martes, 7 de marzo de 2017

Que hacer ante una crisis de ansiedad

crisis de angustia

Voy a explicar cómo actuar ante una crisis de ansiedad (también llamado ataque de pánico, crisis de angustia, panic attack), que hacer y la mejor estrategía para superarlos.

Cómo pretendo que sea un artículo eminentemente práctico, no voy a profundizar sobre los distintos  trastornos de ansiedad, ansiedad generalizada y otros aspectos, aunque si os dejo unos cuantos enlaces interesantes para profundizar en el conocimiento y tratamiento de los trastornos de ansiedad.

¿Qué es una crisis de ansiedad?

En palabras sencillas, es una respuesta de pánico y miedo intenso, malestar físico, dificultad para respirar y la sensación de que algo malo va a pasar (infarto, perder el conocimiento, ahogarse,…).

Puedes aprender más sobre los síntomas del ataque de pánico en este enlace

¿Cuánto dura?

Una crisis de ansiedad dura entre 15 y 30 minutos. Como podéis ver en el gráfico, el máximo nivel de ansiedad se sufre en los primero 4 minutos disminuyendo rápidamente los niveles de activación a partir de ese momento.

Aunque  el ataque de ansiedad no dure más de 15-30 minutos, es habitual que después de sufrirlo te encuentres cansado y agotado, o dicho de otra manera, “como si te hubieran dado una paliza”.

Algunas personas nos dicen que el ataque de ansiedad les dura mucho más tiempo, incluso el día entero. En realidad, tenemos que distinguir entre ataque ansiedad y un alto nivel de ansiedad. 

si bien el ataque propiamente dicho nunca durará más de una hora, es posible que el nivel de ansiedad se quede bastante alto durante mucho más tiempo.

Aquí lo importante es ser consciente de lo que te esta pasando y tratar de utilizar estrategias de gestión del pensamiento para poder gestionar el nivel de ansiedad general tal alto en el que nos encontramos

¿Qué hacer?

Pues la mejor respuesta ante una crisis de ansiedad es no hacer nada. Cuando sufrimos un ataque de pánico, la mejor opción es reconocer que se está ante una crisis y  simplemente pasarlo. Os explico porque:

  • Duración de una crisis de ansiedad sin hacer nada para evitarlo: 15-30 minutos.
  •  Duración de un ataque de pánico “luchando” contra el: 15-30 minutos.

Además, si tenemos claro que lo peor del ataque de pánico son los primeros 4 minutos, cualquier estrategia que apliquemos  la vamos a realizar en la fase donde la ansiedad (hagamos algo o no) ya ha disminuido.

Excepto que seas un monje Shaolin experto en meditación Zen, intentar realizar cualquier ejercicio de visualización o relajación durante el pico de ansiedad te va a resultar prácticamente imposible y, este fracaso, va a aumentar tu angustia ante la crisis de ansiedad (con pensamientos del tipo “no soy capaz de pararlo”,”no funciona lo que me enseño el psicólogo”).

Así que, ante un ataque de ansiedad simplemente hay que tener claro unos cuantos conceptos, asumir que estamos ante una crisis de angustia y saber que dentro de 5 minutos habrá pasado lo peor y que en 15-30 minutos se habrá pasado del todo. Lo que hay que saber previamente es:

  • Reconocer que es una crisis de ansiedad.
  • Saber que no te vas  a morir, ni a asfixiar ni es un infarto.
  • Que en breve te vas a encontrar mucho mejor.
  • Buscar un espacio donde pasarlo (sin huir del lugar). Si estoy en una discoteca o fiesta, intentar encontrar un lugar lo más relajado posible. Si vas conduciendo, detener el coche,…).

 Que no hacer

Tan importante cómo saber que hacer (no hacer nada) ante un ataque de pánico es tener claro que conductas no hay que realizar porque nos van a acarrear más problemas que soluciones. Las enumeramos.

  • No huir.

Y este es el gran error que comete la gran mayoría de personas que sufren crisis de ansiedad.

Pongo un ejemplo:

 Estás en un pub con unos amigos y te da una crisis de ansiedad, por lo que  huyes corriendo a casa porque “es un lugar seguro”.

Como ya sabemos, la crisis va a durar poco tiempo, así que cuando llegues a casa te vas a encontrar mucho mejor, por lo que corres el riesgo de aprender que “en el pub me de ansiedad y en casa me siento bien”. Un montón de fobias son generadas por relacionar un lugar (discoteca, coche, ascensor,…) con una crisis de ansiedad.

La huida y la evitación es el gran monstruo que alimenta la ansiedad; no le des de comer.

  • Amigos que agobian.

Es de buena persona querer ayudar a un amigo que lo esta pasando mal. Pero 12 amigos dando consejos y tratando de ayudar a una persona más que sumar, resta.

Ante una taque de pánico está bien una persona que de apoyo y ayuda. Más personas no.

  • Rituales extraños.

“Cuando me da una crisis de ansiedad, rezo un padre nuestro a la pata coja mirando a la Meca y recito los versos impares de un mantra tailandés.”

Cómo ya hemos dicho, la ansiedad disminuye por si misma. Si acabamos asociando esta disminución a actos mágicos al final te vas a creer que son estos actos los que provocan la disminución y corres el riesgo de acabar siendo esclavo de rituales sin sentido.

Espero que este artículo te sirva para saber cómo actuar ante una crisis de ansiedad.

Si son habituales las crisis de ansiedad y/o los problemas de ansiedad, es muy recomendable que busques ayuda para aprender a gestionarla. La ansiedad, cómo me mejor se trata y con lo que se obtienen mejores resultados, es con la terapia psicológica.

Si quieres saber mas sobre ansiedad, visita los siguientes enlaces:

Ansiedad en el trabajo

Herramientas para gestionar la ansiedad

Que es la ansiedad

Infografia sobre la ansiedad

 

[TEST] ¿Necesitas ayuda psicológica?

Desde WebPsicólogos te presentamos un test que mide tus niveles de ansiedad, estrés y depresión

Antes de realizar el test ten en cuenta:

  • Tardarás menos de 3 minutos en realizarlo completo.
  • El resultado es totalmente anónimo.
  • El resultado no es una evaluación psicológica profesional. Simplemente es un indiciador de como te encuentras

Instrucciones

Teniendo en cuenta los últimos 15 días, contesta la respuesta que mas se acerque a tu situación.

No hay respuestas correctas y no le des demasiadas vueltas a cada pregunta.

 Si no ves el botón "jugar", haz click aqui para iniciar el test

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La diferencia entre que te quieran y te valoren

quieran

A menudo se confunde el amor con la valoración. “Si no están orgullosos de mi, ya no me quieren” es una creencia que aparece sobre todo en la infancia. Creer que tus padres van a dejar de quererte porque les has decepcionado haciendo algo que no debías, (por ejemplo sacando una mala nota) sitúa al niño en un lugar muy precario, ya que siente que tiene que esforzarse para obtener afecto de sus seres queridos.

Ocurre a menudo que los padres, sin ser ellos conscientes, dan mensajes ambiguos en los que mezclan el cariño con el orgullo, por ejemplo mostrando su afecto unicamente después de que su hijo logre un objetivo “¡Qué bien que hayas sacado un sobresaliente, cuánto te quiero!”

Una de las tareas educativas de los padres, es la de guiar a los hijos en lo que está bien y lo que está mal, transmitiéndoles valores y actitudes que dependerán en gran medida de sus prioridades. Cuando un niño hace algo bien conviene reforzar su comportamiento con ánimo y elogio “¡Qué bien has jugado al fútbol, lo has hecho genial!”, porque esto le va motivar para seguir esforzándose.

El problema viene cuando los padres expresan su afecto sólo cuando el niño hace algo bien y por el contrario se lo retiran cuando no cumple con sus expectativas “No me hables, no quiero saber nada más de ti. Me ha molestado que no hayas recogido tu habitación”. Mensajes de este tipo, pueden dar lugar a malos entendidos, haciendo creer al niño que tiene que ganarse a pulso el afecto de los demás.

Es importante no mezclar lo que uno hace con lo que uno es. Lo primero tiene que ver con tu desempeño y lo segundo con aspectos mucho más profundos e invariables (quién tú eres globalmente).

A pesar de dicha confusión, los padres suelen ser las personas que más quieren de forma incondicional, el vínculo entre ellos y sus hijos es tan fuerte que no exige mucho para que se dé el afecto. Cuando se les plantea por qué quieren a sus hijos, la mayoría da la mejor respuesta a esta pregunta: sienten que quieren a sus hijos porque sí.

Pero ocurre que a veces son torpes a la hora de transmitirlo y lo expresan sólo cuándo su hijo les hace sentirse orgullosos porque ha sobresalido en algo y/o porque ha obtenido agrado social. Los niños crecen y pueden haber generalizado esa creencia en sus demás relaciones. Ya de adultos sienten que tienen que ser casi perfectos para obtener el cariño de los demás. Aparecen entonces síntomas de ansiedad relacionados con que uno no es como debería ser.

En su relación con el otro, la persona esconde partes de sí misma que considera problemáticas, como fallos, ignorancia, miedo, incertidumbre, vulnerabilidad, etc. Cuando inevitablemente alguien percibe esa debilidad, se dan diferentes reacciones, que se mueven entre la acogida y el rechazo. Lo primero ayuda a curar la herida emocional, porque la persona siente que no pasa nada, que a pesar de sus limitaciones la quieren igual. Lo segundo provoca cierto dolor, porque vuelven a tocar su herida, la cual escocerá más o menos en función de cómo se haya curado (¿sigue infectada o ya sólo queda una cicatriz?).

Aunque dicho mensaje tenga mayor calado emocional si procede de los padres en la infancia, no ocurre siempre así y dicha confusión puede generarse en otro tipo de interacciones significativas, como la relación de pareja o la amistad.

Relación de pareja

El enamoramiento se basa en un afecto más condicional, porque inicialmente te enamoras de una persona por sus características (personalidad, intereses, atractivo, etc.), pero más adelante suele ser el vínculo que se establece, el que mantiene ese amor. Si el vínculo está basado en actitudes sanas como el respeto, la complicidad o la naturalidad suele ser un amor fuerte, resistente a las imperfecciones.

Relación de amistad

Cómo en la pareja, la relación con amigos es más exigente en un principio, pero puede ganar profundidad si a lo largo del tiempo han predominado actitudes como la complicidad, la honestidad, el apoyo o la lealtad. Habrá diferentes tipos de amigos en función de lo que cada uno dé y reciba: están los conocidos; los amigos con los que compartes momentos pero sin llegar a implicarte del todo; y están los amigos que están a tu lado en tus momentos buenos, pero también dan el callo en los momentos malos.

No podemos olvidar que cada persona es un mundo y que por eso no todos quieren de la misma manera. Nuestra personalidad condicionará en gran parte nuestra forma de querer: si somos superficiales nos quedaremos sólo con el envoltorio, si somos generosos daremos mucho de nosotros mismos en la relación con el otro, si somos egoístas querremos buscando únicamente nuestro beneficio, si somos cobardes nos quedaremos siempre a medias, y si somos valientes superaremos límites al querer.

El amor es algo que uno siente, no algo que uno sepa, es necesario sentir que a uno le quieren, no basta con saberlo. El afecto se construye por un conjunto de actitudes como el respeto, el interés genuino por el otro, la escucha, la alegría, el apoyo, las muestras de afecto, la lealtad, etc.

El orgullo, ligado al sentimiento de valía, genera una sensación de satisfacción porque uno ha hecho bien algo y ha sido hábil, su esfuerzo ha dado frutos. Los dos sentimientos son positivos, pero muy distintos. Sin el primero, el segundo podría sentirse vacío y sin sentido.

Como decía el Principito, “Fue el tiempo que pasaste con tu rosa lo que la hizo tan importante”.

Artículo redactado por Aintzane Goikoetxea, Psicóloga en Madrid

Photo Credit: Pareja enamorada via Shutterstock

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lunes, 6 de marzo de 2017

Los videojuegos ¿juguetes inofensivos o armas letales?

juguetes inofensivos

A nadie le extraña que los jóvenes de hoy en día se comporten de forma distinta a como lo hacíamos los adultos de hoy, años atrás, cuando aún no había irrumpido en nuestras vidas la era digital. Es lógico y esperable que la evolución nos empuje a todos, a cambios en nuestra manera de vivir nuestro día a día.

Sin embargo contemplamos con naturalidad y disculpamos conductas que  perjudican la salud y el bienestar en general, escudándonos en que ahora es distinto y evitando enfrentarnos a jóvenes que están acostumbrados a la inmediatez, a la soledad y en muchos casos a la falta de comunicación y afectividad por parte de los mayores.

Aunque hay diferencias individuales, la búsqueda de placer, y/o la intolerancia a lo displacentero, les permite evadirse, mediante el acceso a un mundo virtual que les ocupa largas horas de su vida.

El uso de Internet es una práctica ya mayoritaria en los jóvenes de 16 a 24 años, con un porcentaje similar en esta franja de edad (98,6% en los hombres y un 98,2% en las mujeres).

Por otra parte, con datos del INE de 2014, un 63,5% de los niños entre 10 y 15 años, tienen móvil, llevando incorporada la conexión a internet. Esto nos indica que usan nuevas tecnologías en edades cada vez más tempranas.

¿Qué hay detrás de una mirada a una pantalla que puede tener diferentes tamaños, pero que es una simple y plana pantalla?

Con datos no actualizados aún de 2008, en España, hay un 6,2% de estudiantes jóvenes con problemas frecuentes y un 26,6% con problemas ocasionales relacionados con el uso de internet. Las consultas de adolescentes adictos a los videojuegos “on line” se multiplican exponencialmente y adolescentes entre 12 y 18 años presentan adicción a internet. Ya existen asociaciones y centros que comienzan a tratar a jóvenes que están “enganchados” a los videojuegos, observando que es un colectivo vulnerable.

En el Diagnostic and Statistical Manual of Mental Disorders (DSM-V), en su sección III reservada a las condiciones que requieren estudio posterior, se incluye el Trastorno por Juego en Internet (Internet Gaming Disorder). No se incluyen aquí los juegos con apuestas ni otras adicciones sociales o sexuales. Si se juega con dinero en Internet se trata de Juego patológico (Internet Gambling disorder) que se encuentra en el apartado de trastornos relacionados con sustancias y trastornos adictivos.

¿Cuándo nos referimos a una adicción comportamental?

Al referirnos a las adicciones, las asociamos normalmente a las drogas, pero el elemento esencial de todos los trastornos adictivos es la falta de control sobre una determinada conducta, que poco a poco domina la vida del que la padece.

En pocas palabras, cuando nos encontramos ante un hábito repetitivo, difícil de controlar, que compromete la salud física y psicológica, además de la vida social de la persona, estamos hablando de adicciones comportamentales. Pueden estar vinculadas a las nuevas tecnologías u a otras conductas como las compras compulsivas, el sexo descontrolado, ejercicio excesivo, etc.

Los síntomas principales de una adicción conductual son:

  • Deseo intenso, ansia o necesidad imparable de concretar la actividad placentera.
  • Pérdida progresiva del control sobre la misma, hasta llegar al descontrol.
  • Descuido de las actividades habituales previas, tanto las familiares, como las académicas, laborales o de tiempo libre.
  • Negación del problema. Estas consecuencias negativas suelen ser advertidas por personas cercanas que se lo comunican y a pesar de ello, no detiene la actividad, poniéndose a la defensiva.
  • Progresiva focalización de las relaciones, actividades e intereses en torno a la adicción, descuidando los intereses y relaciones.
  • Irritabilidad y malestar ante la imposibilidad de concretar el patrón o secuencia adictiva (abstinencia) e imposibilidad de dejar de hacerlo, pasado un corto período.

Una persona no adicta puede conectarse a la red por placer, a diferencia de una persona adicta que lo hace para aliviar su malestar emocional (aburrimiento, soledad, rabia, o excitación)  y conductas inofensivas, adaptativas y funcionales pueden llegar a convertirse en una adicción según la frecuencia, intensidad o tiempo y dinero invertidos.

Me referiré solamente a las adicciones a los videojuegos en línea y no a otras adicciones tecnológicas que han sido menos investigadas, como los juegos que no necesitan conexión a internet, las redes sociales, el móvil y el uso social de internet.

Los Massively Multiplayer Online Role-Playing Games (MMORPG) son videojuegos en los que pueden conectarse miles de jugadores de forma simultánea en un mundo virtual.

Cada uno crea un avatar o varios, con características físicas y psíquicas que escoge y tiene la posibilidad de superar niveles de dificultad gradual con las misiones a realizar. Entre estos juegos el más conocido es el World of Warcraft, otros también populares son Everquest, Final Fantasy, League of Legends, PES o el FIFA y Lineage. 

¿Por qué nos podemos enganchar?

Tenemos objetos accesibles, relativamente baratos, con una conexión continua que son gratificantes y actúan reforzándonos al instante, permitiéndonos la evasión, la excitación y relaciones sociales virtuales principalmente. De este modo debido a características del:

  • propio video juego:

Una característica a tener en cuenta es su disponibilidad y accesibilidad (24h siete días a la semana); una impunidad absoluta después de realizar conductas destructivas que no tienen consecuencias de penalización o son ridículas comparadas con la realidad; el jugador se puede arriesgar sin sufrir ningún daño físico; y en cambio las acciones son recompensadas dando un feedback casi inmediato por las acciones realizadas, lo cual no ocurre siempre en el mundo real.

  • entorno de los jóvenes:

Su fácil disponibilidad, las modas sobre los juegos, la presión del grupo para que participe en él; un estilo educativo sobreprotector y permisivo que no establece límites, o por el contrario un estilo rígido, pobreza de comunicación y carente de ocio alternativo; a todo esto, se le pueden sumar acontecimientos estresantes como ambientes conflictivos, soledad del joven aunque esté acompañado, etc.

  • personalidad:

Hay que prestar especial atención a los jóvenes que tienen dificultad para afrontar los problemas, una baja autoestima, impulsividad, no soportar lo desagradable, como el dolor, la tristeza, u otro estado de ánimo displacentero. También los jóvenes que buscan sensaciones fuertes, tienen una mayor predisposición y vulnerabilidad.

Es muy frecuente la presencia de patología dual. La adicción no suele aparecer de manera independiente, sino que coexiste con otro trastorno mental como  trastornos del espectro autista (TEA), déficit de Atención (TDAH), negativista desafiante (TND), obsesivo-compulsivo (TOC), fobia social y/o escolar, depresión, ansiedad….

¿Cuándo se cruza la frontera entre una conducta lúdica, social, aparentemente inofensiva como es jugar a un videojuego on line y una adicción?

El DSM-5 contempla hasta nueve síntomas, de los que son necesarios cinco, por un periodo continuado de 12 meses (en niños y adolescentes 3 meses). Estos son:

  1. 1. Preocupación por los video-juegos a través de Internet.
  2. Síntomas de abstinencia cuando se impide el acceso a Internet para jugar.
  3. Tolerancia (necesidad de jugar cada vez más).
  4. Intentos infructuosos de controlar el uso de Internet para jugar.
  5. Pérdida de interés en otras actividades como las académicas, laborales, sociales o lúdicas.
  6. Continuar jugando en exceso, a pesar de conocer los problemas psicosociales que ocasiona el juego a través de Internet.
  7. Engañar a familiares, amigos u otros con respecto a la cantidad de tiempo conectado a internet para jugar.
  8. Utilizar los video-juegos a través de Internet para escapar del malestar emocional (aburrimiento, ira, nerviosismo, soledad, etc.) o para mejorar el estado de ánimo.
  9. Perder o poner en peligro una relación significativa, un trabajo, una oportunidad educativa o profesional, como consecuencia del juego a través de Internet.

¿Cuáles son los signos de alarma?

  • Demasiado tiempo de ocio tecnológico (máx. orientativo 1-2 horas/día)
  • Absorto ante la pantalla
  • Excesivo gasto de dinero
  • “Soy bueno, no podrán jugar sin mí”
  • Absentismo y/o disminución del rendimiento escolar/laboral
  • Conflictos con familiares por uso ordenador, móvil, Tablet…
  • Incumplimiento de horarios y tareas domésticas
  • Irritabilidad o agresividad ante el intento de control de los padres
  • Ocultación, negación (mentiras), justificación de uso excesivo
  • Más interés por el juego que por otras actividades (salir con amigos, novia/o, hobbies)
  • Quejas físicas inespecíficas, habitualmente leves, sueño, cansancio, etc.
  • Refugiarse en el juego ante problemas o dificultades

¿Cómo prevenir?

Los adolescentes no son conscientes de las consecuencias negativas de engancharse a los videojuegos y sin embargo no se les puede negar que jueguen, porque forma parte de nuestra cotidianidad. Sin embargo, es necesario que de forma transversal además de los padres y familiares, otros adultos que están en su cotidianidad aúnen los esfuerzos para prevenir.

Aunque no se cumplan todos los criterios requeridos para hablar de adicción, la intervención en una fase inicial es adecuada para prevenir la escalada hacia la progresión. Al igual que en términos de aviación, hay un punto de no retorno en el qué en el caso de las adicciones, el cerebro ya tiene activado el circuito de recompensa (sistema límbico en el lóbulo temporal) que dispara la dopamina y es placentero.

Una actitud empática que propicie la toma de conciencia, le facilitará al adolescente la posibilidad de querer cambiar de actitud, y en función de la edad y los factores de riesgo (como es, como está, acontecimientos vitales), y los factores protectores (valores, personas cercanas de apoyo, ambiente no conflictivo…)  así será el pronóstico.

¿Qué pueden hacer los padres?

  • Escoger juegos adecuados a cada edad que fomenten valores
  • Enseñar el uso responsable dando ejemplo. Utilizar el juego como privilegio, no como derecho
  • Poner el dispositivo del videojuego en una zona común
  • Respetar horarios de comida y sueño familiares
  • Potenciar actividades alternativas de ocio (deporte, salidas al aire libre, cine…)
  • Ayudarle a desarrollar factores personales de protección (mejora de la autoestima, habilidades sociales, afrontamiento estrés, resolución de problemas, autoregulación emocional, etc.)
  • Mostrar una actitud comprensiva en relación a la necesidad de jugar, pero poniendo límites
  • Pedir ayuda (prevención) ante signos de alarma

Es muy recomendable ayudarles a que sean conscientes del problema, interactuando como modelos conductuales y según la edad, dialogaremos con comprensión, pero firmeza, entrenándolos en el esfuerzo y la tolerancia a la frustración.

A partir de que el cerebro es maduro, jugar facilita el aprendizaje de determinadas habilidades, ayuda a tomar decisiones de forma más rápida a nivel motor, mejora la coordinación y potencia la creatividad. No obviemos que hay áreas cerebrales no desarrolladas totalmente en la adolescencia como son las funciones ejecutivas (lóbulo prefrontal) que no se desarrollan hasta los 20-30 años.

Las nuevas tecnologías son sinónimo de progreso y ayuda al ser humano, sin embargo la rápida evolución y la escasa o nula formación en su uso así cómo  los riesgos que comportan, pueden potenciar en individuos vulnerables los comportamientos adictivos.

Enlace de interés del portal de la salud y bienestar para las familias del Hospital Sant Joan de Déu (FAROS):

Las nuevas tecnologías en niños y adolescentes Guía para educar saludablemente en una sociedad digital http://bit.ly/2hu2Z5q

“Nada es veneno, todo es veneno: la diferencia está en la dosis”, Paracelso 

Referencias bibliográficas:

APA (2013) Diagnostic and Statistical Manual of Mental Disorders (DSM-V) (Fifth Edition). Washington, D.C: American Psychiatric Association.

Carbonell, X. (2014) La adicción a los videojuegos en el DSM-5. Adicciones, vol.26 núm.2, págs. 91-95

Cía A. (2013). Las adicciones no relacionadas a sustancias (DSM-5, APA, 2013): un primer paso hacia la inclusión de las Adicciones Conductuales en las clasificaciones categoriales vigentes. Rev. Neuropsiquiatr 76 (4), 213.

Photo Credit: adolescentes jugando videojuegos via Shutterstock

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Adolescencia ¿Qué le pasa a mi hijo? ¿Y a mí como padre/madre?

Adolescencia ¿Qué le pasa a mi hijo?, ¿Por qué la adolescencia resulta traumática para los padres? Hemos creado un espacio para reflexionar acerca de la adolescencia y de cómo se.

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viernes, 3 de marzo de 2017

Los 5 principales miedos que pueden amargarte la vida

principales miedos

Que no te cuenten películas de miedo. Todos tenemos miedos. Y algunos tenemos muchos. Nadie se puede escapar.

El miedo al miedo probablemente causa más problemas en nuestras vidas que el miedo en sí mismo. Karl Albrecht

¿Qué es el miedo?

El miedo tiene muchas interpretaciones pero quizás podemos decir que es una sensación de angustia provocada por la presencia de un peligro real o imaginario.

Es llenar de agobiantes sensaciones el momento presente, anticipado en tu mente un hecho que creemos no será bueno para nosotros que aún no ha ocurrido y del que que no tenemos la certeza que ocurrirá.

Como parte del ADN emocional del ser humano, los miedos existen para alertarnos, protegernos y ayudarnos a sobrevivir cuando realmente hay un peligro para nuestra vida. Porque tenemos miedos podemos decir que estamos vivos como especie. Si no fuese por ellos yo no estaría escribiendo esto, ni tu leyéndolo.

Es imposible no tener miedo a algo. Sentir miedo es humano, el problema es que tenemos miedos por muchas más cosas que las que realmente pueden hacernos daño en nuestra vida. Estos son los miedos irracionales que dinamitan nuestra existencia.

Todos nos creamos historias de miedos en nuestra cabeza que no tienen ningún fundamento y que empeoran nuestra felicidad y tranquilidad. ¿Quién no ha tenido algo de miedo en algún momento de su vida por algo aún sabiendo que era ridículo tenerlo?

Y es que como hemos dicho antes, todos tenemos miedos y la mayor parte de ellos nacen de ideas compartidas por la gran mayoría de nosotros.

No cedas a tus miedos. Si lo haces, no serás capaz de hablar a tu corazón. Paulo Coelho.

Los cinco miedos básicos

Fue Kent Albrecht quien etiquetó los cinco principales miedos que sufren los seres humanos.

El miedo se muestra de muchas formas, pero estos son los esenciales de los cuales nacen el resto de nuestros miedos más comunes:

1. Miedo a morir

Es fruto del miedo a lo desconocido, a la nada, a que ocurrirá cuando nuestro cuerpo se pare definitivamente. Es el miedo antagónico al miedo a la vida. Es un temor que genera un gran desasosiego y que se convierte en un gran reto para todo aquel que lo sufre.

¿Cómo podemos superar el miedo a la muerte?

Hay que cambiar de actividad cuando se produzca, no permitir que el dialogo interno aparezca, tenemos que distraer la mente con alguna actividad que nos agrade y reconforte. Contactar con gente alegre y optimista también desviará el foco de nuestro sufrimiento.

Trabajar y modelar nuestras creencias, pasas dar sentido a nuestra vida, también es fundamental. El creyente desde un punto de vista religioso atravesará una puerta de entrada a otro mundo, mientras que el resto de los humanos verán en la muerte sólo una puerta de salida.

Concienciarnos de que la muerte es el único final posible, por lo que tenemos que aprovechar cada instante que nos regala la vida.

Las personas que viven profundamente no tienen miedo a la muerte. Anais Nin

2. Miedo a la soledad

Este miedo está relacionado con el temor a sentirnos despreciados o rechazados.

El miedo a la soledad está relacionado íntimamente con nuestro desarrollo emocional. Cuando conseguimos tener un alto nivel de inteligencia emocional, la soledad nos permite una conexión con nosotros mismos y nos hace evitar dependencia hacia otros.

¿Cómo vencer el miedo a estar solo?

Para perder el miedo a estar solo, primero debemos reconocer que este temor existe. Asimismo debemos perdonar posibles abandonos pasados por parte de familiares, parejas o amigos. Hacer una relación de causas por las que terceras personas nos dejaron solos, aunque no las compartamos nos hará generar cierta empatía y allanar el camino para alejar este miedo.

Quizás para encontrar el amor verdadero antes haya que encontrar o reparar nuestros hilos rojos del destino, como les gusta decir en muchos países asiáticos, necesita de la limpieza previa del perdón.

Por último debemos reconquistarnos a nosotros mismos, intentando pasar el mayor tiempo posible solos, conociéndonos y aprendiendo a disfrutar de nuestra compañía. ¿Si no estamos a gusto con nosotros mismos? ¿Cómo podemos pensar que lo van a estar otros?

Un sencillo ejercicio para perder el miedo a la soledad puede ser este:

Encontrar un sitio tranquilo, ponerse en una posición confortable, sentado o tumbado, respirar profundamente y escuchar el sonido del silencio, permitiendo que este nos inunde. Permitirnos disfrutar de este estado durante un rato.

Si repites esto con frecuencia y le descubres su encanto, podrás descubrir a la soledad como una mágica aliada y empezarás a disfrutarla como un maravilloso tesoro.

3. Miedo a ser mutilado

Este temor que genera sensaciones de angustia está relacionado con el dolor corporal y el temor de perder cualquier parte de nuestro cuerpo.

Dentro de este miedo básico estarían recogidos el vértigo o miedo a caer desde las alturas, o el miedo a perecer ahogado. Es decir, todos derivados del miedo a la muerte.

4. Miedo a la pérdida de autonomía

Es cualquier situación a perder nuestra libertad, generando una dependencia de terceros. Ser inmovilizados, atrapados, encarcelados, sometidos son algunas de las variantes de este miedo. La claustrofobia es una de sus reacciones físicas.

El temor a la libertad de nuestros movimientos naturales es común a casi todos nosotros.

Dentro del temor a perder la autonomía estaría también el miedo al compromiso. Es decir a perder nuestra libertad.

El que no está conquistando todos los días un poco de miedo no ha aprendido el secreto de la vida. Ralph Waldo Emerson.

5. Temor a que nuestro ego salga dañado

En este apartado englobaremos todos aquellos miedos que asaltan la zona de confort de nuestro ser, de nuestro ego. El miedo a la humillación o a sentir vergüenza se situaría aquí.

Hablar en público es uno de los momentos que más angustia provoca en muchos seres humanos, es un miedo que en muchos estudios aparece incluso por delante del miedo a la muerte, por lo que te da idea de su cruda importancia. Es un miedo que figura como exponente máximo de la muerte del ego.

Cada uno de nosotros debe enfrentarse a sus propios miedos, debe encontrarse cara a cara con ellos. Cómo manejamos nuestros miedos determinará dónde vamos en el resto de nuestras vidas. Experimentar la aventura o ser limitada por el miedo a ella. Judy Blume.

Para finalizar y siempre recordando que con algo de esfuerzo y determinación tu puedes regular la importancia del miedo en tu vida, me encantaría que contestases unas preguntas:

¿Sabes gestionar tus miedos? y…¿Si no tuvieras miedo? ¿Qué harías?

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jueves, 2 de marzo de 2017

Detectar mentiras a través del lenguaje no verbal: Mitos psicológicos

detectar mentiras

La psicología social ha sido criticada por estudiar ciertos aspectos y situaciones que según gran parte de la población son de sentido común. En ocasiones, esto produce que la sabiduría popular sustituya el auténtico conocimiento científico en determinados problemas de la vida cotidiana.

Una de las áreas de la psicología en las que se produce este efecto y en la que más falsas creencias existen es en la comunicación no verbal, específicamente en el caso de la detección de mentiras, en la que existen multitud de creencias sobre la utilidad del lenguaje no verbal para detectar las mismas y que no se ven corroboradas por la evidencia empírica.

Podemos entender que una persona engaña o miente cuando facilita una información de forma deliberada a través de medios verbales o no verbales con el objetivo de crear o mantener en otra persona una creencia que la propia persona considera falsa.

Transmitir información, aunque dicha información sea falsa, implica un complejo proceso psicológico en el que la opción de mentir, no deja de ser más que una opción por la que se optará en aquellos casos en que sea la opción que más beneficie. Es importante considerar que mentir o engañar conlleva asociado el conocimiento de que lo que se transmite de forma deliberada es falso en parte o en su totalidad.

Creencias populares tales como que el mentiroso mantiene poco contacto visual (apartar la mirada), taparse la boca, parpadear o gesticular mucho, tartamudear, cambiar la  postura y/o mover las piernas son relativizadas por la investigación científica.

Diversos estudios indican que las expresiones faciales no son buenos indicadores ya que las personas son conscientes de las mismas y por lo tanto pueden controlarlas.

En una revisión de la literatura realizada por Vrij, Zuckerman, De Paulo y Rosenthal (1985) se comprobó que la habilidad en la detección de la mentira oscila entre un 45% y un 64% con una mayor efectividad en la detección de la verdad. En esta revisión de diversos estudios científicos se comprobó que detectamos el engaño en una probabilidad ligeramente mayor que el azar, es decir, la exactitud de las personas a la hora de detectar las mentiras sólo es ligeramente superior a lo esperado por azar o incluso inferior al azar.

La revisión realizada por Jaume Masip (2005) de diversas investigaciones en psicología y comunicación, nos ofrece una interpretación centrada en la eficacia empírica de los indicadores no verbales en la detección del engaño. Nos indica que la detección de la mentira a partir del comportamiento no-verbal es extremadamente difícil y pretende desmontar los falsos mitos existentes al respecto con información válida y científicamente contrastada.

¿Se pilla antes a un mentiroso que a un cojo?

Existe una creencia popular muy extendida tal y como demuestra el dicho popular “se pilla antes a un mentiroso que a un cojo” que indica que es fácil pillar al mentiroso.

El procedimiento experimental que se emplea para medir la precisión en detectar mentiras suele consistir en presentar a una muestra de personas (observadores o receptores) una serie de declaraciones realizadas por otras personas (potenciales mentirosos).  Las declaraciones suelen presentarse en formato audiovisual o auditivo a través de grabaciones o representaciones “en vivo” e incluso en algunas ocasiones permiten que emisor y receptor interactúen libremente. Después los receptores indican en un formulario si cada una de las declaraciones es verdadera o falsa.

La revisión realizada por Masip de las distintas investigaciones realizadas con este procedimiento muestra que la investigación científica constata que la capacidad de los seres humanos para discriminar entre mensajes verdaderos y falsos es muy escasa.

Las personas tienden a dar credibilidad a lo que otros dicen, por lo que detectan más verdades que mentiras, aunque este resultado puede deberse al modo en que se han realizado las investigaciones. Existen algunas variables que afectan al nivel de aciertos, pero sus variaciones oscilan entre el 50% y el 60% manteniéndose siempre por debajo nivel de precisión adecuado.

Además la investigación muestra que la escasa capacidad para discriminar entre verdad y mentira se cumple igualmente en personas para las que la detección del engaño tiene una implicación a nivel profesional y al contrario que los demás, muestran una mayor tendencia a considerar que los mensajes son falsos.

Por lo tanto, no es  fácil “pillar a un mentiroso”.

¿Afecta nuestra confianza a la capacidad para detectar mentiras?

En absoluto.  Las investigaciones muestran que las personas no somos conscientes de lo correctos o incorrectos que son los juicios que emitimos de credibilidad. Además tendemos a sobreestimar nuestra capacidad de diferenciar entre verdades y mentiras.

¿Existen conductas no verbales que indican que alguien nos está mintiendo?

Algunas de las creencias populares sobre aquellas conductas no verbales que emite la persona cuando miente y que permiten detectar el engaño o la mentira son:

  • Mantener  poco contacto visual.
  • Mirar a la izquierda cuando miente, otros dicen que a la derecha.
  • Micropicores.
  • Cambiar de postura.
  • Mayor movimiento de las extremidades.
  • Mayor parpadeo.
  • Sonreír más.
  • Taparse la boca y/o frotarse la nariz.
  • Mostrar más automanipulaciones y gestos ilustrativos.

Todas estas acciones son según la cultura popular rasgos de un mentiroso, aunque no tiene corroboración científica. Muchos de estos estereotipos han sido estudiados y los resultados indican que no tienen una validez universal, tal es el caso de la creencia popular de que el mentiroso aparta la mirada.

La evidencia científica indica que prácticamente ninguno de estos estereotipos es cierto y no son generalizables a toda la población. El significado de los mismos indicadores puede cambiar según las circunstancias, un mismo indicador puede discriminar significativamente en unas circunstancias pero no en otras, y algunos indicadores no discriminan en términos generales pero si en algunas circunstancias muy específicas y a la inversa.

Por lo tanto, la discrepancia entre los estereotipos culturales y la realidad científica muestra el escaso valor que pueden aportar los indicadores de comunicación no verbal para detectar correctamente la mentira.

¿Existe alguna posibilidad de “entrenar” la capacidad de detectar mentiras? 

Se han realizado multitud de investigaciones e intentos destinados a entrenar de diversas formas a los observadores para aumentar su capacidad de detectar el engaño. Los entrenamientos suelen consistir en proporcionar a las personas retroalimentación sobre sus resultados, de forma que puedan ir aprendiendo de sus errores y aciertos e ir efectuando juicios de credibilidad.

Otro tipo de entrenamiento consiste en una estrategia informacional basada en indicar cuál es la relación entre determinados indicadores y el engaño.

Un tercer tipo de entrenamiento consiste en una estrategia atencional en la que se focaliza la atención de las personas sobre determinadas claves sin explicitar su significado o bien sobre aquellos canales más transparentes (por ejemplo, el auditivo).  Los resultados muestran que a pesar del entrenamiento el porcentaje de aciertos no aumenta de forma representativa (del 54% al 57%). Esto es debido no al tipo de entrenamiento, sino a los escasos indicadores de comunicación no verbal que son realmente útiles para  mostrar la presencia de engaño.

Algunos autores indican que entrenar la capacidad para detectar mentiras más que aumentar la precisión, produce un aumento de la tendencia a pensar que los mensajes son falsos.

En conclusión, la revisión de las diversas investigaciones científicas  muestra que las creencias populares sobre la capacidad del ser humano para detectar las mentiras son erróneas. La capacidad del ser humano para discriminar entre verdades y mentiras es extremadamente limitada, no somos conscientes de lo correcto e incorrecto de nuestros juicios de credibilidad y tendemos a sobreestimar nuestra capacidad de discriminar entre verdades y mentiras.

Bibliografía: 

Masip, J. (2005). ¿Se pilla antes a un mentiroso que a un cojo? Sabiduría popular frente a conocimiento científico sobre la detección no-verbal del engaño.Papeles del Psicólogo, (92), pp.78-91.Recuperado de: http://ift.tt/2lg5KJs

Photo Credit: Mentiroso via Shutterstock

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miércoles, 1 de marzo de 2017

Anorgasmia Femenina: Causas y Tratamiento

anorgasmia femenina

Las relaciones íntimas están concebidas para despertar placer, debido a los innumerables beneficios para la salud física y mental que acarrean. Y es que el orgasmo femenino es una fuente de salud psicológica, por lo tanto la anorgasmia femenina se convierte en una disfunción de sencilla solución.

Con el orgasmo se liberan endorfinas, dopamina y oxitocina, hormonas que contribuyen al incremento de la felicidad y a disminuir la depresión.

Precisamente, las endorfinas actúan como un sedante natural y favorecen el sueño. Gracias a su efecto, se descansa mejor, ya que se elimina totalmente el insomnio.

Las hormonas segregadas con el orgasmo disminuyen también los niveles de estrés y la ansiedad.

El orgasmo mantiene además sano el celebro. El oxígeno que se genera en el momento de la relación sexual es un excelente nutriente para el cerebro humano.

Por esta razón, la ausencia de orgasmo en las mujeres ocasiona múltiples problemas psicológicos.

En principio, todas las mujeres tendrían que experimentar el orgasmo en sus relaciones, pero, algunas, misteriosamente, no y no disfrutan del sexo.

Si es tu caso, lo primero que tienes que tener claro es que la anorgasmia femenina es una de las disfunciones sexuales más comunes en las mujeres.

Lo segundo que debes saber es que solamente el 5% de las mujeres que padecen anorgasmia la sufre por causas biológicas. El 95% del total de los casos es causado por un trastorno psicológico.

Causas psicológicas de la anorgasmia femenina

Entre los factores psicológicos, estos son los principales causantes de la anorgasmia femenina.

  • La educación que haya recibido una mujer puede provocar un sentimiento de culpabilidad por disfrutar del sexo.
  • La obligación de llegar al orgasmo en el mismo momento que su pareja puede derivar en una frustración en la mujer cuando no se consigue.
  • El estrés o la depresión también juegan un papel fundamental en el afloramiento de la anorgasmia. Ciertos tratamientos para combatir estos estados mentales, pueden desinhibir la libido.

Actualmente, el 80% de las mujeres que acuden a un tratamiento psicológico para resolver la anorgasmia experimentan placer a las pocas sesiones.

Tratamiento de la anorgasmia femenina

El tratamiento para superar la anorgasmia femenina parte de las investigaciones y recomendaciones de Masters & Johnson, el matrimonio formado por el ginecólogo William Masters y la sexóloga Virginia Johnson, revolucionario en la segunda mitad del siglo XX.

En la primera sesión se hace incidencia en eliminar las actitudes negativas en torno a la sexualidad.

Se recomiendan lecturas sobre sexualidad de carácter educativo, lecturas eróticas y se sugieren videos e imágenes pornográficos para su visionado.

En las sesiones iniciales se enseñan técnicas de relajación como los ejercicios de Kegel, para que la mujer aprenda a concentrarse en las distintas partes de su cuerpo.

Posteriormente, se proponen ejercicios de autoestimulación, como la estimulación con el chorro del agua de la ducha.

Si el resultado es satisfactorio, entonces se procede a la estimulación con los dedos o con un vibrador, que podemos encontrar en cualquier sex shop.

Cuando se ha superado esta etapa, se sugiere la autoestimulación delante de la pareja y la estimulación con su ayuda hasta alcanzar el orgasmo.

En la siguiente fase, se aconsejará ya la estimulación mediante penetración de la pareja. Sin embargo, esta deberá realizarse por detrás, mientras la mujer estimula su clítoris.

En el momento en que esto se domine entonces ya podrá sugerirse la penetración sin estimulación clitoridea. Cuando se alcanza esta etapa, se puede dar por terminada la terapia.

La anorgasmia femenina es una de las disfunciones sexuales que más afectan a la mujer, pero si confía en la profesionalidad de un experto en sexología es un trastorno que se cura después de pocas sesiones.

Photo Credit: Pareja con problemas via Shutterstock

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