder llegar a lo que realmente deseamos, tememos o realmente buscamos debemos llegar al fondo de la cuestión, a la raíz de nuestro verdadero problema que, sin duda, se halla escondido en nuestra mente subconsciente.

Los problemas que tenemos, lo que nos ocurre en el día a día no es más que la punta del iceberg de lo que realmente está por debajo, bien escondido, en la mayoría de ocasiones, incluso para nosotros mismos.

La intuición, esas sensaciones extrañas que tenemos, y no sabemos explicar racionalmente, provienen de nuestra mente subconsciente. Teniendo en cuenta la cantidad de información que cada parte de nuestra mente es capaz de procesar mi deducción es que seamos un poco más inconscientes, que hagamos caso a aquello que sentimos de forma ilógica, pues nuestra mente consciente tardaría mucho más en procesar la información para llegar a la conclusión que esta gran parte de nuestra mente ha hecho de manera tan rápida que no hemos sido capaces de comprender.

Empezar a escuchar la parte menos racional de nuestra mente, sin juzgar, sin intentar racionalizarlo, nos lleva a descubrir nuevos mundos y nuevos paradigmas ocultos en nosotros mismos. Y pocas cosas hay más importantes en esta vida que descubrir lo que realmente somos.

Como decía C.G Jung «Lo que no se hace consciente se manifiesta en nuestras vidas como destino»

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miércoles, 6 de abril de 2016

La formación de valores en el estudiante universitario

formación de valores

La formación de valores constituye una de las premisas de la Educación Superior, el proceso de enseñanza-aprendizaje en el contexto universitario abarca dentro de sus objetivos el desarrollo integral de la personalidad de los estudiantes.

Poseer conocimientos y habilidades no se enmarca como el límite para el universitario de la actualidad; es necesario que existan en él valores que guíen y regulen su comportamiento en las distintas esferas de la vida. Esta es la razón por la cual la educación en valores se establece como una de las premisas de la universidad contemporánea.

El ser humano está formado por la unidad de lo biológico, lo psicológico, lo social, lo cultural y lo espiritual. A la psicología como ciencia le compete el estudio de la naturaleza subjetiva de los valores. En este ámbito del saber los valores devienen una formación motivacional compleja de la personalidad, que a la par de otros procesos psicológicos, interviene en la regulación del comportamiento.

La formación de valores no forma parte de un proceso espontáneo resultado del desarrollo psíquico. Su aparición va a estar determinada, entre otros factores, por los procesos de subjetivación y por el período etario por el cual esté transitando cada individuo. De ahí la importancia del proceso de subjetivación de valores en el estudiante universitario.

Encuadrada en la dimensión curricular del proceso de formación profesional, la educación de valores tiene como objetivo hacer personal lo social mediante un conjunto integrado de métodos que tributan al desarrollo integral del estudiante. Erróneamente se cree que el impacto de las influencias educativas es el método más eficaz para lograr este propósito. Los valores no se formarán en el estudiante por el mero hecho de haber transitado por la universidad, aun cuando su sistema de relaciones esté compuesto por valores éticos, estéticos o morales. Analizarlo de esta manera sería negar el carácter activo de los seres humanos.

Es necesario pensar la educación en valores como favorecedora de una convergencia dinámica entre los mecanismos de influencia educativa y lo emergente del sujeto, o sea, lo intrapersonal. Una imposición violentaría la subjetividad del estudiante, dando como resultado una desviación en su desarrollo y un rechazo a cualquier tipo de influencia.

Valores y Relaciones Sociales

Los valores surgen mediante las relaciones sociales. Poseen un carácter objetivo pues su existencia no depende de la voluntad personal. Son resultado y condición de la actividad y la comunicación humana. En el momento en que el individuo los incorpora a su personalidad, pasan a poseer un carácter subjetivo, psicológico. La incorporación de un determinado valor a la personalidad se encuentra sujeta a varios factores. En primer lugar el estudiante no solo poseerá algún nivel de información, comprensión y reflexión acerca del valor en cuestión, además los contenidos del mismo necesariamente deberán tener un significado personal que avive sus sentimientos y emociones.

Los valores poseen un doble carácter, son objetivos y subjetivos al mismo tiempo. La responsabilidad, por ejemplo, no puede existir con independencia de un sujeto responsable, por eso es subjetiva. De igual forma, su existencia se halla en condiciones sociales y por lo tanto es objetiva. La subjetivación de valores no es más que la personalización de contenidos valorados socialmente. Esta se refiere a la relación entre lo objetivo y lo subjetivo, al tránsito de lo externo a lo interno de las cualidades psicológicas del individuo, lo cual se explica mediante la ley genética del desarrollo de Vigotsky.

Subjetivación de valores

La subjetivación del valor no supone una copia idéntica de los valores presentes en un entorno social determinado. Una vez interiorizados por el sujeto, éste los asume y los expresa a partir de sus características personológicas, por lo que no se manifiestan en él de la misma forma en que se presentan en otros; o sea, adquieren un carácter personalizado. No se conforman como producto del desarrollo psicológico, ni se interiorizan de manera espontánea. Más bien son resultado mediato de la historia personal del individuo, de sus condiciones y estilo de vida y de su educación. Su personalización está determinada por la sociedad y por el papel activo que juega él en el proceso, resaltando así su autodeterminación.

El periodo etario juega un papel crucial en la subjetivación de los valores, por lo que resultaría un sesgo no analizarlo a la par de la etapa del desarrollo psicológico en que se encuentre el individuo. El estudiante universitario por lo general se encuentra en la edad juvenil, momento en el cual la esfera afectivo-emocional se reviste como de gran importancia. Los ideales, la autovaloración, la concepción del mundo y el sentido de vida, el desarrollo moral y los motivos e intereses profesionales son formaciones psicológicas que se incluyen dentro de lo afectivo-motivacional y promueven una relativa independencia en el sujeto de la influencias externas.

Autodeterminación

El joven debe enfrentar la tarea de su autodeterminación en las diferentes esferas de la vida como unos de los requisitos para su adecuado desarrollo. De esta manera se reafirma el hecho de no implantarle los valores de manera arbitraria. En este sentido los jóvenes deberán sentirse libres para elegir, entre otras razones, dado a que la autodeterminación más que una aspiración se enmarca como una necesidad.

La autodeterminación, conjuntamente con el desarrollo de la esfera cognitiva del joven, propicia el surgimiento de la neoformación de esta etapa: la concepción del mundo. Constituye la formación motivacional compleja de más amplio alcance pues le permite al joven estructurar su sentido y proyectos de vida. Además marca el sistema de principios, valores, conceptos, creencias, mitos e ideas que acerca de la vida posee un sujeto. Por tanto, detrás de todo sentido y filosofía de vida, descansan, conjuntamente con otros contenidos personológicos, los valores que han sido subjetivados por el individuo.

Vinculado a la concepción del mundo se encuentra el surgimiento del pensamiento conceptual teórico. La maduración del pensamiento del joven le permite razonar profundamente sobre sus relaciones con la realidad, con los otros y con el mismo, por lo que su filosofía de vida estará marcada por las reflexiones que sobre ella realice. Consecuentemente, la subjetivación de valores será de manera consciente e intencional. De igual modo la autovaloración alcanza un nivel superior en esta etapa. La misma se refiere a la capacidad que poseen los seres humanos de tener una representación valorativa de ellos mismos y estará influenciada por la escala de valores del sujeto, pues a partir de ellos es que enjuiciará su propio comportamiento.

En las etapas anteriores la conciencia moral podía ser manipulada o manejada por agentes externos, pero en este periodo el joven es mucho más autónomo. Esto le permite fortalecer su conciencia moral y con ello los valores morales. Por este motivo, los profesores han de guiar la formación de valores sin usurpar el derecho de autodeterminación del estudiante. Reflexionar sobre este aspecto hará que las estrategias de educación de valores sean más eficaces, debido a la existencia de un estrecho vínculo entre los ideales y los valores morales.

En la juventud culmina esencialmente el proceso de formación de la personalidad. En esta etapa se consolidan las formaciones psicológicas de la esfera afectivo-motivacional, permitiéndole al joven mantener una conducta consciente e intencional, en consonancia con los auténticos valores de la sociedad.

Para la psicología histórico-cultural los valores son una formación motivacional compleja de la personalidad, no productos espontáneos del desarrollo psíquico.  Ello implica que su formación depende tanto de las condiciones sociales en que se desenvuelve el sujeto como de sus cualidades intrapsíquicas.

La incorporación a la personalidad del estudiante universitario de los contenidos valorados socialmente se produce mediante la subjetivación de los mismos y en este proceso siempre intervendrán la concepción del mundo del estudiante, su autovaloración, su desarrollo moral y su necesidad de autodeterminación.

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martes, 5 de abril de 2016

La práctica de la Terapia Gestalt

terapia gestalt

Existen múltiples reseñas sobre la Terapia Gestalt en internet, cuando Psicocode me pidió escribir un artículo sobre la Gestalt, pensé en algo útil y práctico. Muchos de los lectores de Psicocode se pueden estar planteando acudir a psicoterapia y estoy segura que para la población en general es difícil saber lo que pueden esperar de cada forma de abordar la terapia.

Este artículo, “Práctica de la Terapia Gestalt”, lo enfoco desde la práctica gestáltica, con la idea de mostraros cómo es la terapia Gestalt.

Una terapia, un método psicológico o una modalidad de tratamiento no nace de la nada. Supone la actualización de saberes anteriores, una síntesis renovadora de las influencias y fuentes más inmediatamente precursoras, así como el retrato de la sociedad que ha hecho posible su gestación y su eclosión. Esto aplica a cualquier Terapia y por supuesto que a la Terapia Gestalt.

Friedrich Salomon Perls, más conocido como Fritz Perls, es considerado el creador de la Terapia Gestalt. Nació en 1893 en un gueto judío de los alrededores de Berlín. Murió en 1970 en Chicago.

Influencias en la Terapia Gestalt, influencias en la vida de Perls

La primera influencia fue el psicoanálisis, Perls se psicoanaliza con 4 prestigiosos psicoanalisitas de la época, K. Horney, C. Happel, E. Harnik y W. Riech (Autor del Análisis del Carácter y creador de la vegetoterapia). La psicoterapia nació en 1900 con la publicación de La interpretación de los sueños de Freud, padre del psicoanálisis. Cuando Freud publica su primera obra, Fritz Perls, creador de la Terapia Gestalt tenía 7 años.

Fritz Perls

El teatro siempre estuvo presente en la vida de Perls, tuvo como referentes a Jakob Levy Moreno (creador del Psicodrama) y a Maz Reinhardt, éste enseño a Perls a indagar en el mundo interno del actor, a actuar de dentro afuera. La madre de Perls era una amante del arte y del teatro, y siempre favoreció a que sus hijos tuviesen contacto con el teatro. En Gestalt favorecemos la expresividad como vía de conocimiento y como confianza en la autorregulación organísmica. La espontaneidad, emocional, corporal y mental son aspectos de la salud.

Perls también estuvo influenciado por la filosofía a través de Friedlaender. En palabras de Perls la filosofía era para él “…un antídoto para la confusión existencial y el desconcierto”. En Gestalt tenemos en cuenta a los opuestos desde una posición de neutralidad. La filosofía fenomenológica es antianalítica, el existencialismo acentuó el valor de la existencia en sí misma y por sí misma, esto también lo compartimos en la Gestalt.

Bases de la terapia Gestalt

Para la Gestalt, la neurosis es un oscurecimiento de la conciencia, un deterioro del “darse cuenta”, por tanto, todos estamos sujetos a esta influencia ambiental, aunque seamos personas normales “clínicamente” hablando.

El darse cuenta o awareness es la esencia de la Gestalt, también se ha denominado “toma de conciencia” o “percatarse” como afirma Claudio Naranjo. Para restablecer y desarrollar la capacidad de percatarse Perls propone el entrenamiento en el continuo de la conciencia. Se trata de estar abierto a todo lo que va surgiendo, como si respondiéramos a la frase “ahora me doy cuenta de…” e incluyéramos aquí sensaciones internas, externas y la actividad mental.

La neurosis para la Gestalt es una fractura en la autorregulación organísmica, en Gestalt tendemos a que la persona encuentre su autoapoyo más que a descifrar su patología.

El concepto de polaridades ya existía antes de que Perls lo mencionase. No obstante se debe a él la importancia que adquirió en psicoterapia. Desde los tiempos bíblicos se mencionan los opuestos como polaridades: el bien y el mal, Dios y el Demonio.

terapia gestalt

Las polaridades son opuestos, que no tienen porqué ser contradictorios. Las polaridades en Gestalt se trabajan para conseguir que la persona integre ciertos aspectos de forma de ser, (ej. Simpático/antipático; seguridad/inseguridad; la parte controladora y la parte controlada). Perls afirmaba que la cura o integración sólo se puede lograr cuando cesa la mutua necesidad de control entre las polaridades, sólo entonces se escucharán las dos partes.

Los sueños en la Terapia Gestalt

Los sueños en Gestalt se consideran mensajes existenciales, no se interpretan, sino que ayudamos al soñante/paciente a actualizarlos vivencialmente en sesión, como manera de apropiarnos de nuestras partes, también las alienadas. El sueño es un intento de resolución de un problema.

Las zonas en conflicto en el sueño suelen aparecer en forma de discusiones entre elementos, una parte en sí lucha con otra. Cuando la persona ha entendido con todo su organismo el mensaje del sueño, y lo ha integrado, su personalidad es más entera, está más capacitada para seguir creciendo.

Terapia Gestalt: La función del terapeuta

Ser terapeuta Gestalt es ser uno mismo, la esencia del terapeuta Gestalt es la autenticidad y en ella radica la potencia curativa. La verdad es curativa. La tarea del terapeuta Gestalt es apoyar lo genuino del paciente y confrontar lo falso y evitativo. Ser persona es lo que iguala a terapeuta y paciente y a la vez lo que los diferencia, en el sentido de que el terapeuta ha hecho más camino y por eso puede ser acompañante-guía del paciente.

La jerarquía no es de rol, sino de madurez. Sólo podemos enseñar a nuestros pacientes a ser ellos mismos, si nosotros, los terapeutas Gestalt somos auténticos en la relación. Los terapeutas Gestalt hablamos de nosotros mismos y de nuestras experiencias en la sesión terapéutica si con ello facilitamos a nuestro paciente a que dé el siguiente paso.

Las Reglas de la Terapia Gestalt

Dentro del encuadre gestático, las reglas entendidas como propuestas actitudinales, son:

  1. El principio del ahora: invitación a la comunicación en presente
  2. Yo-tú: comunicación directa
  3. Lenguaje interpersonal y personal: evitar el “ello”, hablar en impersonal, evitar el acercadeísmo
  4. Empleo del contínuo atencional: enfatizar el cómo, más que el por qué. Potenciar los sentidos más que las fantasías
  5. No murmurar: invitación a la comunicación franca, sin evitar los sentimientos y el contacto directo
  6. Convertir las preguntas en afirmaciones. Expresar vivencias en vez de hacer demandas

La silla vacía o silla caliente es un emblema en la Terapia Gestalt. Es un espacio para la conciencia, un escenario para la conciencia. Se coloca una silla frente a la silla de la persona, la silla de enfrente es un espacio privilegiado para el darse cuenta, por ella pasan los opuestos negados, los elementos del sueño que se estén explorando, etc. Cuando la persona “pasa” por este espacio, incorpora y le da voz a lo que antes era ciego, proyectado o evitado.

Es el espacio para la integración, la persona amplía la comprensión de sí. La silla es para la exploración interna, cuando el paciente necesita percatarse de sus fantasías. Cuando lo que se quiere es favorecer la comunicación con el mundo, animamos a que la comunicación se haga directamente con el otro.

Termino este artículo con la oración de Gestalt de F. Perls, donde habla de la actitud del terapeuta Gestalt y de cómo entiende la Gestalt las relaciones:

Yo hago lo mío y tú haces lo tuyo.
No estoy en este mundo para llenar tus expectativas
Y tú no estás en este mundo para llenar las mías.
Yo soy yo y tú eres tú.
Y si por casualidad nos encontramos, es hermoso.
Si no, no puede remediarse.

Photo Credit: Silvia Travieso G.

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lunes, 4 de abril de 2016

¿Cómo funcionan las emociones y los sentimientos?

emociones y sentimientos

Durante mucho tiempo se tomaron los términos emoción y sentimiento como sinónimos y esto generó confusión para explicar los procesos afectivos humanos. Ahora, más de cien años después de la formulación de la primera teoría de la emoción, se sabe que son dos procesos íntimamente relacionados pero diferentes.

En 1884, William James y Carl Lang establecieron la primera teoría de las emociones en donde postulaban que éstos se llevaban a cabo por medio de un proceso distinto al de los sentimientos. Sin embargo no fue hasta 1972 que un notable investigador de las ciencias del comportamiento, Paul Eckman (el mismo en el que se basa la serie de televisión Lie to me), clasificara las emociones básicas en una lista corta, estableciera una nueva teoría de las emociones y las dividiera de los sentimientos.

Otro investigador –Antonio Damasio– expuso en su sensacional libro de 1984: El error de Descartes: la razón de las emociones, que mientras las emociones se experimentan de manera física, sin un proceso racional previo, los sentimientos sí se piensan antes de reflejarse en el cuerpo.

Entonces, para seguir estableciendo diferencias me parece importante rastrear las raíces etimológicas de ambas palabras. Emoción viene del verbo latín motere, que significa “movimiento” o alejarse de”, lo que conlleva una acción en sí misma. Por otro lado, sentimiento tiene su origen en sentiré, que quiere decir “pensar” o “darse cuenta de algo”, lo que conlleva un acto de racionalización.

Aquí encontramos pues, la primera gran diferencia: a pesar de estar interconectados y de expresarse igual, es decir, en el cuerpo, ambos términos siguen caminos distintos. Y aquí entran en juego la química y la física.

Proceso químico versus proceso afectivo

Derivado de lo anterior, otra de las más evidentes diferencias en cuanto a emociones y sentimientos es que mientras que las primeras se tratan de un asunto químico casi en exclusiva –y por tanto inevitable-, los segundos hacen referencia a una cuestión afectiva, es decir, algo que en cierta forma está más determinado por nuestro entorno social y aprendizaje.

Entonces al emocionarse se siguen antiquísimos esquemas biológicos que permean el organismo con reacciones fisiológicas dictaminadas por parte del cerebro, mientras que cuando se tiene algún sentimiento, los comportamientos y actitudes presentados por la persona son básicamente elecciones más o menos conscientes elaboradas por la mente.

Muy importante es recalcar una segunda diferencia entre emociones y sentimientos, que consiste –a grosso modo, cabe aclarar-, en que mientras las primeras son innatas, inmediatas e incontrolables, los sentimientos son aprendidos, mediatos y, por tanto, controlables.

Los investigadores del tema no se terminan de poner de acuerdo –como ya veíamos-, en el número de emociones en el ser humano, pero hay por lo menos seis de ellas que están más evidentemente presentes y podemos identificar: alegría, tristeza, miedo, ira, sorpresa y repugnancia, (sí, exactamente las mismas que aparecen en la maravillosa película animada Inside out, con excepción de la sorpresa).

Cuando aparece una emoción se dispara un proceso en el cual la persona prácticamente no tiene control y si bien ocurre en un período breve de tiempo, en ese instante fugaz se reacciona de la forma más adecuada de acuerdo a la información recibida por el cerebro. Y esto ocurre por medio de un “atajo” principal: el camino de la amígdala.

La almendra de la supervivencia

La amígdala puede también llamarse el centinela del cuerpo, porque está permanentemente pendiente de aquello que puede ponerlo en riesgo y hace todo para evitar que esto ocurra.

En sí, la amígdala –que es una pequeña estructura con forma de almendra-, se encuentra en el denominado cerebro profundo, que es la parte donde están las emociones básicas que nombramos antes y forma parte fundamental del sistema límbico, es decir la parte que regula emociones, memoria, hambre e instintos sexuales.

sentimientos

Cuando un estímulo se percibe por alguno de los sentidos, el organismo lleva a cabo una acción en respuesta a dicho estímulo, por ejemplo cuando tenemos que saludar a una persona conocida que se acerca, la señal viaja a través de los sentidos y llega a la corteza prefrontal en donde tomamos la mejor decisión acerca del evento de acuerdo a los sentimientos que nos provoca esa persona: somos cordiales, afectuosos, indiferentes, groseros, etc.

Este es el camino “largo y normal” por así decirlo. Pero, ¿qué pasa si esa persona representara una especie de peligro para nosotros? Aquí entra la amígdala y el “atajo o camino corto” que usa el cuerpo a través de la emoción.

Por ejemplo, supongamos que nadas plácidamente en el mar y de repente sientes que algo pasa por debajo de tus piernas. Casi seguro que una descarga te recorrerá el cuerpo producto del miedo –una emoción-, lo que te hará ponerte en estado de alerta mientras disciernes si se trata de un peligro o no es así.

El camino que sigue la emoción es el “atajo” antes referido: al percibir el posible peligro, la señal va directamente a la amígdala antes que al lóbulo frontal y ésta a su vez desencadena la respuesta que considera más adecuada: Huir o luchar. Así que en este ejemplo comienzas a nadar hacia la orilla presa del miedo. Aquí no hay pensamiento, no hay discernimiento, solamente reaccionas. Si sobrevives ya tendrás tiempo de averiguar después.

De repente un compañero sale del agua detrás de ti y notas que todo ha sido una broma (una pesada, por cierto), entonces te das cuenta que el peligro no es tal, en ese momento te detienes y volteas a verlo mientras tu corazón se controla, tu conducta cambia y tu estado de alerta pasa a un estado de relativa tranquilidad. Es en este instante que la amígdala deja de hacer su trabajo y se lo cede a la conciencia, es decir a la corteza prefrontal. Entran a escena los sentimientos.

La corteza que nos hizo superiores

Es aquí en donde dejamos de reaccionar, empezamos a pensar y a tomar decisiones racionales.

El desarrollo de la corteza prefrontal constituyó un gigante salto evolutivo que puso a los seres humanos en la cúspide del planeta. Si bien todos los animales con funciones superiores tienen la función de la amígdala, solamente el ser humano tiene la corteza prefrontal como tal.

Esta área, que se encuentra en el lóbulo frontal, abarca un 30% del total de la corteza cerebral, es decir su extensión la constituye en un sitio de suma importancia. Y es aquí, en medio de este mecanismo complejo en donde se esconden las decisiones que nos hacen experimentar sentimientos hacia algo o alguien.

Cuando una emoción llega a la parte frontal y esta piensa en torno a ella, se le agregan cargas extras de experiencias vividas previamente, de aprendizajes o de referencia que nos hacen inclinarnos por uno u otro sentimiento. En este sentido se puede decir que los sentimientos son emociones que se han extendido el tiempo suficiente para ser pensadas.

emociones

Un animal que se sienta en peligro luchará o huirá, y aprenderá en base a eso, pero solamente se quedará en ese estadio. Para él, esa amenaza –real o ficticia-, seguirá siendo una amenaza, no podrá detenerse a pensar si en realidad constituye un peligro. Sin embargo, el ser humano –a través de la corteza prefrontal y los sentimientos-, sí puede realizar esta diferenciación.

Por eso nos detenemos en nuestra huida al ver que la sombra debajo de nuestros pies en el agua, no es un tiburón sino otra persona. Ya no nos domina la emoción (miedo), ahora entran los sentimientos (enojo, pena, resentimiento, venganza) ante él. Podemos diferenciar –ahora que pensamos y no solamente reaccionamos-, que nuestro amigo no constituye un peligro, aunque el muy bastardo nos haya pegado un susto de muerte. Y hasta somos capaces de bromear con él acerca del evento.

Para finalizar este breve artículo (desde luego que el tema da para mucho más), no debemos olvidar que tanto sentimientos como emociones son parte intrínseca y fundamental en los procesos del sistema límbico y que una alteración en cualquiera con toda seguridad va a generar una desconexión del mundo real. Prueba de ello son los asesinos psicópatas que si bien pueden llegar a mostrar alguna emoción, al no registrar los sentimientos que pudieran vincularse a esas emociones, pueden llevar a cabo los más inclasificables actos de horror. Pero, ¿tú no eres uno de ellos, verdad? Hasta la próxima.

Photo Credit: Silvia Travieso G. Roberta Tocco

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viernes, 1 de abril de 2016

Pregorexia y Ebriorexia: Nuevos Trastornos Alimentarios

pregorexia

La primera vez que leí las palabras Pregorexia y Ebriorexia no pude evitar sentir una sensación de asombro y alerta a la vez. Con gran curiosidad, no pude resistirme en comprobar que ni la nueva versión del DSM-V ni otros manuales diagnósticos recogen en ninguna categoría estos dos términos que hacen referencia a la aparición de nuevos trastornos de la conducta alimentaria. Si bien no por ello se merecen menor importancia frente a otros trastornos alimentarios ampliamente conocidos como son la anorexia o bulimia nerviosa o el trastorno por atracón.

De hecho, siguiendo con la premisa anterior, los casos aparecidos de pregorexia y ebriorexia son cada vez más numerosos en los motivos diagnósticos, hecho que nos conduce a pensar si estamos entrando en una nueva era de aparición de nuevos trastornos alimentarios.

Pregorexia

La pregorexia es una anorexia acontecida en el embarazo: ¿Miedo a ganar peso y falta de aceptación de una nueva imagen corporal durante el período de embarazo? Estas dos preguntas concretas se apoderaron inmediatamente de mi mente por unos segundos y es que el sentido común en ocasiones es el menos común de los sentidos…

Esta célebre frase da protagonismo a la creencia que: para algunos de nosotros puede resultar muy evidente la importancia de una alimentación correcta y en la etapa del embarazo aún con más motivo pero cuando nuestra mente escoge caminos cognitivos incorrectos, lo evidente se transforma.

Como mujer y profesional de la nutrición, soy más que consciente de que especialmente durante el embarazo, es primordial que nuestras necesidades nutricionales estén cubiertas de forma adecuada al encontrarse aumentadas en la mayoría de nutrientes importantes para el feto y para la futura mamá; y el déficit de las mismas provocado por una dieta insuficiente puede comportar serios riesgos para la salud y supervivencia de ambos. Pero, ¿qué sucede si tu mente dice NO quiero comer?

Si bien, como profesional de la psicología logré aún más darle trabajo a mi cabeza: procesos obsesivos, conflictos interpersonales, alto nivel de inseguridad y ansiedad, rasgos depresivos, baja consciencia de enfermedad… son algunas de las características psicológicas que definen a este trastorno y a otro llamado ebriorexia.

El desarrollo de algunos de estos procesos provoca que pese a que los profesionales informemos del riesgo que conllevan las conductas que caracterizan a estos trastornos alimentarios, los enfermos sigan afirmando con rotundidad sus creencias irracionales que les llevan imparablemente a mantener la enfermedad y a poner en riesgo su salud, en el caso de la pregorexia, también en riesgo la supervivencia del futuro bebé.

Ebriorexia o Drunkorexia

Mi exaltación llegó a su pico más crítico con la definición de ebriorexia o “drunkorexia” (termino anglosajón) que engloba una simbiosis entre anorexia y la adicción al alcohol, ampliamente conocida como alcoholismo. Los llamados ebriorexicos toleran, aceptan y normalizan un consumo elevado y diario de alcohol que además intentan compensar con una alimentación carente y restrictiva o con medidas compensatorias (por ejemplo atracones). Por tanto, se establece un binomio explosivo de alto riesgo de malnutrición además de serios problemas en órganos principales como el riñón o el hígado.

No pretendo ser sensacionalista ni tampoco infundir una alarma social pero siendo racional como soy, con dicha información, no es difícil intuir que ambos trastornos requieren de una intervención global e integral además de especializada que se centre desde la modificación de aspectos psicológicos hasta nutricionales y médicos, pasando por sociales, familiares y personales.

Pretende ser, sin duda, una aproximación breve pero intensa para nuestros sentidos que tiene como objetivo ser una ayuda preventiva para este tipo de trastornos y enfermedades que merecen ser tratadas desde una perspectiva biopsicosocial, con profesionales interdisciplinarios y sin olvidar que deben ser reconocidas como patologías mentales.

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Los 20 países más felices del planeta 2016

¿Qué es lo que hace que la población de un país se sienta feliz?, ¿Sabías que el 20 de marzo está declarado como el Día Internacional de la Felicidad?

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El confidencial

¿Cómo se mide la felicidad mundial?

Puede que os estén surgiendo muchas preguntas acerca de cómo es posible que se pueda medir la felicidad si, a pesar de que es un sentimiento universal, cada uno puede sentir la felicidad de una manera completamente diferente y entenderla de una forma muy distinta: un beso inesperado, una mirada cómplice, una reunión con los amigos, una fiesta familiar, el éxito laboral, un viaje a un destino muy deseado… Son tantas la cosas que pueden provocar la felicidad como las personas mismas.

Esto ha provocado que en muchas ocasiones uno se pregunte si desde que se creó el primer Informe Mundial de la Felicidad, ya el año 2012, qué variables pueden tener en cuenta para medir un sentimiento tan universal pero tan personal a la vez. Por tanto, lo que se pretende medir con estos informes es la intensidad de la felicidad y cómo ésta evoluciona a lo largo del tiempo.

Algunos de los aspectos que pueden procurar la felicidad en cada país es cómo se sienten y piensan con respecto a la renta per cápita, ayudas y apoyo social, esperanza de vida, percepción de la corrupción, prevalencia de generosidad y libertad para tomar decisiones. A estas variables también se añade una sección de estudio a la enfermedad mental puesto que es una de las variables que puede generar más infelicidad.

Las mediciones se realizan a través de una escala de 0 a 10, cada persona ha de ir evaluando su vida en base a este baremo y se analizan las encuestas realizadas para poder obtener unos resultados globales acerca de cuáles son los países en los que hay un mayor índice de felicidad y qué aspectos son los que más originan esa felicidad como la infelicidad.

Los 20 países más felices del planeta 2016

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En función de las variables que se estudien para medir la felicidad los países pueden cambiar. Por ejemplo, en el año 2012 destacó Costa Rica ocupando el primer puesto en el Índice del Planeta Feliz 2012, en la encuesta realizada por Ipsos en el año 2014 fue Indonesia y según el Informe Mundial de la Felicidad de la ONU realizado en 2013, el país más feliz era Dinamarca.

Si comparamos los resultados publicados el año anterior en el Informe Mundial de la Felicidad, uno de los aspectos que más llamarían la atención es que los 10 primeros países más felices coinciden con los actuales, sólo que algunos varían en las posiciones pero siguen siendo los más destacados.

Un ejemplo sería Dinamarca, que con respecto al año anterior ha subido dos posiciones y Suiza que ha descendido. Aún así, también hay que tener en cuenta que la diferencia númerica entre los veinte primeros países es muy baja, lo que nos indica que estos 20 primeros países están muy cercanos en cuanto a índices de felicidad.

La lista de los 20 países más felices del planeta del 2016 es:

  1. Dinamarca (7.526)
  2. Suiza (7.509)
  3. Islandia (7.501)
  4. Noruega (7.498)
  5. Finlandia (7.413)
  6. Canadá (7.404)
  7. Países Bajos (7.339)
  8. Nueva Zelanda (7.334)
  9. Australia (7.313)
  10. Suecia (7.291)
  11. Israel (7.267)
  12. Austria (7.119)
  13. Estados Unidos (7.104)
  14. Costa Rica (7.087)
  15. Puerto Rico (7.039)
  16. Alemania (6.994)
  17. El Brasil (6.952)
  18. Bélgica (6.929)
  19. Irlanda (6.907)
  20. Luxemburgo (6.871)

Una vez que ya conocemos los países más felices, es normal que uno se pregunte cuál es el país en el que la infelicidad es más patente. ¿Dónde lo ubicaríais? Según el estudio realizado sobre las valoraciones obtenidas por la población del país, Burundi sería el país más triste con una puntuación de 2.905. El estudio de las diferentes variables que aportan felicidad muestra que las razones de esta baja puntuación son el PIB per cápita y la falta de libertad para tomar decisiones de vida.

Este informe ha sido emitido y publicado por la Red de Soluciones para el Desarrollo Sostenible  de las Naciones Unidas (SDSN), el cual está formado por un equipo de expertos: John F. Helliwell, profesor de la Universidad de Columbia Británica y el Instituto Canadiense para la Investigación Avanzada; Lord Richard Layard, Director del Programa de Bienestar en el Centro de LSE para el Desempeño Económico; y el Profesor Jeffrey D. Sachs, Director del Earth Institute de la Universidad de Columbia, Director de la SDSN, y Asesor Especial del Secretario General de la ONU.

¿Cómo ser más feliz?

felicidad

Después de hablar de tanta felicidad, de cómo hay países donde se población disfruta de una intensa sensación de bienestar y otros en los que ésta es bastante inferior, uno llega a cuestionarse sobre sí mismo “si me hubieran encuestado a mí ¿podría y podrían decir que yo soy una persona feliz?”.

Es un buen momento para poder cuestionarse, para preguntarse y reflexionar acerca de la felicidad personal como individuo. Se pueden repensar las opiniones acerca de las variables que se miden para este informe y ver qué respuestas podrías dar.

Haciéndonos eco de uno de los comentarios que ofreció Timothy Sharp, jefe del Instituto de la Felicidad de Australia y psicólogo clínico, en una entrevista al periódico El Mundo, afirmaba que “algunos componentes de la felicidad son medibles y cuantificables y, definitivamente, se puede enseñar a alguien a ser feliz”. Quedémonos con esta segunda parte de la frase, se puede enseñar y aprender a ser feliz, todo parte de uno mismo y de cómo quiera vivir.

Es más, Sharp propuso seis claves para ser feliz que os pueden resultar interesantes: “Claridad (tener objetivos claros); llevar una vida saludable (ejercicio, nutrición y pautas de sueño); optimismo (un pensamiento realista pero optimista); centrarse en las fortalezas de uno y no en las debilidades; disfrutar del momento (aprovechar el presente) y otros factores relacionados con las relaciones sociales”.

Nosotros os vamos a proponer la lectura de otro artículo más para seguir pensando a cerca de la felicidad propia y de cómo fomentarla: “El secreto de la felicidad: amarse a uno mismo“.

Y para terminar de hablando de la felicidad universal y mundial ¿Sabías que hay países, como Bután, donde el gobierno ha creado ministerios para fomentar la felicidad en sus ciudadanos?

 

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