lunes, 31 de julio de 2017

El dejar de fumar y su relación directa con nuestra psicología

dejar de fumar

¿Por qué es tan adictivo del tabaco?

La composición del tabaco es muy compleja. El análisis del humo de los cigarrillos ha permitido descubrir una amplísima lista de substancias y elementos químicos (alrededor de 4.000) de los cuales 70 son cancerígenos (amoníaco, arsénico, benceno, berilio, butano, cadmio, cromo níquel, polonio, etc.).

El poder adictivo del tabaco se debe principalmente a la nicotina. Esta substancia se absorbe muy rápidamente con cada inhalación y llega al cerebro en unos 10 segundos. Allí actúa sobre unos receptores nerviosos asociados a la dopamina provocando reacciones placenteras, como la sedación o la sensación general de bienestar. En algunas personas, la nicotina tiene un efecto estimulante, ya que incrementa la presión sanguínea y el ritmo cardíaco.

¿Cuándo tiempo ha de pasar para convertirse en adicto al tabaco?

Según las últimas investigaciones, un fumador ocasional puede sentir síntomas de adicción a las pocas semanas de iniciarse en el tabaco. Cuando el consumo inicial es algo más elevado, por ejemplo un cigarrillo diario, la dependencia del tabaco llegará bastante antes.

Esta reacción física y orgánica depende de forma directa de la cantidad de nicotina presente en los cigarrillos. Se calcula que cada unidad contiene alrededor de un gramo de nicotina, pero la cantidad ha ido variando con el tiempo. Las compañías tabaqueras han incrementado paulatinamente el porcentaje de esa substancia para aumentar la adicción y potenciar el consumo de tabaco entre la población.

Consecuencias de dejar de fumar

Al tratarse de una substancia adictiva, el tabaco lleva consigo una serie de consecuencias a la hora de abandonar el hábito de fumar. Desde el punto de vista físico, puede producirse el conocido síndrome de abstinencia: temblores en manos, sudoración excesiva, dolor de cabeza, estreñimiento, problemas gastrointestinales, etc. También son habituales los trastornos en el sueño y la tos, ya que los bronquios empiezan a limpiarse de alquitrán.

Para la mayor parte de adictos al tabaco, la abstinencia física es un elemento de inquietud a la hora de decidir dejar de fumar. Pero, si bien este aspecto reviste importancia, no debe perderse de vista el plano psicológico,  tanto antes como después de iniciarse el proceso de desintoxicación.

¿Cómo debemos prepararnos psicológicamente para dejar de fumar?

  • Conciencia y análisis de los efectos perjudiciales del tabaco

Si queremos dejar de fumar, lo mejor es empezar estudiando a fondo los efectos negativos del tabaco sobre nuestra salud. Fotografías, artículos sobre el cáncer de pulmón, reportajes sobre cómo las tabaqueras manipulan a los consumidores para crearles adicción… todos estos elementos pueden ser muy útiles para crear en nosotros una conciencia nueva de cara al tabaco y sus consecuencias. Tampoco estaría de más hablar con alguna persona que haya padecido o esté padeciendo en primera persona alguna afección grave causada por el tabaco. En internet podemos encontrar algunos artículos interesantes para ampliar conocimientos respecto a la materia.

  • Marcarse una fecha concreta para abandonar el tabaco

De nada sirve analizar las consecuencias del tabaco en nuestro organismo si después postergamos sine die la fecha de dejar de fumar. Es importante marcarse un plazo concreto y empezar a prepararse para ello.

  • Establecer un “plan de choque” para hacer frente al síndrome de abstinencia

La persona que desea abandonar el tabaco habrá de hacer frente a momentos complicados. Para sobrellevar ese periodo lo más recomendable es contar con la ayuda de los médicos y con el apoyo de familiares y amigos. Los profesionales sabrán aconsejar sobre la forma de afrontar la abstinencia, tanto en el plano físico como en el psicológico.

Consecuencias de la abstinencia desde el punto de vista psicológico

La nicotina tiene un poder de adición similar al de otras drogas, como el alcohol o la cocaína. Al abandonar el hábito, el cerebro lanzará un grito de socorro y los efectos secundarios no tardarán en aparecer.

Los primeros días son los más difíciles. El deseo de encender un cigarrillo golpea constantemente al fumador creando ansiedad, nerviosismo y sobretodo irritabilidad. Para sobrellevar este periodo, los especialistas recomiendan distraer a la mente con ejercicio y otras actividades físicas y mentales que ayuden en la labor. A la vez, puede ser recomendable introducir terapias substitutivas de la nicotina, como parches, chicles o comprimidos para chupar.

A parte de la irritabilidad, la persona que está dejando de fumar puede experimentar depresión, cambios de humor, insomnio o incluso mareos ocasionales durante los primeros días. Son secuelas incómodas que pueden dar al traste con las buenas intenciones del fumador, pero no tardarán en desaparecer. La mayoría de personas adictas al tabaco perciben una disminución de los síntomas pasadas dos semanas. Al cabo de 3 meses, las consecuencias habrán desaparecido por completo y el ya ex fumador empezará a percibir los auténticos beneficios de dejar de fumar.

La entrada El dejar de fumar y su relación directa con nuestra psicología aparece primero en Psicocode.



from Psicocode http://ift.tt/2wdo8DZ
via IFTTT

Cómo descubrir tu resiliencia

resiliencia

Seguro que recuerdas algún momento difícil de tu vida en que tuviste que recurrir a una fuerza especial para seguir adelante. Una fuerza que desconocías, pero que tenías dentro y que se activó y te llevó a superar aquella situación con éxito.

Ese día descubriste que podías seguir adelante, superar aquel momento. Y te lo creíste. Y salió fuerza, acción y resultado exitoso. Y generaste en tu interior un nuevo recurso, una nueva herramienta para enfrentarte a las adversidades de la vida. Porque los momentos difíciles son parte esencial de la vida.

La capacidad que todas las personas tenemos para superar los momentos difíciles y además salir fortalecidos es lo que llamamos resiliencia. Y no es una característica especial para una minoría ni está reservada a  personas extraordinarias.

Todos en mayor o menor grado contamos con la capacidad de sobreponernos. Es una respuesta natural, normal y frecuente en el ser humano. Forma parte de nosotros, parte de nuestra esencia y de nuestro objetivo prioritario: la supervivencia, sobrevivir, seguir siendo quien somos.

La fuerza que surge es proporcional a la intensidad de la situación adversa. Y cuanto mayor es la fuerza mayor es el descubrimiento .

 Pero, ¿por qué  las personas respondemos de diferente manera ante la adversidad?. Todo ello tiene que ver con nuestras actitudes, creencias y valores que son fruto sobre todo de nuestras experiencias.

Las personas exitosas y felices llevan cargada su mochila de vida con altas dosis de resiliencia.

Aquí van algunos consejos para explorar cómo andas de resiliencia:

1.- Trae al recuerdo un momento difícil que superaste con éxito.

Los momentos difíciles son aquellas situaciones que interpretamos como pérdidas, daño o amenazas hacia nuestra personal.

Estos son algunos ejemplos: muerte de un ser querido, enfermedad, separación o divorcio, despido laboral, sentirse amenazado, sentirse rechazado, sentirse solo.

Revive una situación difícil de tu vida. Tráela al recuerdo con intensidad. Cierra tus ojos y visualiza lo que sucedió, lo que pensaste, cómo actuaste, ¿cómo te sentiste?

Trata de averiguar cuál fue la clave de superar aquella situación con éxito.

¿Qué recurso te funcionó?

Anótalo en un lugar significativo para ti.

Uno de los momentos más duros de mi vida que fue el día que falleció mi madre, tras padecer una ELA (esclerosis lateral amiotrófica). Invadida por una inmensa tristeza ,sensación de injusticia y rabia…,veo como Carlos, mi hijo de siete años, corre a buscar el globo que su abuela le compró unos días antes, y lo lanza por la ventana, y me dice:

  • Es mi regalo para la abuela Pili que está en el cielo.

Carlos quiso que su abuela se sintiera bien, le hizo un regalo. A partir de aquel momento y con el paso de las semanas y los meses descubro algo que me ayuda.

Imagino a mi madre, y pienso cómo a ella le gustaría verme. Esto me da fuerza y me impulsa a mejorar cada día, a sonreír. A lanzar globos al cielo todas las mañanas. De alguna manera siento la presencia de mi madre en todo lo que hago, y me agarro a cosas que ella nos aportó en vida para seguir creciendo a partir de ahí.

MI RECURSO: hacer las cosas imaginando la sonrisa de mi madre.

2.- Revisa cuál es tu respuesta ante los momentos difíciles de cada día.

Una vez tengas claro qué te funcionó en aquel momento te animo a revisar cómo respondes ante situaciones complicadas del día a día. No tienen el impacto de una adversidad pero sí que ponen a prueba nuestro nivel de fortaleza para afrontarlas.

Revisa tú última semana y anota qué situaciones difíciles surgieron y cómo las afrontaste. Me refiero a conflictos, discusiones, malentendidos, imprevistos, situaciones embarazosas, etc.

¿Cómo interpretas estas situaciones? ¿qué pensamiento te viene primero?  ¿cómo lo manejas?¿ A qué acción te lleva?, ¿cómo te sientes?

Por ejemplo:

MOMENTO DIFÍCIL: mi marido recogía a los niños del colegio, pero resulta que tiene trabajo y no me ha dicho nada. Una madre me llama para decirme que los niños están solos. Se me dispara la alarma, he de salir corriendo a buscarlos.

PENSAMIENTO QUE TENGO: mi marido es un despistado, no tiene en cuenta a los niños, solo piensa en su trabajo…

EMOCIÓN QUE SIENTO: rabia, enfado, ira.

QUÉ HAGO: el enfado me lleva a salir pitando, pero, decido hacer una pausa. Respiro tranquila, tomo conciencia de cómo el aire entra por la nariz y sale por la boca. Pasan 1-2 minutos.

Y llega otro pensamiento: puede que mi marido esté sobrecargado de trabajo, seguro que le ha surgido un imprevisto y ni ha tenido tiempo de llamarme. Creo que hemos de hablar para contarle cómo me he sentido y poner una solución para que no vuelva a pasar. Voy a buscar un momento tranquilo de hoy o mañana para charlar.

RESPUESTA ANTE UN MOMENTO DIFÍCIL: Inicialmente viene un pensamiento negativo hacia la otra persona. Si consigo hacer una pausa y hacer 3-4 respiraciones conscientes, este pensamiento se transforma en otro más positivo que me lleva a actuar con más serenidad.

Si no consigo hacer la pausa, respirar y mirar un poco más allá, actuo de manera impulsiva y no me siento bien.

Puedes recurrir a TU RECURSO también en estas situaciones. A aquel que te sirvió para superar una situación muy difícil. Puede funcionar también con estos pequeños momentos conflictivos.

3.- Elabora tu creencia sobre las adversidades o momentos difíciles.

Tienes claro TU recurso, el que te sirvió en un momento realmente duro de tu vida.

Has tomado conciencia de cómo actúas ante las pequeñas dificultades del día a día.

Ahora has de elaborar una creencia a partir de los recursos que tienes y te funcionan. Has de recurrir a esta creencia y ser coherente con ella cuando surjan momentos difíciles.

Comparto con vosotros dos creencias sobre las adversidades y los momentos difíciles que personalmente me funcionan:

  • Todas las situaciones de la vida tienen una parte positiva. TODAS incluso las más terribles. Si logro encontrarla, agarrarme a ella y avanzar en esa dirección, me sentiré mejor y seré más feliz..
  • Cuando llega una emoción que no me gusta, paro, respiro y empiezo a ver las cosas desde la serenidad y a actuar desde la serenidad. Esto me hace sentir bien, ser más feliz.

Con estos 3 pasos, estás dando un paso de gigante en tu autoconocimiento y estás creando  herramientas que puedes aplicar cada día y que te llevará a mejorar tu capacidad de resiliencia. Y esto te hace crecer y ser más feliz seguro!!.

En el próximo artículo seguiremos trabajando cuestiones sobre la resiliencia.

Hemos visto cómo descubrirla. El siguiente paso será, cómo entrenarla.

¿Qué es para ti la adversidad?¿Qué crees que te puede aportar un momento difícil a corto y a largo plazo?

Algunas personas  recurren al derrotismo, al no voy a poder o a culpabilizar a la mala suerte o a los demás, y abandonan, se acomodan o se retiran.

Hay personas que tienen miedo  al cambio, al qué dirán los demás, a fracasar, a lo desconocido y ante un momento difícil optan por no actuar.

Sin embargo otras personas  ven la adversidad como algo estimulante que les pone a prueba, y creen que siempre hay una solución para seguir adelante, que llegará un momento mejor.

¿Con qué palabra identificas la adversidad? Con daño o amenaza, con pérdida, con desafío o reto.

Reflexiona sobre tu recurso para afrontarla y recurre a algún momento de tu vida especialmente duro que superaste con fuerza. ¿Qué recurso utilizaste entonces y cuál utilizas ahora? ¿Cómo enfocaste la adversidad, desde la amenaza el daño o como un desafío-reto?

Anota tu creencia actual sobre la adversidad y valora cómo actúas bajo esa creencia.

Por ejemplo: Un momento difícil te marca para toda la vida y no es posible superarlo nunca.

Esta creencia seguramente nos limita para avanzar y haya que revisarla y cambiarla por otra que nos potencia.

En el próximo artículo veremos estrategias para entrenar la resiliencia.

Ana Casares Polo  www.anacasares.com    info @actraining.es   628 438 130

Entrenadora y coach personal

Coaching on line  (conversaciones profesionales vía skype/teléfono)

Método propio apoyado en mi experiencia vital-deportiva y soportado por una formación de máxima calidad. Primera sesión gratuita

La entrada Cómo descubrir tu resiliencia aparece primero en Psicocode.



from Psicocode http://ift.tt/2f0IgWj
via IFTTT

domingo, 30 de julio de 2017

¿Cómo funciona nuestra memoria?

memoria

El psicólogo alemán Hermann Ebbinghaus realizó el primer estudio sistemático sobre aprendizaje y memoria. Luego de un largo y agotador experimento con sílabas sin sentido y habiéndose usado a él mismo como sujeto experimental publicó sus hallazgos en 1885.

Ebbinghaus descubrió que…

    • 24 horas después de aprender algo olvidamos las dos terceras partes.
    • El olvido es más rápido en las primeras 9 horas.
    • Las cosas con sentido se recuerdan 10 veces más que las cosas sin sentido o azarosas.
    • Aquello que aparece al principio o al final de una serie se recuerda  con más facilidad.
    • Aquello que se estudia hasta dominarlo por completo se recuerda por más tiempo.
    • Lo que se ha olvidado se puede reaprender más deprisa que lo que se aprende por primera vez.

Ebbinghaus fue el primero en estudiar el olvido en relación con el paso del tiempo. Esto es conocido en psicología como la curva del olvido de Ebbinghaus. También intentó explicar el olvido mediante tres teorías:

  • La teoría del decaimiento de las huellas de la memoria.
  • La teoría de la interferencia.
  • La teoría de la fragmentación.

Así que ya sabes, un día después de haber estudiado y no haber repasado puedes llegar a olvidar hasta un 50 % del material. Sin embargo, si repasas volverás a recordar lo estudiado y la curva del olvido se modificará sustancialmente.

Por otra parte, el psicólogo Gordon Bower descubrió que la emoción influye sobre la selección de la información y lo llamó procesamiento congruente con el estado de ánimo. Esto se debe a que la información y la emoción se almacenan juntas.

¿Sabías que…?

  • Cuando estamos de buen humor tendemos a guardar en la memoria las cosas positivas que suceden.
  • En cambio, cuando estamos de mal humor tendemos a almacenar las cosas negativas.
  • O sea, prestamos más atención a la información que concuerda con nuestro estado de ánimo.
  • Cuando estamos contentos nos es más fácil recordar momentos felices mientras que cuando estamos tristes  recordamos con mayor facilidad momentos tristes.
  • Es más fácil recordar cuando el estado de ánimo en el momento del almacenamiento y en el de la recuperación coincide.

En 1977 Roger Brown acuña el término memoria fotográfica para la memoria autobiográfica asociada a sucesos muy emotivos. Los acontecimientos con una alta carga emocional activan una memoria biológica especial que crea una impresión instantánea y permanente del suceso y de las circunstancias que lo rodearon. Es así que podemos recordar con nitidez dónde, con quién estábamos y qué hacíamos cuando escuchamos noticias impactantes.

¿Conoces el Efecto Zeigarnik?

Bluma Zeigarnik descubrió en su proceso de tesis que la mente otorgaría prioridad a las tareas inacabadas para recordarlas mejor que las finalizadas. Mediante un experimento se hizo evidente que la probabilidad de recordar los detalles de las tareas interrumpidas se duplicaba. Al parecer el recuerdo se almacena de otro modo y de manera más efectiva.

El efecto Zeigarnik representó un avance hacia la comprensión de la memoria y se encontraron aplicaciones pragmáticas tanto en la educación como en la publicidad y en los medios de comunicación.

Endel Tulving y los distintos sistemas de memoria

A pesar de que ya se había establecido  la diferencia entre la memoria a corto plazo y a largo plazo, Tulving pensó en la posibilidad de que existiera más de un tipo de memoria a largo plazo. Tanto es así que diferenció la memoria semántica (que almacena datos y conocimientos) de la memoria episódica (que almacena experiencias y vivencias).

Endel Tulving también define otros tres sistemas de memoria: la memoria procedimental (la que almacena métodos y técnicas), el sistema de representación perceptual y el sistema de memoria a corto plazo (también llamada memoria operativa o de trabajo).

Esto permitió a psicólogos posteriores aumentar la complejidad del modelo que terminó por incluir conceptos como el de memoria explícita (de la que somos conscientes) y memoria implícita (de la que no somos conscientes pero nos influye). Otros términos usados son el de memoria declarativa (semántica y episódica) y memoria no declarativa (procedimental).

¿Has oído hablar de los siete pecados de la memoria?

Daniel Schacter explica que el mal funcionamiento de la memoria puede ser dividido en 7 “pecados” (por analogía con los siete pecados capitales):

  • Transitoriedad (deterioro especialmente de la memoria episódica)
  • Distractibilidad (por ejemplo: olvidarse las llaves o una cita)
  • Bloqueo (el típico “lo tengo en la punta de la lengua”)
  • Atribución errónea (recuperamos la información pero no el origen de la misma)
  • Sugestionabilidad (los recuerdos se ven influenciados por el modo en que se recuperan)
  • Sesgo retrospectivo (distorsión del recuerdo afectado por las opiniones y emociones en el momento de recuperar la información)
  • Persistencia (recuperación de forma persistente y no deseada de recuerdos perturbadores o angustiosos)

Schacter considera a los tres primeros “pecados de omisión” o de olvido y al resto “pecados de comisión” o de recuerdo.

George Armitage Miller y el mágico número 7

Según Miller, la memoria de corto plazo tiene una capacidad limitada a unos siete (más o menos dos) ítems. Miller hablaba muy en serio y su artículo ha llegado a convertirse en una de las obras fundamentales de la psicología cognitiva y del estudio de la memoria de trabajo.

Mientras algunos matemáticos como Alan Turing comparaban los procesadores informáticos con el cerebro humano, los psicólogos cognitivos veían en los ordenadores un posible modelo para explicar el funcionamiento del cerebro.

El mágico número 7 comenzó a ser recurrente en los experimentos que Miller realizaba ya que las personas quedaban atrapadas alrededor de ese número cuando se les pedía que repitan una lista aleatoria de letras, números y palabras. Miller concluyó que el cerebro es un procesador de información, con un sistema que obedece a reglas matemáticas que puede ser estudiado.

Trastornos de la memoria

Los principales trastornos de la memoria son:

  • Amnesia retrógrada (incapacidad de recordar los eventos ocurridos antes de la lesión cerebral)
  • Amnesia anterógrada (incapacidad de almacenar la información y los recuerdos posteriores a la lesión cerebral)
  • Enfermedad de Alzheimer (enfermedad neurodegenerativa que afecta la memoria y otras importantes funciones mentales)
  • Síndrome de Korsakoff (se ven afectados principalmente la memoria y el aprendizaje; lo pueden sufrir aquellas personas que presentan abuso en el consumo de alcohol)

La entrada ¿Cómo funciona nuestra memoria? aparece primero en Psicocode.



from Psicocode http://ift.tt/2eYk72M
via IFTTT

viernes, 28 de julio de 2017

¿Qué hace que confiemos en los demás?

confianza

¿Qué hace que confiemos en los demás?, ¿a qué se debe que seamos dignos de confianza?, ¿qué factores inciden para mantenerla o para que se pierda? y una vez perdida, ¿es posible recuperarla?

El desarrollo de la confianza en nosotros viene dado por los vínculos iniciales que establecemos de niño con nuestros padres, por cuanto en ese período somos completamente dependientes de ellos; si la relación es disfuncional e inestable, posiblemente desarrollemos una incapacidad para confiar en los otros. Si, por el contrario, hubo actitudes positivas, podremos desarrollar una confianza básica hacia el mundo. Sin embargo, no implica que, en el transcurso de nuestro crecimiento, no podamos modificar estas estructuras de base, por procesos de aprendizaje o por la experiencia adquirida. Lo que, si hay que destacar, es que la capacidad para confiar es en gran parte aprendida.

En las relaciones significativas que establecemos, la confianza es un ingrediente fundamental para darle continuidad y dinamismo a la misma. Confiamos porque queremos que la relación trascienda.

Se parte de la creación de expectativas acerca de los otros y de la valoración y juicios que nos formamos, fundamentados en aspectos que para nosotros resultan importantes, los valores e intereses, que podemos compartir y tener en común.

Sin embargo, la palabra confianza tiene tantas interpretaciones como personas hablen de ella; cada uno ha aprendido en términos más prácticos que teóricos, lo que significa tenerle o no tenerle confianza a una persona. Es un concepto muy subjetivo y, por lo tanto, algo resbaladizo.

Básicamente la confianza es una valoración que hacemos de las intenciones, sobre quien la otorgamos o depositamos, con respecto a una conducta o acción en particular. Es una expectativa sobre la conducta de aquel en quien confiamos.

Nuestro mundo relacional y afectivo, está levantado sobre esta valoración que hacemos de los otros, en función de las experiencias vividas; en otras palabras, depende de la naturaleza y las clases de interacciones que tengamos. Para que exista confianza, tenemos que hablar de la duración de la relación y de la naturaleza de los vínculos. En los contactos pasajeros, no hay confianza o es mínima.

Cuando decimos yo confío en ti, lo estamos haciendo en un contexto específico que nos hace pensar e interpretar que esa persona es digna de confianza, luego cuando obtenemos pruebas que lo que creemos o pensamos es cierto, extendemos y generalizamos esa valoración a otros contextos, es decir, yo valoro mi relación contigo de muchas maneras, por el placer de estar juntos, por el apoyo que nos ofrecemos, por el beneficio que ambos obtenemos, etc. Una de las razones para que seamos confiables es darle continuidad y permanencia al vínculo, a la relación.

Cuanto más importante y valiosa sea la relación para nosotros, lo más seguro es que confiemos más y, probablemente, también seremos dignos de ella. Confiamos en familiares, amigos y personas muy cercanas. Disfrutamos su presencia en nuestras vidas y la queremo conservar, de allí, que ellas también puedan confiar en mí de diferentes maneras. Hacemos esos juicios con base a las experiencias de los encuentros pasados con otras personas. La experiencia va a determinar las expectativas y percepciones que tenga sobre esa persona.

Las interacciones se pueden desarrollar a partir de intercambios menores y transformarse en relaciones significativas, cuando la confianza depositada aumenta y nos motiva para cuidarlas y protegerlas. Las valoramos, nos son gratificante y por eso las cuidamos. En términos conductuales, hay un reforzamiento o recompensa para mantener el vínculo.

Aquí entra otro indicador importante cuando se habla de confianza, ella no solo depende de las expectativas que nos hemos creado, sino también del compromiso de las personas a quienes le otorgamos nuestra confianza, además de la constancia y regularidad en sus conductas.

Una relación basada en la confianza apunta a establecer propósitos y objetivos compatibles y comunes que apoyen la interacción en un determinado contexto. Igualmente, son importantes que juzguemos la idoneidad, las habilidades y aptitudes de una persona para hacerla acreedora de nuestra confianza.

Pocas veces tomamos el riesgo de confiar en alguien que apenas estamos conociendo, si primero no estamos seguros y comprobamos la confiabilidad de esa persona y que tengamos la fuerte convicción que ella tendrá razones y motivos para cumplir. Confiar es renunciar a una seguridad. Aquí volvemos a las expectativas que nos hemos formado con respecto a esa persona. Nos comportamos de diferentes maneras, en distintos contextos y en un tiempo dado. Establezco condiciones, y las corrijo o modifico, según obtenga nueva información.

Confiar en alguien es una opción que se tiene, es decir, es un riesgo que corremos porque depositamos expectativas que los otros actuarán de cierta manera, sino que también tienen la motivación y el interés para hacerlo, según esas expectativas. También hay que agregar otros factores: promesas, acuerdos, pactos e intenciones, así como la reputación como fuerzas que estrechan la confianza en alguien.

En este sentido, estamos hablando de que la confianza es una creencia, es un proceso cognitivo, después le adjudicaremos y la acompañaremos de procesos emocionales. Aquí es importante la diferenciación de confiar en alguien y actuar con base en esa confianza. La confianza se otorga y se acepta, no se demanda, no se exige. El actuar con base en la confianza otorgada, es acción. Se confía o no se confía, hasta cierto punto, dependiendo de la evidencia que tengamos. Confiar es creer en la promesa de alguien. Generalmente le hacemos promesas a las personas con quienes tenemos vínculos activos y esperamos honrar esa promesa.

Otras consideraciones para tener en cuenta tienen que ver con las características que les adjudicamos a las personas en quienes confiamos y en quienes confían en nosotros. Confiamos en unos y en otros, no. Unos confían en nosotros y otros, no. Aquí están en juego las valoraciones que hacemos y nos hacen de nuestros compromisos. Juicios, valoraciones y expectativas no siempre simétricas.

La experiencia en correr riesgos con cierta clase de personas es un aspecto clave para confiar o no. La intuición, el desempeño, las habilidades, aptitudes, reputación, carisma, motivaciones, idiosincrasia y cultura son atributos cruciales para formular esos juicios. Son activos, capital y recursos que otorgan o reducen la confianza en ellos depositada.

La confianza o los vínculos de confianza se mantienen por dos razones: 1) reconociendo el significado e importancia de ese vínculo y por lo tanto se evita dañarlo y 2) la recompensa o refuerzo obtenido que me motiva a continuar la relación.

En nuestras relaciones afectivas, familiares, de amistad, tener confianza da la seguridad que estamos a buen resguardo y cuidado, que estamos en buenas manos, además que reducimos la incertidumbre y la duda. Abrimos nuestras mentes y corazones, para mostrarnos tal y como somos, sin miedo a salir lastimados, casi como un acto de fe que nada malo nos pasará o será usado en nuestra contra. Cuando esto no se da o nos sentimos traicionados, la decepción y el desengaño aparecen y restaurar los niveles de confianza originales será muy difícil, por no decir, imposible. Sería como tratar de unir los pedazos de un jarrón de cristal que se ha roto, podemos pegarlos, pero se notarán las uniones y perderá valor.

Por lo tanto, cuidemos la confianza que otros nos depositan. Es una moneda intangible cuyo valor es incalculable.

Photo Credit: Pareja sonriendo via Shutterstock

La entrada ¿Qué hace que confiemos en los demás? aparece primero en Psicocode.



from Psicocode http://ift.tt/2tJSA7K
via IFTTT

martes, 25 de julio de 2017

Como influye la impotencia masculina en la pareja

impotencia masculina

Vamos a hablar sobre impotencia masculina, como influye en la relación de pareja y que posibles soluciones  hay disponibles

¿Cuántos hombres conoces con problemas de impotencia?

Seguramente a uno o ninguno.

Pero la verdad es bien distinta. Según diversos estudios recientes, aproximadamente 2 millones de españoles sufren impotencia y alrededor del 25% van a sufrir problemas de impotencia masculina a lo largo de su vida.

Vamos, que te aseguro que más de un hombre de os que conoces sufren impotencia, aunque no lo digan.

¿Por qué los hombres no reconocen la impotencia?

Respuesta corta: Somos tontos.

Respuesta larga: Tenemos la falsa creencia de que la hombría, la masculinidad, reside en nuestro pene.  Y si sexualmente no funcionamos bien, lo consideramos como algo malo y vergonzoso, por lo que no se lo contamos a nadie. Cuesta mucho reconocer la impotencia.

Es más, somos capaces hasta de escondérselo a nuestra pareja por no reconocer que estamos teniendo un problema de impotencia masculina.

La buena noticia

La impotencia, en la gran mayoría de los casos, se cura.

Así que, en vez de esconder la cabeza y renunciar a disfrutar del sexo, ponte en marcha y empieza a trabajar en la solución.

Vende humos, cuentos chinos y charlatanes

El hombre que padece impotencia sufre y busca soluciones. Y como es un tema tabú y que no se habla, al final busca información de manera oculta.

Una de las mejores formas de encontrar un profesional para que te ayude, es preguntar a otras personas.

Ya sea a tu entorno, en foros y redes sociales o buscar opiniones y reseñas, la opinión de otras personas suele ser más valiosa que la información comercial.

Pero como nadie reconocer tener impotencia, realmente nadie comparte su opinión en persona, ni en redes ni deja reseñas.

Y esto hace que, cuando un hombre busca ayuda para superar sus problemas de erección, la información que tiene disponible es la publicidad.

Y la mayoría de información que encontramos en internet son fórmulas mágicas, remedios milagrosos y, en general, servicios y productos que te prometen el oro y el moro y que en realidad son una estafa.

Si quieres saber cómo solucionar los problemas de impotencia, aquí te contamos como

Dos ideas para afrontar la impotencia masculina

No dudes de tu masculinidad

De verdad, créeme, ser más o menos hombre no tiene nada que ver con tu pene y su funcionamiento.

Y si no lo ves así, como psicólogo te puedo ayudar a aprender a gestionar el malestar que genera la impotencia. Es posible que hasta te ayude a curar tu disfunción eréctil.

 

Implica a tu pareja

Cuando hay problemas de impotencia masculina, la relación de pareja siempre se ve afectada.

Ya sea porque el hombre evita las relaciones sexuales o porque estas no son satisfactorias, las relaciones sexuales se ven afectadas.

Y cuando en pareja no funcionan las relaciones sexuales, siempre hay problemas.

Lo que yo propongo es cambiar el enfoque. Haz que tu pareja deje de ser pare del problema para convertirla en parte de la solución.

Cuéntale lo que te pasa, pide su ayuda y colaboración y haz que participe en el tratamiento de la impotencia masculina.

Ya sea haciéndola participe de los ejercicios que te plantee el psicólogo, o utilizar en pareja aparatos que pueden ayudarte como una bomba de vacío, haz que que tu pareja participe del tratamiento.

Conseguirás:

  • que sea más fácil hacer el tratamiento de impotencia masculina,
  • harás que tu pareja entienda el problema y se implique en la solución
  •  descubrirás que la persona que tienes a tu lado te quiere, se te levante o no.

Si tienes problemas de impotencia masculina, busca ayuda y soluciones

La entrada Como influye la impotencia masculina en la pareja aparece primero en WebPsicólogos.



from WebPsicólogos http://ift.tt/2vFRXgJ
via IFTTT

lunes, 24 de julio de 2017

Deporte y felicidad: Construye 5 hábitos

deporte y felicidad

El deporte me ha proporcionado momentos de máxima felicidad, momentos que han despertado fuerza, alegría, serenidad.

Momentos donde la fatiga extrema se funde con la libertad. Momentos de compartir esfuerzo y mucho más. Instantes donde emerge la sonrisa auténtica, plena.

La felicidad es ese instante en el que presientes que algo grande va a llegar.

Pero estos momentos no surgen sin más, por casualidad. Detrás hay un trabajo diario encaminado a un fin y enfocado en unos valores. Hay una actitud ante la vida, hay un montón de pequeñas decisiones. Hay muchas horas de entrenamiento que generan hábitos.

A diario me encuentro con personas que quieren hacer ejercicio, son conscientes de todos los beneficios que les aporta y saben que se sienten mejor. Pero, no hay manera de arrancar, de enlazar dos semanas seguidas, de encontrar motivación. Otras personas no se atreven, no saben cómo empezar, tienen miedo a no poder, al qué dirán los demás…

¿Qué hábitos podemos revisar y enlazar con el deporte para que este sea duradero y nos aporte felicidad?

Hábito 1: Dormir bien

Encontrar el equilibrio entre el esfuerzo y el descanso es vital para el rendimiento deportivo. Es algo que he podido sentir en primera persona en mi trayectoria como triatleta y maratoniana. Pero, ¿qué diferencia encontramos entre un deportista que busca su máximo rendimiento y una persona de la calle que busca su máxima realización profesional-personal?

Todos merecen su descanso, sus horas de sueño. Por ello el dormir se convierte en algo vital y necesario para todas las personas.   

La práctica habitual de ejercicio físico nos puede ayudar a regular el sueño y a solucionar problemas de insomnio.

Un estudio realizado por la Universidad de Oregón y publicado por la revista “Mental Health and Physical Activity” apuntaba que las personas que practican unos 2 horas y media a la semana de actividad física gozaban de una mejor calidad del sueño. El ejercicio no sólo les ayuda a dormir mejor, también contribuía a que se sintieran menos cansados durante el día, en comparación con personas con perfil más sedentario.

¿Qué tipo de ejercicio puede ayudarnos a dormir mejor? ¿Hay deportes o ejercicios que nos pueden funcionar como un remedio natural contra el insomnio  más que otros?

Las actividades con un componente relajante pueden resultar más adecuadas, pero más que el tipo de actividad física que practiquemos, importa mucho más el momento que elijamos para realizarlo.

Hemos de evitar practicar ejercicio de intensidad media-alta poco antes de irnos a la cama. Recomiendo dejar al menos 2 horas de margen.

A partir de aquí te animo a encontrar tu mejor momento para tu deporte, según tu disponibilidad y preferencias.

Elegir bien tu momento y tu actividad son claves para ser constante. Puedes pasear, pedalear o correr a media tarde, con más suavidad si se acerca  la noche. Hacer una rutina de estiramientos o ejercicios de gimnasia en casa son buenas opciones también.

CONSEJO: define tu horario para tu deporte, cúmplelo durante una semana y anota cómo duermes (número de horas y calidad del sueño)

Hábito 2: definir tus metas

Se ha demostrado científicamente que el sentirse bien con el futuro es importante para nuestra felicidad.

Todos necesitamos metas lo suficientemente retadoras para motivarnos para emocionarnos, pero al mismo, tiempo nuestras metas deben de ser alcanzables.

¿Cuáles son tus metas con tu deporte? ¿Son lo suficientemente motivadoras y alcanzables?

Buscar una meta concreta, alcanzable y estimulante, aumentará la probabilidad de tener éxito.

La investigación científica muestra que el simple hecho de planear estos objetivos genera un sentimiento de positivismo en el día a día.

Por ejemplo el planear una carrera o un viaje en el que vayas a practicar tu deporte, o una salida en bici o a la montaña el fin de semana.

En otro estudio, se demostró que el simple hecho de pensar una experiencia gratificante próxima (pasarlo bien en bici con los amigos) eleva tus niveles de endorfinas en un 27% y reduce tus niveles de estrés. Las endorfinas son las hormonas responsables del sentimiento de euforia y alegría.

Elige una práctica que te llene de experiencias gratificantes y de satisfacción.

Tener metas alcanzables  y planearlo de forma realista es una forma de ser feliz en tiempo presente.

CONSEJO: anota todas las metas y objetivos que se te ocurran con tu deporte, y selecciona los dos que más te estimulan.

Hábito 3: Agradecer

En ocasiones focalizamos nuestras pensamientos en cosas grandes que queremos conseguir y que creemos nos harán felices. Éxitos deportivos o metas profesionales ambiciosas. Y olvidamos las pequeñas cosas.

Y, ¿qué pasa cuando el resultado no es el esperado? A veces que los deportistas nos recreamos en  sentimientos de rabia, culpa hacia los demás, queja y de insatisfacción constante con lo que hacemos.

No valoramos lo conseguido ese día, lo que tenemos, lo que somos, lo que aportamos a los demás. Y pensamos ya en la siguiente competición, antes tal vez de pararnos a pensar. Y,  entonces, ¿dónde está esa felicidad?

Descubro que está en las pequeñas cosas de cada día que muchas veces pasan desapercibidas: la mirada de la persona que te quiere, la sonrisa de tus hijos, el gracias de un compañero, los buenos días, apreciar el amanecer, disfrutar de un paseo en compañía, o solo. En agradecer a la vida por ser como soy y tener lo que tengo.

Detenernos y observar todo lo que ya tenemos y agradecerlo es una de las mejores formas para valorar nuestro presente y sentirnos más satisfechos con lo que somos y lo que tenemos. Es una estrategia sencilla que nos lleva hacia una mejora en la sensación de felicidad diaria.

CONSEJO: Antes de dormir piensa o escribe 3 cosas por las que estás agradecido. Pueden ser cosas muy importantes como tu familia, amigos o un bebé en camino, pero, también pueden ser cosas bastante comunes como, comer tu helado favorito, tu cama, o el simple hecho de tener aire en tus pulmones

Hábito 4: Sonreir

Estudios científicos han probado que sonreír libera endorfinas, serotonina y otros analgésicos naturales que produce nuestro cuerpo. También se ha asociado la sonrisa a la reducción de los niveles de hormonas causantes del estrés.

La sonrisa ha sido mi gran aliada corriendo Maratón. Llegan momentos críticos donde la fatiga se adueña del cuerpo y la mente queda bloqueada en pensamientos negativos.

Y descubro que sonrío, y ya no me duelen tanto las piernas. La sonrisa me hace olvidar el cronómetro, y la zancada fluye.

Sonrío, y llegan imágenes bonitas, me voy a una situación tranquila y divertida. Y llegan pensamientos positivos.

Sonrío y siento fuerza, y serenidad. Pasan los kilómetros. Sé que voy a terminar. Y me agarro a ese pensamiento…

¿Si la sonrisa es capaz de generar fuerza y claridad en estos momentos de duro esfuerzo físico?, ¿qué pasaría si hacemos de la sonrisa un hábito diario?

En momentos tristes o difíciles, sonreír ayuda a relajar zonas del cuerpo que están tensas, a generar control corporal, a relativizar la situación, a enfocar desde el humor…Y resulta que la fatiga o el malestar se disipan.

Los expertos han constatado que sonreír con frecuencia nos hace más felices y activa regiones cerebrales relacionadas con los afectos positivos y las recompensas, como el lóbulo temporal del hemisferio izquierdo.

CONSEJO: intenta sonreír un poco más incluso en los días tristes: empezarás a sentirte mejor.

Hábito 5: Controlar tus pensamientos

Aprender a controlar tus pensamientos es una habilidad para mejorar tu felicidad interior. Una forma efectiva de entrenar este súper poder es meditando.

La meditación es un hábito importante para mejorar la concentración y disminuir el estrés.

Meditar requiere de práctica, borra literalmente tu mente y te tranquiliza. Se ha demostrado ser una forma eficaz de ser feliz y sentirte mejor.

Nuevas investigaciones en neurociencia han descubierto que aquellas personas que meditan de forma habitual, modifican literalmente su estructura cerebral.

Tu rato de ejercicio puede ser una forma de meditación, de darle un respiro a tu mente. Los estiramientos, los ejercicios de movilidad articular y control corporal enlazados con tu respiración pueden llegar a ser una forma de meditar, de relajarte y mejorar tu conciencia corporal.

CONSEJO: prueba a relajar tu mente 2-3 minutos llevando la atención a tu respiración mientras realizas un ejercicio tranquilo como estirar, movilizar tus articulaciones, caminar, correr o pedalear con suavidad.

Photo Credit: Mujer haciendo deporte via Shutterstock

La entrada Deporte y felicidad: Construye 5 hábitos aparece primero en Psicocode.



from Psicocode http://ift.tt/2tDj9iZ
via IFTTT

viernes, 21 de julio de 2017

¿Cómo nos afecta ganar la lotería?

Ganar un premio gordo es el sueño de todo el mundo. ¿Quién no ha fantaseado alguna vez con la idea de convertirse en millonario? Nos imaginamos saldando deudas, comprando coches de alta gama, navegando en yate, viajando a los países más remotos sin escatimar…

Pero ese sueño, a priori inalcanzable, a veces se convierte en realidad. Aunque las probabilidades de obtener un premio gordo o una primitiva sean muy bajas, la realidad es que la lotería toca siempre a alguien y que podría dar un giro completo a nuestras vidas en cuestión de segundos.

¿Cómo podría afectarnos obtener un premio gordo?

Los efectos de conseguir un premio importante han sido analizados a fondo por los expertos en psicología y las conclusiones pueden ser sorprendentes. Aunque para muchas personas el dinero ha representado una salvación, para otras ha acabado convirtiéndose en un drama. Algunas personas han llegado incluso a arrepentirse de haber cobrado el premio.

Según los análisis realizados, un factor determinante es la cantidad de dinero obtenida en el sorteo. Cuando la cuantía del premio no es muy elevada, el afortunado suele invertir el capital en lo que popularmente conocemos como “tapar agujeros”: liquidar la hipoteca o préstamos pendientes, realizar alguna obra, ayudar a la familia, hacer unas vacaciones o incluso darse algún capricho.

El problema viene cuando la cifra alcanzada es tan extraordinaria que no sabemos bien qué hacer con ella: ¿inversiones, compra de inmuebles, ahorro?…  el conflicto puede ser abrumador. Y, ante la duda, muchos optan por gastar. Seguramente habremos conocido a través de los medios el caso de afortunados con premios millonarios que han dilapidado su fortuna en poco tiempo y han acabado en la miseria.

También puede sernos familiar la imagen del “nuevo millonario” que aparece conduciendo un coche de alta gama, o adoptando un ritmo de vida poco acorde con su estatus anterior. Según los expertos en psicología, esta actitud es fruto de la inmadurez, de no saber afrontar las responsabilidades que comporta administrar adecuadamente unas ganancias obtenidas de forma inesperada.

Los nuevos “amigos”

Otro factor determinante es la reacción que el premio pueda ocasionar en el entorno. Cuando una persona obtiene una primitiva, o posee un cupón ganador, suelen aparecer familiares, amigos o simplemente conocidos solicitando ayuda económica. Incluso personas con las que se había perdido el contacto pueden reaparecer “casualmente” en la vida del agraciado. Esta circunstancia acarrea momentos de estrés e indecisión, porque no es fácil negarle un favor a alguien que supuestamente lo necesita.

Para afrontar estas situaciones, los especialistas recomiendan diversas estrategias. La primera es no alardear de la nueva situación e intentar que lo sepa la menor gente posible. Otra opción es comentar que hemos puesto el dinero en manos de un experto, de manera que traspasamos a otro la responsabilidad de administrar las ganancias, aunque solo sea de forma aparente.

Sea cual sea la circunstancia en que nos encontremos, lo importante es analizar con calma la situación e intentar actuar dejando de lado el entusiasmo. Algunas personas agraciadas con premios millonarios han decidido cambiar de vida y marcharse al extranjero, otras han abierto negocios o se han dedicado a viajar, pero también hay premiados que han optado por soluciones mucho más simples: seguir con sus actividades habituales pero disfrutando al máximo de los nuevos privilegios.

La entrada ¿Cómo nos afecta ganar la lotería? aparece primero en Psicocode.



from Psicocode http://ift.tt/2tN01du
via IFTTT