viernes, 21 de julio de 2017

Atrévete a empezar de nuevo

cómo empezar de nuevo

Al parecer empezar de nuevo no es una tarea fácil para algunos, porque tal vez el haber atravesado por situaciones adversas marcaron nuestras vidas; de una u otra forma dejaron secuelas en lo más profundo de nuestro ser, dejándonos prácticamente petrificados, con un miedo inmenso de querer empezar de nuevo.

Es precisamente ese temor de no tener que volver a pasar por lo mismo, aquello que nos detiene y nos impide avanzar. El miedo al fracaso, de volver a tropezar y caer nuevamente, nos produce pánico a equivocarnos; todo esto nos frustra. Para algunos la experiencia fue tan traumática que cierran toda posibilidad de volver a iniciar.

Pero ¿qué pasa cuando ha transcurrido cierto tiempo y aún no hemos sido capaces de levantarnos?. ¿Por qué no podemos mirar la realidad y aceptar que las cosas sucedieron, pero que a pesar de todo debemos  reaccionar de manera asertiva, y ponernos de nuevo en pie?

Sucede que la derrota quiere tomar el control de nuestra vida y no dejarnos avanzar, este  tiempo es muy duro porque declinamos, podemos caer en depresión profunda y no querer nada más; pero hay que tomar la iniciativa de volver a empezar. Es imposible dejarnos sepultar y sucumbir en la derrota, no sería justo para nosotros ver cómo otros lograron sobreponerse y salir adelante.

Teniendo en cuenta que cada persona reacciona de maneras diferentes ante eventos difíciles, algunos sienten que no pueden levantarse y emprender el camino nuevamente; otros por el contrario deciden seguir adelante a pesar de las situaciones y toman nuevamente el timón y le dan giro total a sus vidas.

Por duro que hayan sido los sucesos debemos levantarnos, porque cada golpe, cada herida, cada dolor nos hace más fuertes y nuestro carácter se fortalece también.

En el transcurso de nuestra vida a veces atravesamos por diferentes situaciones; algunas traerán alegrías, felicidad, gozo, bienestar a nuestro ser; otras por el contrario traerán tristezas, dolor, ansiedad, angustia, como por ejemplo: perder el empleo, una enfermedad, un divorcio, la pérdida de un ser querido; siendo todos estos golpes muy duros, que sin duda pueden derribarnos, y si no estamos preparados para asumir estas adversidades podemos sucumbir. Hay que tener claro que por muy oscuro que sea el panorama siempre habrá una luz que nos guía y orienta, mostrándonos el camino que debemos continuar.

Entonces tendremos que poco a poco ir aprendiendo a asumir cada dificultad y a vencer los obstáculos que se nos presenten en nuestro diario vivir, siempre con valentía y mucha fortaleza.

Factores como el tiempo o la edad tienden a limitarnos y obstaculizarnos para empezar de nuevo; a veces creemos que ha pasado mucho tiempo y que no tenemos las mismas fuerzas para emprender nuevamente, o nuestra edad es un impedimento para triunfar; cuando realmente no es así, lo importante es la actitud de querer lograr aquello que anhelamos, cuando existe en lo más profundo de nuestro ser esa pasión por querer alcanzar una meta, ningún obstáculo nos podrá detener.

Empecemos a trabajar de nuevo con más pasión y ahínco, porque con nuestra, constancia y perseverancia lograremos llegar muy lejos. Conseguiremos avanzar y llegar muchos más lejos de lo que imaginamos en un principio.

Ese sueño que creías que estaba truncado hoy reverdece, porque dentro de ti está el poder que necesitas para vencer, demostrándote a ti mismo y a los demás que se puede empezar de nuevo, no es fácil pero tampoco es imposible. Todo está en tu actitud, si piensas que estas derrotado sin antes haberlo intentado, pues de seguro que ya lo estás; por el contrario si piensas que eres un vencedor y que naciste para triunfar, entonces todo lo que emprendas te dará óptimos resultados. Animo y adelante, atrévete a empezar de nuevo.

Photo Credit: Mujer Feliz via Shutterstock

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jueves, 20 de julio de 2017

Cómo superar tus emociones negativas

emociones negativas

Nuestros pensamientos guían nuestras emociones, sentimientos y creencias. Los pensamientos y emociones negativas son algo común en muchas personas. Esto ocurre por ejemplo cuando el dinero es una preocupación.

Cuando nuestras prioridades no son tan claras o perdemos el enfoque, le echamos la culpa a nuestra situación financiera y tenemos emociones negativas.

6 señales del pensamiento negativo

Cuando trabajamos para lograr nuestra libertad financiera, es necesario superar cualquier emoción negativa que podamos tener sobre nuestra situación financiera. Para hacer esto, es importante que reconozcas estas 6 señales y cómo te afectan cuando piensas acerca de finanzas o dinero:

  • Te centras en las cosas malas que hace la gente con dinero y le atribuyes a este la culpa, cuando puede deberse a otras razones.
  • Conversación interna destructiva. Cuando tenemos emociones negativas, solemos perdernos en nuestros pensamientos, lo cual puede ser destructivo en el largo plazo.
  • Miedo a lo peor. Imaginas cosas o situaciones malas sobre lo que pasaría si tuvieras tanto dinero como otras personas.
  • Como resultado de tus emociones, empiezas a compartir historias negativas sobre otros con su dinero porque envidias lo que tienen y han logrado.
  • Bromeas acerca de cómo tú y otras personas manejas el dinero.
  • Crees que otras personas tienen más habilidades que tú y sospechas que tienen “secretos” sobre lo que dicen que hacen.

Sé cuidadoso. Incluso cuando las cosas van bien financieramente, podemos caer en estos pensamientos negativos.

7 errores comunes del pensamiento negativo

Recuerda que las emociones y sentimientos negativos tienden a distorsionar la realidad y nuestra percepción de ella. Aquí están 7 errores comunes acerca de este tipo de pensamiento:

  • Crees lo que imaginas: aunque la imaginación puede ser algo maravilloso, puede ser destructiva si la usamos negativamente.
  • Creamos leyes de vida: algunas personas crean leyes de la realidad y cómo debería ser, estas “leyes” usualmente son irracionales e inflexibles.
  • Minimizamos lo positivo: si pasa algo positivo en tu vida, el pensamiento negativo evita que veas los buenos resultados.
  • Generalizamos lo negativo: cuando algo malo nos pasa, lo generalizamos para todo en lugar de superarlo y entender que pasó en determinado periodo o tiempo.
  • Asumir toda la responsabilidad: algunas personas asumen toda la culpa de cosas que no tienen nada que ver con ellos.
  • Piensas en extremos: la vida no es todo o nada, blanco o negro, etc. Cuando pensamos negativamente, tendemos a ver todo en extremos.
  • Lees las mentes: cuando pensamos negativamente, evitamos nuestras incertidumbres. Esto provoca que asumas pensamientos de otras personas antes de poder demostrarlos.

Somos lo que pensamos. Mientras pensar es un proceso natural desde que despertamos hasta que dormimos, muchos de nuestros pensamientos pueden ser inútiles. Sin embargo, son estos quienes impactarán negativamente o positivamente en nuestra calidad de vida.

¿Cómo detener los pensamientos negativos y convertirlos en positivos?

Las emociones negativas pueden ser increíblemente poderosas, especialmente cuando pensamos acerca de nuestra situación financiera. Si usas los siguientes consejos, podrás restaurar el orden en tu mente y superar estos pensamientos y emociones negativas acerca del dinero:

  • Aceptación: es obligatorio aceptar quiénes somos ahora y entender que es resultado de nuestras acciones y decisiones pasadas. Después de todo, estas acciones y decisiones empezaron en nuestros pensamientos. Siempre habrá algo que no puedas cambiar o controlar como cosas que sí. Céntrate en lo que puedes cambiar.
  • Análisis: analiza profundamente tus pensamientos sobre el dinero. Cuando tengas un pensamiento negativo, pregúntate a ti mismo si es imaginario, real o si está basado en una suposición o realidad. Si no tiene fundamento, deséchalo. Si lo tiene, necesitas determinar si es tóxico o saludable.
  • Actitud: generalmente, cuando despiertas, tu actitud determinará cómo irá tu día. Lo primero que debes hacer es una nota mental sobre el estado de tu actitud y pensamientos, especialmente cuando el dinero es una preocupación. Piensa en la calidad de tus pensamientos y cómo estos pueden afectar tu actitud.
  • Sé agradecido: debes practicar la gratitud cada día en tu vida. Puedes lograrlo de dos formas: Primero, agradece por las cosas que tienes, cosas que el dinero te ha comprado; y segundo, agradece por el sufrimiento o molestias que no has tenido como resultado de lo que el dinero no te ha comprado.
  • Vive el momento: disfruta la vida independientemente de tu estado financiero. Sin embargo; no uses este consejo como excusa para adoptar un estilo de vida irresponsable o no saludable. Si quieres eliminar tu enojo o decepción sobre el dinero, no puedes vivir del pasado.
  • Medita: purifica tu mente a través de la meditación. Esto provoca relajación, tranquilidad y buena salud. Puede ser una herramienta muy poderosa que ayude a despejar tu mente para tener un propósito.
  • Resuelve tus problemas pasados con el dinero: el resentimiento por el dinero generalmente se debe por no hablar y reprimir tus emociones acerca de este. Cualquier suceso puede recordarte estos problemas o pensamientos negativos, eventualmente pasará y puede ser más destructivo que antes. Cuando sea posible, trata de resolver tus problemas pasados acerca del dinero.
  • Busca lo positivo: para transformar lo negativo en positivo, debes empezar a rodearte de personas positivas. No tomes en serio las cosas que provienen de personas negativas. Esto afectará tus pensamientos positivos o los reducirá.

Recuerda que el objetivo es superar tus emociones negativas. Para hacerlo, debes considerar los consejos anteriormente mencionados. Aunque uno o dos puedan ayudarte a lograrlo, la combinación de todos ellos asegurará que tengas éxito en tu misión de controlar esos pensamientos negativos y acabar con ellos de una vez por todas.

Photo Credit: Mujer enfadada via Shutterstock

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miércoles, 19 de julio de 2017

Como ser un buen jefe: 10 calves

Si quieres saber como ser un buen jefe, aquí tienes 10 claves que pueden serte de utilidad

Hoy, mientras divagaba por internet esperando que saliera mi tren, me he encontrado un post de 2013 que publico mi compañera Sira en 2013 (de hecho, es este post, que he decidido actualizarlo y sumarle 3 claves a las que aportaba mi compañera.

Al contrario de lo que piensa la gente, ser jefe no siempre es fácil. Si tienes una empresa y trabajadores a tu cargo, pueden surgirte dudas sobre “si lo estás haciendo bien”.

Vamos a darte 10 claves para ser el MEJOR JEFE.

1. ESCUCHA a tus empleados:

Ellos te darán más información sobre lo que pasa en tu empresa de la que puedas obtener por ti mismo. Valora sus opiniones.

2. LIDERA a tu equipo con asertividad:

Establece normas claras y muestra firmeza en el carácter. No se trata ni de ser el ogro al que todo el mundo teme decirle algo ni un pusilánime al que nadie respeta. Un buen líder debe reunir ciertos requisitos (carisma, simpatía, capacidad de argumentación y empatía)

3. MODERNÍZATE:

Atrévete a cambiar. Las fórmulas que eran eficaces hace 50 años pueden no ser funcionales hoy día. Adaptarse a las nuevas tecnologías, pensamientos, tendencias… etc es fundamental para que tu empresa sobreviva. El pensamiento divergente y la creatividad serán los que te ayuden a buscar alternativas ante cualquier disyuntiva o problema.

4. EXPÓN tus objetivos:

Comunica tus metas al personal y buscad conjuntamente la manera de poder alcanzarlas. Hazles partícipes del rendimiento general. Implícales en los problemas de la empresa y contempla sus posibles soluciones. ¿Cómo realizar esto? Con reuniones periódicas, análisis estadísticos, nombrando encargados de secciones para que la información fluya bidireccionalmente… No te olvides de realizar feedback al cabo de un tiempo para comprobar si se están cumpliendo los objetivos marcados.

5. JUEGA con el tiempo:

Tus empleados son personas que tienen una vida FUERA DEL TRABAJO (con sus obligaciones ineludibles!). Sabemos que hay tareas que no dependen del horario. Si algún trabajador solicita más flexibilidad, puedes plantearle alternativas para conciliar vida laboral y familiar. Recuerda esta regla “NO SIEMPRE MÁS HORAS IMPLICAN MAYOR RENDIMIENTO

6. OBSERVA el rendimiento:

Aprovecha el potencial y las habilidades de los trabajadores, para asignarles las funciones que más se adapten a cada uno. Una persona a quién le gusta su trabajo porque se siente competente, estará más motivada y rendirá mejor.

7. ¡RECOMPENSA!

Un trabajador que cuida de tu empresa y está dispuesto a “gastar” su tiempo libre en trabajar más para ti, es un tesoro. No des por hecho que está obligado a hacerlo, PORQUE NO ES ASÍ. Por ello hay que reconocerle tal esfuerzo con compensaciones de dos tipos: económicas (todos trabajamos por dinero) y sociales (el reconocimiento y la valoración positiva son dos fuertes reforzadores de conducta). Recuerda que la recompensa es una inversión para que aquella persona siga motivada, y si no se produce, algún día puede cansarse de “hacer extras” por NADA.

8 ASUME RIESGOS

En el mundo laboral hay que asumir riesgos. Nunca harás las cosas mejor si no te arriesgas y, lo que es peor, habrá otros que se atrevan a hacerlo y te acaben quitando parte del negocio.

Pero un trabajador, por norma general, no va a querer asumir riesgos.

Cuando eres asalariado sabes que lo peor que puedes hacer es meter la pata. Y para evitar meter la pata lo mejor es no asumir riesgos.

Así que, si quieres ser un buen jefe, eres tú el que tiene que asumir los riesgos, no tus trabajadores.

Esto no quiere decir que sea el jefe quien tenga que hacer la tarea, pero si quien asume la responsabilidad.

Si consigues que tus trabajadores tengan la confianza necesaria para plantearte acciones arriesgadas y para que, una vez las hayas valorado y decidas darle luz verde, seas tú quien asuma la responsabilidad, estarás generando un clima de innovación dentro de tu empresa que pueden llevarte a que tu empresa mejore.

9 COMPLEMENTA TUS CARENCIAS con las habilidades de tu equipo.

como ser un buen jefeTodos tenemos carencias. Todos tenemos cosas que se nos dan bien y otras que se nos dan peor.

SI quieres saber cómo ser un buen jefe, haz un ejercicio de humildad y asume que cosas se te dan mal.

Y a la hora de configurar tu equipo, busca personas que se complementen contigo y te ayuden a completar esas lagunas.

Yo, por ejemplo, sé que no soy bueno en aspectos relacionados con tener ordenado y organizado el papeleo, por lo que a la hora de seleccionar a mis colaboradores más directo he buscado a dos personas que son casi obsesivas del orden (rozando el TOC).

Creo que aceptar mis carencias y complementarlas con mi equipo mi hace mejor jefe.

10 SÉ FELIZ

Ya sé que esta frase suena a autoayuda barata.

Ya hemos visto que para ser un buen jefe hay que saber liderar, inspirar y ordenar y si vives amargado y de mala ostia va a ser complicado que lo consigas.

No me refiero a ser feliz en plan infantil y ver la vida de color rosa, sino a que en tu día a día (fuera y dentro del trabajo) hagas cosas que te ayuden a ser feliz.

Cuanto más satisfecho estés con tu vida, más posibilidades tendrás de ser un buen líder y un buen jefe

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Cómo superar el miedo al cambio

miedo al cambio

Vivimos, trabajamos, pensamos, sentimos y muchas veces obviamos que el cambio es posible y quizás también necesario.

Nos asusta lo desconocido, el hecho de no saber qué pasará, el mañana, la incertidumbre, y por no afrontar este miedo, evitamos ir más allá y nos acomodamos dentro de una zona de confort previsible y rutinaria porque la vemos segura. Preferimos ir pasando días, y quizás vivir sin emoción, vacíos y frustrados.

Necesito un cambio?

Cambiar es algo deseado y temido a la vez. Necesitamos salir de una situación, pero nos sentimos cómodos viviendo lo conocido.

En todo cambio está implícita la toma de decisiones, lo que supone tener claro donde queremos ir, o al menos aquello que no queremos.

Desear un cambio y no tomar una decisión es un proceso que nos desgasta psicológicamente, y nos mantiene en un estado pasivo de bloqueo constante.

Pensamos que un cambio no es posible, ¿o quizás si?

¿Qué debo hacer?

Reflexionar. ¿Lo quieres realmente? Si vamos buscando excusas para no afrontar ningún cambio, difícilmente podremos iniciar nada. La negación es un mecanismo de defensa que nos ponemos para no intentarlo.

Ser capaz de renunciar. Hay que dejar cosas atrás y normalmente duele

No idealizar las situaciones y ser realista. Todo cuesta, no hay salidas perfectas y en todas partes hay ventajas y desventajas.

Buscar la motivación necesaria. La motivación es realmente el motor del cambio. Sin esta no será posible porque es la que nos da la energía necesaria para llevarlo a cabo.

Romper hábitos. Si realmente queremos cosas diferentes, tendremos que comportarnos y hacer cosas diferentes. No podemos esperar que todo cambie por arte de magia.

Saber convivir con la incertidumbre. Ser capaz de salir de la zona segura y afrontar que no sabes hacia dónde irás. Hay que dominar la ansiedad que esto produce y no dar vueltas a las cosas, y mucho menos avanzar escenarios negativos.

Ponernos metas. Visualizar a nosotros mismos. Vernos tal y como nos gustaría en unos años.

Avanzar en pequeños pasos. Si nos ponemos objetivos demasiado exigentes es posible que nos desmoralicemos muy pronto. Es mejor dividir nuestras metas en pequeñas metas a conseguir.

Gratificarnos a nosotros mismos por todo lo que hemos ido consiguiendo. El mero hecho de hacer el primer paso ya es motivo de celebración.

Afrontar el miedo a equivocarse. Todos podemos equivocarnos, y de los errores también se aprende. Quien más se equivoca es quien nunca lo ha intentado.

El cambio es inevitable y nos acompaña en todas las etapas de nuestra vida. Desde que nacemos estamos sometidos a cambios y tenemos que conseguir metas para pasar de una etapa a otra. En un primer momento genera miedo y quizás rechazo, pero a medida que vamos avanzando ganamos en seguridad. El cambio es necesario para la adaptación a nuestro entorno.

 Y recuerda: Querer un cambio y no decidir nos estanca y nos deja con una sensación de ver pasar la vida. La enorme factura que nos queda es una elevada insatisfacción personal y un sentimiento de vacío constante.

Photo Credit: Mujer practicando Yoga via Shutterstock

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martes, 18 de julio de 2017

¿Quién soy yo después de ti? El redescubrimiento después de una separación

separación

¿Han pasado días después de terminar una relación y aún estás acostumbrado a hablar en plural y a considerar la agenda de un tercero antes de hacer planes?

No te preocupes, hacerlo es un comportamiento completamente normal para quien mantuvo una relación amorosa. Es normal que te hayas acoplado a tu ex y a un estilo de vida en pareja.

Sin embargo, después de una ruptura amorosa, es indispensable que reflexiones sobre tu identidad independientemente de tu ex pareja y ex relación.

Y de eso es precisamente de lo que te hablaré el día de hoy.

El necesario redescubrimiento de ti mismo después de terminar una relación

Después de una ruptura amorosa vendrá una etapa con muchas incógnitas y dudas sobre la relación y sobre tu ex.

Pero hay algo más importante en lo que debes concentrarte:

Reflexionar sobre ti mismo y tu vida presente y futura y, que te asegures de que esta definición no esté influenciada por tu ex.

Es por eso, que el día de hoy te invito a plantearte la pregunta:

¿Quién eres tú después de la relación que viviste con tu ex?

Y para descubrirlo, comparto contigo 3 reflexiones y 2 actividades que te ayudarán a no relacionar tu estilo de vida presente con tu última relación.

Reflexiones para redescubrirte independientemente de tu ex

A partir debes concentrarte únicamente en ti (por lo menos durante los minutos que dura la lectura).

Respira profundo y enfoca tus pensamientos y tus energías en ti.

El objetivo es que descubras en tu interior las respuestas a las siguientes reflexiones y que decidas actuar conforme a aquello que es mejor para ti.

1. Tú eres quien desees ser

Eres un ser que evoluciona con cada momento y experiencia y es tu obligación decidir quién quieres ser. (Y esto aplica para antes y después de una separación)

Así que ahora regálate un tiempo para identificar aquellas características que más te gustan de ti y define cómo las resaltarás.

De igual forma, identifica aquellas características que no te gustan tanto de ti y decide reemplazarlas por otras con la que te sientas más satisfecho.

Por favor, no caigas en el gran error de concentrarte en convertirte exactamente aquello que tu ex pareja deseaba de ti. Y por supuesto, tampoco te concentres en ser todo lo contrario a lo que eras mientras estabas en aquella relación.

Ten en cuenta que la relación no terminó por tu forma de ser, pensar y/o actuar.

Las relaciones de pareja acaban por una gran diversidad de motivos incluyendo algo tan esencial como es el tener visiones de vida diferentes. Así que olvida todo aquello que crees que hubiese sido mejor para la relación que tenías con tu ex. Saca de tu mente el deseo de complacer a una tercera persona y concéntrate en ti.

Antes o después de una separación, debes ser únicamente quien quieres ser.

2. La ruptura amorosa no te define como persona

Sí, acabas de vivir una separación y aún te sientes afectado por toda aquella situación. Sin embargo, esa situación no te define y no puedes permitirte caer en los típicos errores después de una separación

Tu no eres únicamente el o la “ex” de alguien.

La ruptura amorosa no es el único tema de conversación que puedes mantener.

Y esta separación no significa que serás infeliz el resto de tu vida, que jamás encontrarás pareja o que estarás siempre solo.

Esta ruptura amorosa es únicamente una situación que momentáneamente está presente en tu vida.

Es una situación de la que debes aprender. Y no precisamente aprender a cargar con culpas, miedos o resentimientos. Sino que debes aprender las enseñanzas positivas de una separación.

Busca en tu interior y descubre qué aprendizajes positivos son los que quieres mantener presente.

¿Cuáles de las experiencias pasadas te ayudan a ser la persona que deseas ser?

¿Cómo deseas presentarte de ahora en adelante?

¿Qué historia es la que deseas contar sobre tu vida amorosa?

Y no olvides responder a todas estas reflexiones desde una perspectiva positiva e independiente a tu ex.

Recuerda que tú decides quién quieres ser y tienes el poder de evitar que tu ex relación defina tu vida presente y futura.

3. Tu futuro “yo” en el que ya no está tu ex

No porque la relación haya acabado significa que todos tus sueños y planes futuros deban desaparecer.

Únicamente necesitarán ser cambiados.

Así que, si existe algún viaje que deseabas hacer, alguna nueva actividad que pensabas aprender o algo que soñabas intentar, debes hacerlo realidad.

Y no lo harás con la añoranza de que no pudiste realizarlo con tu ex ni tampoco con el resentimiento de su ausencia. Lo harás simplemente porque tú tienes tus propios sueños y no necesitas de nadie para hacerlos realidad. Ser feliz es una decisión de la que tú eres el único dueño.

Quizá en el futuro desees a alguien con quien compartir tus sueños y tus logros. Pero NO NECESITAS de nadie para reactivar tu vida y hacer aquello que a ti te hace feliz.

Y este es uno de los aspectos en los que yo más enfatizo cuando doy charlas a quienes han vivido una separación:

Debes definir qué persona quieres ser y establecer un plan para convertirte en ella independientemente de lo que viviste en tu anterior relación.

Las situaciones y personas influyen tu vida de forma indirecta, pero sólo tú tienes el poder de decidir qué haces para convertirte en quién quieres ser.

Ahora bien, ya que hemos acabado con las reflexiones, te doy 2 consejos extras que te ayudarán a redescubrirte después de terminar una relación:

Actividades que debes hacer como parte del redescubrimiento interior

Hace varias semanas compartí con mis lectoras la historia de Paola y todas las actividades que ella hizo para superar una ruptura amorosa.

Sin embargo, hay dos aspectos muy importantes que debes tomar en cuenta y que no fueron dichos antes:

1. Lo mismo que hacías con tu ex, pero ahora con amigos

Terminar una relación amorosa no significa que estás impedido de hacer lo que más te gusta sólo porque es algo que solías hacer con tu ex.

En realidad, tu vida continuará muy similar en la mayoría de los aspectos. Por lo tanto, tus actividades favoritas no tienen porqué desaparecer, ni tampoco tienen porqué perder su sentido.

Eso sí, para que dejes de relacionar tus actividades favoritas con tu ex, te recomiendo hacerlas con amigos y familiares.

Es posible que las primeras veces tiendas a comparar y pienses en tu ex o en tu anterior relación. Pero no dejes de hacerlo.

¡Necesitas continuar con tu vida y cultivar nuevos recuerdos!

Así que invita a amigos y/o familiares y descubre que puedes seguir haciendo aquello que más te gusta sin necesidad de la presencia de tu ex.

2. Un cambio físico con un sentido diferente

Sabemos que una de las reacciones más típicas después de terminar una relación es hacer cambios en tu apariencia física.

Un nuevo look es sin duda el reflejo de un nuevo inicio.

Sin embargo, el motivo para realizar un cambio de apariencia no puede ser tu ex.

Lo que tú necesitas es un mejor motivo al cual acreditar ese cambio físico.

Puedes, por ejemplo, unirte a organizaciones que apoyan a quienes padecen cáncer y donar tu cabello.

Quizá podrías dedicar tu entrenamiento físico a una inscripción en alguna competencia deportiva.

O podrías hacer un cambio de guardarropa que implique el apoyo a nuevas empresas textiles o diseñadores.

Sea lo que sea que tu prefieras, pero no digas, ni sientas, ni mucho menos dediques tu cambio físico a tu ex.

Lo que hagas debe ser por ti y para ti.

Además, haciéndolo de esta forma, te aseguro que tendrás una mejor historia que contar.

¡Así que ya lo sabes!

Después de terminar una relación, es necesario que dediques un tiempo para ti. Un tiempo para redescubrirte y descubrir quien deseas ser de ahora en adelante.

Y no lo olvides, la definición de quién eres tú, no está condicionada a la opinión de tu ex.

Mucha suerte y hasta pronto

Marie

Photo Credit: Corazón roto via Shutterstock

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Deporte y felicidad: 5 conexiones

deporte y felicidad

  • ¿Cómo te sientes cuando haces deporte?
  • Pues, me siento más feliz. me contaba hace unos días un chico de 14 años. Y añadía:
  • ¿Suena un poco raro verdad?

Seguramente este adolescente descubrió algo en su deporte que hasta el momento desconocía. La rutina de entrenamiento que entre los dos hemos diseñado le aporta felicidad.

  • Y, ¿qué es para ti la felicidad?

El camino a la felicidad es diferente para cada uno de nosotros.

El psicoterapeuta Iñaki Bilbao Macías, experto en el tema, comenta que la felicidad consiste en tomar día a día pequeñas decisiones, que se traducen en acciones para vivir más feliz.

La felicidad es la decisión libre de elegir las actitudes y comportamientos que nos hacen sentir mejor todos los días.

Cuando decidimos actuar de forma coherente con nuestros valores y metas personales, realizamos pequeñas acciones respecto a la felicidad y, esto nos lleva a generar emociones más positivas que negativas.

La felicidad es una decisión de todos los días

Es cierto que, algunos días puedes sentirte mejor que otros (tal vez te afecte el clima o alguna fecha en particular). Valora cómo decides sentirte en el cómputo total de días del año. Si decides sentirte bien y feliz, estás en el buen camino.

A veces, las circunstancias no son favorables para sentirte bien, sin embargo, hay ciertas acciones que sí podemos poner en práctica para mejoran nuestra actitud ante la vida y generar pensamientos y emociones que nos potencien.

Si dentro de estas acciones te decantas por practicar deporte, te animo a poner en práctica las siguientes conexiones que te encaminarán hacia tu felicidad:

1.- Conecta tu deporte con la Naturaleza

La conexión con otros seres vivos tiene un impacto positivo en tu sensación de bienestar. El contacto con la naturaleza, se asocia con una mejor salud mental.

¿Y si añadimos nuestro movimiento? Respirar, caminar, correr, pedalear, ver, oler, sentir. Cuando conectas tu ejercicio físico con la naturaleza, conectas contigo, y la explosión de endorfinas (hormonas de la felicidad), puede ser brutal.

Además, pasar tiempo al aire libre nos expone a la luz solar, lo que ayuda que absorbamos mejor la vitamina D, y mejore nuestro estado de ánimo. Los bajos niveles de esta vitamina se relacionan con mayor depresión.

2.- Cuídate y conecta con tu Cuerpo

Hacer ejercicio no consiste únicamente en construir nuestros músculos.

Se ha comprobado que el hábito del ejercicio promueve la felicidad a largo plazo

Y aporta muchos beneficios a nuestra salud y estado de bienestar:

– Estimula a nuestro organismo a producir anticuerpos y proteínas que combaten las enfermedades.

– Libera unas hormonas, llamadas “endorfinas”, que mejoran el estado de ánimo y promueven sentimientos de euforia

– Combate la depresión y el estrés.

3.- Conecta y comparte Deporte con Otros

Hacer algo por los demás aumenta nuestra felicidad y también deja un granito de arena en el estado de ánimo de los demás.

Conectar tu deporte con el de otra persona y apórtale tu conocimiento, tu ánimo, tu agradecimiento, tu capacidad de escucha, te hará sentir bien, y las endorfinas actúan de nuevo, y con ellas tu sensaciones de bienestar y felicidad.

Comparte tu deporte con un amigo, con tu pareja, con tus padres, con tus hijos…

Los estudios científicos demuestran que ayudar a los demás  aumenta la satisfacción con la vida, proporciona un sentido de significado, aumenta los sentimientos de competencia, mejora el estado de ánimo y reduce el estrés.

Regalar un poco de tu tiempo libre para hacer algo por los demás aumenta nuestra percepción de bienestar. ¿Y si compartimos nuestro deporte en ese ratito de tiempo dedicado a aportar a los demás?

4.- Prueba, aprende y conecta con Algo Nuevo

¿Cuándo fue la última vez que aprendiste algo nuevo?

Los niños aprenden cada día, siempre tienen algo por descubrir. Tristemente esto se va perdiendo con el tiempo (y no debe de ser así).

El aprendizaje afecta a nuestro bienestar. El deporte nos ayuda a mantener nuestra mente curiosa ante un desafío, una habilidad que no controlamos o un reto que nos motiva. Además da un sentido de logro y ayuda a aumentar nuestra confianza. El deporte puede ser una gran herramienta para recuperar el niño curioso y activo que todos llevamos dentro.

Aprender una nueva habilidad, como una nueva forma de correr, un ejercicio diferente con tu cuerpo, una nueva ruta o paisaje, o una manera distinta de respirar, mejora tu capacidad intelectual y tu motivación diaria.

Aprender significa descubrir o probar cosas nuevas. No tienen por qué ser cosas muy grandes y ambiciosas (aunque podrían serlo), el objetivo es reinventar tu rutina haciendo espacio para cosas nuevas.

5.- Conecta y conversa mientras haces deporte

Cuando entramos en modo “rutina” llámese: trabajo, escuela, hijos, obligaciones, deberes…, a veces nos olvidamos de las cosas que nos hacen felices, como por ejemplo conversar con un amigo.

Nuestras relaciones con otras personas son clave para nuestra felicidad. La conexión social forma parte de un estilo de vida saludable. Las relaciones con los amigos y la familia proporcionan amor, propósito y aumentan nuestros sentimientos de autoestima.

Un paseo, un rato de carrera, una pedalada o una excursión a la montaña pueden ser grandes espacios para una auténtica conversación, para charlar sobre tus opiniones, tus pensamientos y tus sentimientos, para escuchar y sentirte escuchado.

Estudios demuestran que las personas con relaciones fuertes son más felices, saludables e incluso viven más tiempo. Las conversaciones significativas te hacen más feliz. ¿Y si conviertes tu rato de deporte en un genial momento para conversar y fortalecer tus relaciones personales?

Te animo a combinar tu rato de deporte con alguna de las 5 conexiones, ver cómo te sientes, y anotar qué pequeñas decisiones tomas camino de tu felicidad.

En el próximo artículo veremos 5 hábitos para trabajar desde tu interior y que enlazados con tu deporte te aportaran bienestar y felicidad.

Photo Credit: Mujer corriendo via Shutterstock

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viernes, 14 de julio de 2017

Necesito tener pareja: La dependencia emocional

dependencia emocional

Que el hombre es un animal social ya lo decía Aristóteles en su obra “La Política”, donde añadía que no puede vivir aislado y sin contacto social. El individuo es un ser único, pero lo es porque se diferencia de los demás, porque vive y se desarrolla en una sociedad que es la que le da su identidad, le completa y le reconoce a la vez.

Pero el ideal o lo sano es llegar a la edad adulta como individuo independiente, autónomo y con la capacidad de desenvolverse y afrontar la vida con recursos propios.

Nacemos como seres completamente desvalidos y dependientes y, a través del cuidado, del contacto, el modelado, el aprendizaje, el “ensayo y error”, vamos creciendo, adquiriendo habilidades propias que nos permiten ganar en autonomía y suficiencia en nuestro entorno. Sin duda, la infancia y adolescencia servirán como escenarios para poner en práctica nuestras capacidades, ajustar nuestras conductas y, en definitiva, conformar nuestra identidad como personas.

Así pues, se ha de suponer que en la edad adulta seremos individuos independientes, con capacidad para tomar nuestras propias decisiones, con libertad y sin que nos afecte la influencia externa. Y decimos que se “ha de suponer” porque la realidad es muy distinta y ya bien entrada la adultez existen muchas personas que lejos de desenvolverse con autonomía, muestran una clara, y a veces limitante, dependencia hacia los demás.

No obstante, en este punto es importante matizar, tal como señala Anna García Badill, que depender de los otros en la adultez no es algo malo, la dependencia emocional en sí no es una patología y es algo normal en los seres humanos, pero siempre que hablemos de una dependencia sana.

El problema, o la llamada de atención, lo tendremos cuando la necesidad de tener una relación de pareja se vuelve algo imperativo, algo obligado y urgente, por lo que estas personas, si finalizan una (al margen de quién de los dos decida la ruptura), inmediatamente buscarán iniciar otra y así, restaurar el estado que, para ellos, es el normal. En estos casos no estamos hablando de patologías ni de trastornos de la personalidad, pero sí es cierto que, bajo esa necesidad a tener una pareja, puede existir algún tipo de trauma o carencia, normalmente originada durante la infancia, que, en un intento de compensarse, se traduce en una dependencia emocional en la edad adulta.

Desde los componentes afectivos y conductuales definiríamos la Dependencia Emocional como un “patrón persistente de necesidades emocionales insatisfechas que se intentan cubrir desadaptativamente con otras personas”. Jorge Castelló (2010).

El encadenar una relación tras otra, de mayor o menor duración y de mejor o peor calidad afectiva, sólo importando el hecho de tener pareja y llegando a sentir inquietud, inseguridad e incluso malestar durante el periodo intermedio en el que se encuentra sólo, es un comportamiento cada vez más habitual en una sociedad en la que se nos impone cómo ser, cómo pensar y casi establece cómo debe ser nuestra vida, qué se supone que debemos hacer y qué se espera de nosotros para, teóricamente, encajar perfectamente.

Pero más allá del “qué dirán”, se ha de tener claro que la dependencia siempre tiene que ver con evitar alguna emoción negativa (Mansukhani 2016), lo que en este caso podría ser motivado por una baja autoestima, inseguridad o temor a estar solo y el sentimiento de indefensión que conlleva. En este sentido, realmente lo que generará la dependencia es la evitación de esa emoción negativa, por lo que aquello de lo que somos dependientes, en este caso, el tener pareja, generará la recreación de un estado interno calmante o regulador, evitando, al menos temporalmente, el estado negativo. De esta forma, la conducta de buscar siempre una relación de pareja (dependencia) regulará y compensará la angustia de sentirse solo y, con ello, no querido (emoción interna negativa a evitar).

La dependencia emocional se estudia desde diferentes enfoques, siendo los más destacados los realizados desde la Teoría del Apego y los que la asocian a la sobreprotección de los padres, sin importar la cultura.

El enfoque del proteccionismo dice que el autoritarismo parental se vincula con la generación de dependencias en los niños, adolescentes y adultos. Si en las relaciones parentales no se promueven situaciones en las que ofrecer y desarrollar en el niño comportamientos independientes y autónomos, sobreprotegiendo y evitando todo acto de construcción de su ser por sí mismo, limitando aquellas oportunidades de comprobar por sí solo sus capacidades y haciéndole creer que no puede, no sabe o no debe (en especial en la adolescencia), el individuo tendrá una alta probabilidad de engendrar una dependencia emocional hacia los demás. Es decir, se estará impidiendo que el niño se desarrolle autónomamente y aprenda por “ensayo y error” durante este período crítico (Bornstein, 1992; Schore, 1994; Castello, 2000; Goleman, 2006; Bornstein, 2011).

Por otro lado, desde la Teoría del Apego se explica que todas las capacidades emocionales que se ponen en juego en las relaciones interpersonales afectivas, especialmente en las relaciones de pareja, se desarrollan y aprenden, no nacemos con ellas, y su adquisición se produce a través de las relaciones con nuestros referentes de cuidado, durante la construcción del vínculo con estas figuras de apego.

Según John Bowlby, sin estas capacidades emocionales, la posibilidad de establecer relaciones afectivas sanas, equilibradas y satisfactorias puede verse seriamente mermada. Asimismo, y como consecuencia, en función de cómo se haya creado el vínculo afectivo, así será el tipo de estilo de apego que desarrollará el niño en su infancia que posteriormente evolucionará al estilo de apego adulto, que se pondrá en juego en las relaciones de pareja.

Las relaciones de pareja, como relaciones de apego, son relaciones en las que se activan los modelos de apego adquiridos y forjados en la infancia. Así pues, la continuidad entre el apego infantil y el apego en las relaciones de pareja vendría del deseo de mantener la proximidad física con la pareja, para lograr evitar el sentimiento negativo, lograr el confort propio y tener la seguridad necesaria (provista por tener a esa persona a su lado) en los momentos de estrés. Cabe matizar que los criterios para que una relación se considere de apego son lazos de larga duración, caracterizados por el deseo intenso de mantener la cercanía de un compañero que no se ve intercambiable por ningún otro. (Olga Barroso Braojos, Revista Digital de Medicina Psicosomática y Psicoterapia).

No obstante, teniendo en cuenta todo lo arriba expuesto, hemos de subrayar que no todo está perdido y que no podemos escudarnos en la recurrente idea de que “yo soy así”, pues tal como afirma José Luis Gonzalo Marrodán, “es posible influir en los esquemas de apego de un modo que éstos puedan sanar, bien modificándolos en su naturaleza, bien generando nuevos esquemas alternativos en una suerte de resiliencia secundaria”. En este punto, nos uniríamos a la idea que tanto Gonzalo Marrodán como el propio Cozolino promueven: el apego es plástico.

En definitiva, y afortunadamente, la psicoterapia se revela como una experiencia capaz de influir en los esquemas de apego alterados, tanto en los niños como en los adultos, logrando promover esa plasticidad para readaptar los vínculos afectivos, lo que en definitiva redundará directamente en la autoestima, seguridad y capacidad de ser más autónomo y autosuficiente en nuestra sociedad (Louis Cozolino. Neuroscience of psychotherapy. Healing de social brain.).

Photo Credit: Pareja via Shutterstock

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