martes, 12 de diciembre de 2017

Trastorno de Personalidad Obsesiva: entre el trabajo y la familia

trastorno personalidad obsesiva

Las personas con una personalidad obsesiva suelen vivir atrapadas en el detalle, en relaciones interpersonales prácticamente ausentes y, sobre todo, presos de sí mismos. Al igual que ocurre con otros trastornos de personalidad, su patrón de comportamientos se extiende a todos los ámbitos. Parafraseando a Theodore Millon, se podría decir que son personas capaces de ver las pinceladas, pero son incapaces de ver el cuadro entero.

Trastorno de Personalidad Obsesiva en el Trabajo

En el plano laboral son personas perfeccionistas, exhaustivas y trabajadoras. Lo consideran parte esencial de su persona y lo integran como un valor moral que debe regir su vida y la de los demás. Los problemas vienen cuando la perfección y la exhaustividad absorben al objetivo de la tarea y la necesidad de sentirse un trabajador competente absorbe el resto de actividades.

Hay muchas personas con personalidad obsesiva que tienen un gran éxito en su trabajo, normalmente a costa de sacrificar totalmente su vida personal, lo cual no significa que en todos los casos estas personas no hayan formado una familia.

Como subordinados suelen ser correctos y aceptan las ordenes que vienen desde arriba. Puede parecer que lo hacen con agrado, pero viven entre sus auténticos sentimientos, como rabia, y la adecuación de la que hacen gala y que vigilan sin descanso.

Si nos enfocamos desde el psicoanálisis podríamos decir que la personalidad obsesiva tiene un Súper yo (El que nos controla a través de normas sociales, culturales, morales…) tan fuerte que su Ello (del que surgen los impulsos inconscientes más auténticos) vive encadenado en una torre, en mitad del océano, debajo del mar. No obstante, en ocasiones escapa y como decía una canción “lo hace con hambre atrasada”, entonces la explosión de rabia está asegurada.

Como jefes pueden ser una tortura para sus subordinados. Nadie hace nada suficientemente bien. No permiten desviación de lo que consideran adecuado, pero sus estándares son imposibles de cumplir, pues su bucle de perfección siempre va en progresión ascendente. Pueden divisar que existen otros objetivos vitales, pero los consideran inadecuados y los castigan. Pueden recibir muchas quejas de las personas que están a su cargo, a lo cual suelen responder “lo que no quieren es hacer su trabajo”.

Trastorno de Personalidad Obsesiva con la Pareja

En el plano familiar tienden a ser personas distantes. Uno de los criterios que ofrece el DSM IV (manual diagnóstico por excelencia para evaluar diferentes tipos de trastornos) es el de que son personas rácanas, esta racanería no solo se debe interpretar en un plano material, sino también en el plano emocional. Acostumbran a no dar demasiado afecto a las personas queridas. En realidad, muchos confunden el amor con el reconocimiento. Durante su infancia ambos conceptos se fundieron en uno, puesto que sus padres retiraban el afecto al niño cuando no cumplía las expectativas. Este patrón se perpetúa, ya que fue introducido como un esquema propio.

La relación con su pareja está carente de espontaneidad ¿Se pueden imaginar a esta persona dando un beso apasionado en mitad de una calle? La respuesta habitualmente es no. Se comportan constantemente siguiendo un protocolo que entorpece la intimidad y genera una distancia insalvable en sus relaciones.

Así mismo, son muy estrictos con sus “normas básicas” y esto provoca que la otra persona, o bien se convierta en un extensión de su voluntad, o termine abandonando la situación. Incluso cuando están en un ambiente “permitido” no suelen mostrarse apasionados, ni desinhibidos, una voz interior les dice “no te excedas, no traspases la línea de lo adecuado”.

Esta situación suele generar frecuentes conflictos y mucha insatisfacción de la pareja. Es importante entender que la persona con personalidad obsesiva lucha por adecuarse a lo que se espera de él, por lo que en esta situación se encuentra atrapado entre lo que espera su pareja y no puede dar y lo que se le ha enseñado y ha desarrollado toda su vida y que se rompe al intentar satisfacer lo primero. Ante esta situación tenderán a racionalizar la situación, mecanismo antagonista de conectar con las emociones.

Trastorno de Personalidad Obsesiva con los Hijos

En relación a sus hijos suelen repetir el tipo de educación que ellos mismos recibieron. Las cosas son o blancas o negras, toda acción debe tener su consecuencia. Habitualmente tienen expectativas desajustadas sobre lo que sus hijos deben hacer, no respetan los momentos evolutivos y castigan acciones que entran dentro de lo normal. Esperan que sus hijos sepan qué es lo adecuado y si no son castigados material o emocionalmente.

Si su pareja no está de acuerdo con su forma de educar, los intentos de ésta de crear un frente común, con directrices consensuadas, se verán frustrados. Se producirá entonces una situación en la que es sencillo que los hijos creen alianzas con la pareja a expensas de la persona con personalidad obsesiva o en contra suya.

Los hijos también pueden servir como arma arrojadiza contra el cónyuge por medio de instigaciones y actos sutiles. Si nos situamos desde el modelo sistémico, se produce una ruptura de la estructura del sistema, creando una ambivalencia en la forma en la que los hijos creen que deben comportarse, situación muy estresante para ellos, cuyas figuras de referencia pueden llegar a polarizarse.

Este tipo de personas con frecuencia no son conscientes de su propio sufrimiento, puesto que las emociones se encuentran totalmente reprimidas. Sin embargo, presentan multitud de somatizaciones como dolores de cabeza y estomacales. Son un grupo de riesgo para accidentes cardio-vasculares cuando la hostilidad se añade a lo anterior y son propensos a tener estrés crónico.

Si unimos las piezas del puzle vemos una persona que se encuentra reprimida emocionalmente e incapaz de expresar sus verdaderos deseos, ya que las normas los han ido velando. Obsesionado con ser un trabajador modelo tiene una relación tensa con sus compañeros y subordinados y una fachada con sus superiores.

En el plano sentimental no es capaz de expresar afecto espontáneo y se encuentra atrapado en una situación en la que es imposible adecuarse a demandas que se contraponen. En el plano parental, no crean un auténtico vínculo con sus hijos, más bien una relación protocolaria. Todo esto lleva a perder relaciones y a no poder cumplir sus expectativas de perfección. Es una persona propensa a caer enferma y a tener trastornos psicológicos, como la depresión, de los que rara vez es consciente o que sufre racionalizando como parte de su imperfección.

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Flujo Psicológico: 5 maneras de potenciarlo para ser más feliz

flujo-psicologico

Hace algunos años, un grupo de psicólogos norteamericanos se dieron a la tarea de darle una lavada de cara a la ciencia psicológica.

Al principio, fue por intuición clínica. Más tarde, con mayor soporte empírico. El hecho es que descubrieron que ese estado que la gente describe como felicidad no es igual a ausencia de enfermedad.

Quienes se alinearon en lo que dio en llamarse Psicología Positiva, entendieron que no alcanza con mejorar lo que está debilitado.

La salud y, en definitiva, la felicidad dependen de lo que hacemos por alcanzarla. Para ser felices, hay que entrenarse y aprender habilidades nuevas.

Uno de estos investigadores fue el psicólogo americano Mihalyi Csikszentmihalyi. Él dedicó parte de su vida a investigar sobre las Experiencia Óptimas o de Flujo Psicológico (o flow). El flow es una de las emociones más intensas que uno puede experimentar y se describe como:

“Una sensación de que las propias habilidades son adecuadas para enfrentarse con los desafíos que se nos presentan, una actividad dirigida hacia unas metas y regulada por normas que, además, nos ofrece unas pistas claras para saber si lo estamos haciendo bien. La concentración es tan intensa que no se puede prestar atención a cosas irrelevantes (…). La conciencia de sí mismo desaparece, y el sentido del tiempo se distorsiona.”

Csikszentmihalyi, 1998

Lo que se dice es, básicamente, que cuando uno está trabajando en algo que le gusta, apasiona e interesa, el tiempo pasa volando.

La concentración en este estado es tan intensa que uno no siente nada de lo que sucede a su alrededor Y la sensación es muy agradable porque el desafío que la tarea presenta es grande, como lo son también nuestras habilidades para enfrentarla y resolverla.

Entonces… ¿Cómo puedo potenciar el Flujo Psicológico?

A continuación te cuento cómo puedes potenciar en cinco pasos tus experiencias óptimas, para tener más y de mejor calidad.

1. Identifica tareas que te apasionen

Lo primero es descubrir cuáles son aquellas actividades que más te motivan. Pueden ser hobbies, o bien, algún aspecto de tu actividad laboral o académica.

Tal vez disfrutas entrenando en el gimnasio o saliendo a correr. La clave es saber con seguridad cuáles son aquellas tareas en las que vale la pena gastar el tiempo.

2. Define un objetivo, una meta

Si bien uno puede disfrutar de diferentes tipos de actividades, no todas clasifican para experimentar el flujo psicológico.

Las verdaderas tareas que estimulan el flow son las que tienen cierta estructura, unas reglas que hay que seguir.

La clave está en conocer cuáles son los objetivos y los métodos y técnicas para alcanzarlos. No es lo mismo pintar por el placer de realizar unas pinceladas, que realizarlo siguiendo una técnica determinada. En el segundo caso, resulta más probable tener experiencias óptimas.

Esto es así, porque conocer las reglas de juego y cuáles son los objetivos que se persiguen, sirven como ganchos para mantenernos motivados en la actividad.

Por otro lado, nos presta una referencia a la cual mirar para saber si lo estamos haciendo bien o es necesario corregir algo.

3. Busca el equilibrio entre habilidad y desafío

Para que el tiempo vuele mientras estás concentrado en la tarea, es necesario que la misma sea desafiante. ¿Cómo de desafiante? Lo suficiente.

Está en relación directa con tus habilidades. Si resulta que eres muy habilidoso y los desafíos muy pocos, la consecuencia es que vas a aburrirte.

Mientras que si la demanda de la actividad está por encima de lo que puedes permitirte hacer, resultarás frustrado o ansioso. Una actividad que estimule la experiencia óptima tiene un adecuado balance entre ambos factores.

4. Entrena tu atención

Si las condiciones previas ya se cumplen, sería natural que te concentres con facilidad para la actividad en cuestión.

Puede pasar, sin embargo, que no puedas sostener tu atención por mucho tiempo. En ese caso, necesitarás entrenar tu capacidad para focalizarte y concentrarte en lo que estás haciendo. Esto puede realizarse con técnicas de relajación o meditación. La ansiedad es una mala compañía para el flow.

5. Presta atención a la retroalimentación

Finalmente, es de una gran importancia que no dejes pasar desapercibido las señales que la actividad te envía sobre tu desempeño.

Aquello que hacemos o eso que producimos, en particular si lo hacemos con técnicas específicas, nos dan claves para descubrir si lo estamos realizando de manera adecuada o no.

Para mantener la motivación en alto y que nuestra experiencia óptima fluya, es necesario que prestemos atención a esas claves.

Con una adecuada retroalimentación, seremos capaces de corregir nuestro rumbo si no lo estamos haciendo bien o de seguir la marcha en caso de que vayamos por buen camino.

Como consecuencia de esto deberías tener la sensación de que el tiempo pasa volando, sin llegar a ser consciente de lo que sucede a tu alrededor, ni mucho mismo de tus propios estados internos. Junto con esto debería aparecer un sentimiento de control tuyo sobre la situación.

En suma, una actividad de estas características, aunque no sea inherentemente placentera, nos permite gozar de lo que estamos haciendo. Es una clase de tareas que, haciéndolas, nos permiten agradecer que estamos vivos y que, finalmente, nos acercan a eso que llamamos felicidad.

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jueves, 7 de diciembre de 2017

PREVENIR EL BULLYING: 4 LÍNEAS DE ACTUACIÓN

Prevenir el bullying o acoso escolar ha pasado a ser un objetivo prioritario en Educación. Cuando aparece una situación de bullying significa que algo ha fallado en nuestra labor de prevención. El espacio de la tutoría se presenta como un escenario perfecto para iniciar la prevención activa y el tutor será un facilitador de dicha labor. Os dejamos a continuación, queridos profes,  4 líneas de actuación desde las que podéis trabajar, en tutoría, a nivel de aula, con vuestro grupo de alumnos, y así estarán mejor preparados para identificar, gestionar y denunciar una situación de bullying en su entorno.

1ª LÍNEA: APRENDER A IDENTIFICAR LAS SITUACIONES DE ACOSO

Uno de los hándicaps más peligrosos del bullying es que nuestros alumnos han llegado a normalizar la violencia verbal y las faltas de respeto entre en su forma de relacionarse. No es extraño, si estamos atentos a una conversación entre adolescentes, que observemos que se insultan gratuitamente, aguantan collejas de compañeros, motes,  toleran el lenguaje discriminatorio e incluso conductas de abuso. La única manera de intervenir y ponerle freno a esta “normalización” es ofrecerles una perspectiva diferente de cómo pueden ser las relaciones sociales practicadas desde la base del respeto mútuo. Esto se puede trabajar con el visionado de vídeos en los que observen conductas de acoso y violencia  y aprendan a identificarlas y a rechazarlas. Si no contáis con material adecuado, os recomendamos que consultéis la página de Save the Children en la que os podréis descargar vídeos y actividades.

Por otro lado, es muy acertado brindarles la oportunidad de que conozcan testimonios reales de víctimas de bullying, así que si el tutor tiene la oportunidad de traer frente al grupo de alumnos a algún ex alumno que padeció acoso, sería una ocasión perfecta para que escuchen de alguien “cercano” a ellos, lo que sufrió y las consecuencias.

 

2ª LÍNEA: REFORZAR LA EMPATIA DEL GRUPO

Los testigos de una situación de acoso escolar no suelen denunciarla, incluso a veces “le ríen la gracia al acosador”, el cual encuentra un público “estupendo” en sus compañeros de clase, que le refuerza  y le anima a seguir con su conducta de acoso. Los adultos nos echamos las manos a la cabeza y nos sorprendemos de cómo no sale nadie en favor de la víctima. Y tenemos que entender que uno de los motivos es que en las etapas evolutivas previas a la fase adulta, la empatía no se ha desarrollado del todo todavía. Por eso tenemos que intentar facilitar su desarrollo “invitando” a que los alumnos se pongan en el lugar del compañero acosado. Y experimenten (aunque sea a través de la simulación) los sentimientos y sensaciones que padece la víctima. Podemos trabajar la empatía con juegos de intercambio de roles. Es muy importante que no se quede la actividad en un simple “teatrillo” sino que se trabaje posteriormente la reflexión y profundización de ideas y sentimientos (cómo se han sentido en los distintos papeles, qué pensaban, qué hubieran hecho si eso les ocurre en la vida real…)

 

3ª LÍNEA: MEJORAR LAS HABILIDADES SOCIALES DE LOS ALUMNOS

En una situación de bullying, hay una clara carencia de habilidades sociales tanto en la víctima (patrón de conducta inhibida) como en el acosador (patrón de conducta agresiva). Los chicos con un perfil introvertido e inhibido de personalidad tienen más probabilidades de ser víctimas de acoso escolar que los que muestran patrones asertivos o agresivos. Para ellos y el resto del grupo propondremos actividades en las que los alumnos tengan que poner en práctica alguna habilidad social básica (siempre empezaremos por las más sencillas: saludar, dar las gracias, cómo pedir un favor…) y terminaremos con las que implican poner límites y expresar miedos, deseos, necesidades… a los demás (que son las que más entrenamiento y guía necesitan). Las actividades podrán ser desarrolladas a través del visionado de vídeos, juegos de role-playing, teatro… y es imprescindible que cuando se expliquen las habilidades sociales que queremos que entrenen, propongamos a alumnos que sepamos que las tienen adquiridas y que sean modelos de referencia adecuados (tiene que ser un alumno o persona de edad similar a nuestros alumnos y que tenga ya adquirida la habilidad social en cuestión) para que las muestren a los demás. Las habilidades sociales se aprenden por imitación, y también es importante que constaten las consecuencias de mostrar unas habilidades sociales adecuadas o inadecuadas. Unas te llevan al éxito social y otras al fracaso.

 

4ª LÍNEA: ENTRENAR LA ASERTIVIDAD

La principal habilidad social que permitirá a la víctima de bullying denunciar su situación y establecer límites a las conductas de los demás es la asertividad. Por eso hay que hacer un trabajo más específico dentro del de las habilidades sociales que hemos comentado en el punto anterior. Pues ésta nos permite defender nuestros derechos y hacer valer nuestros intereses. Con el desarrollo de la asertividad, la persona se vuelve más segura de sí misma porque entiende que sus necesidades no están por debajo de las de los demás y que tiene derecho a decir “hasta aquí”, “no” o “quiero que me respetes”. Para trabajar la asertividad en el aula tendremos que diseñar actividades en las que los alumnos comprueben que en una relación social, nuestra conducta provocará unas reacciones en los demás en función de la actitud que mostremos. Por ejemplo, conductas agresivas conllevan respuestas agresivas de los demás (o de miedo). Conductas inhibidas fomentan que el interlocutor pierda el interés en relacionarse con nosotros o que puedan llegar a abusar de nosotros. Las conductas asertivas son las que suelen llevarnos al éxito social, porque nos ayudan a expresar nuestras necesidades y límites desde el respeto al otro, y los demás responden de manera adecuada (ni con agresividad ni con pasividad).

ACTUACIONES A NIVEL DE CENTRO:

Por último, en la complicada labor de intentar prevenir el bullying, no puede faltar el continuo fomento de los temas transversales al currículo educativo (educación en valores), que tendrían que desarrollarse desde cualquier asignatura, dentro y fuera de la tutoría. Así como favorecer iniciativas que concreten medidas para prevenir el bullying a nivel de centro:

  • Información a los miembros de la comunidad educativa acerca de los tipos de bullying. Podéis encontrar información relacionada con este tema en webs como eSalud.com 
  • Protocolos de detección, de actuación y prevención de conductas de acoso para el profesorado y familia.
  • Formación de equipos y aulas de convivencia.
  • Desarrollo de la mediación escolar como medida de afrontamiento del bullying y resolución de conflictos entre alumnos.

Cuando todas estas medidas se pongan en funcionamiento dentro de un sistema sincronizado y globalizado en nuestros centros, empezaremos a vencerle la batalla al bullying.

Información talleres desarrollo emocional navidad

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Depresión Postparto: cómo identificarla y afrontarla

Ser madre es un mundo lleno de incertidumbre, un momento de inicio de multitud de cambios a los que enfrentarse no siempre es fácil. La depresión postparto es algo frecuente, afecta a 1 de cada 6 mujeres, anticiparnos y conocer los posibles síntomas nos ayudará a detectarla y a afrontarla de una manera adaptativa.

La depresión post parto no tiene un desenlace claro, puede aparecer momentos después del parto o pasados algunos meses, lo que genera cierta confusión.  Aprovecharemos este email para aclarar algunas dudas que nos ayuden a discernir qué puede estar pasando, las posibles causas y cómo abordarlo.

¿Qué causa la depresión postparto?

No es necesario incidir en el momento y en el motivo por el que se originó el problema sino más bien,  en lo que vamos hacer para afrontarlo. Aun así, vemos necesario añadir ,que todo puede tener su comienzo desde el primer momento en el que se decide ser madre. Las presiones sociales, laborales y personales, las cesiones y concesiones que aun siendo voluntarias, hacen que las mujeres se enfrenten a la situación de ser madres de una forma diferente a la de ser padres.

Pero no hay una causa única, son diversos los motivos entre ellos mencionar nuestra idiosincrasia, una tendencia que marca la forma natural de vivenciar, interpretar y afrontar lo que nos ocurre. Haber tenido episodios depresivos anteriores o antecedentes familiares pueden ser otros de los motivos que afecten a desarrollar una depresión posparto

Los cambios hormonales durante y después de embarazo cuya afectación es difícil de predecir y el hipotiroidismo. Por lo que es necesario que las mujeres realicen análisis de sangre y seguimiento de ginecólogos especialistas para valorar todo esto.

La mujer también experimenta otro tipo de cambios relacionados con su propio cuerpo, nuevos síntomas y cambios físicos que provocan una mayor focalización en los mismos y a los que se les otorga, por ello, una mayor importancia.

También la pérdida de independencia y libertad, con ejemplos tales cómo estar sometida a revisiones, análisis, alimentarse de una u otra manera, no hacer esfuerzos, reducir las horas de trabajo o dejar de trabajar, …de una u otra manera sentirse controlada o cohartada.

Falta de sueño y descanso, algo que ya es difícil de estabilizar para el resto de los tiempos y que puede afectar en la gestión de la nueva etapa

El cómo haya sido el embarazo, el parto y la recuperación física después del mismo pueden determinar la aparición de una depresión postparto.

¿Qué síntomas psicológicos están detrás de la depresión postparto?

Síntomas cognitivos/Pensamientos

  • Relacionados con no ser capaz de atender las demandas de la maternidad generando dudas sobre el cuidado hacia el bebé y hacia sí misma
  • De hacerse daño tanto a ella misma como al bebé lo que provoca, creencias de no querer a su hijo por se capaz de tener esos pensamientos
  • Pensamientos que refieren un alejado contacto con la realidad tal como oír voces que otras personas no perciben, valorar que el bebé ha venido con una u otra finalidad o que éste tiene una intencionalidad negativa en su actos.
  • Suspicacias sobre las intenciones de los demás hacia el bebé y hacia sí misma

Síntomas emocionales

  • Ansiedad y miedo
  • Irritación, ira y frustración
  • Tristeza y depresión
  • Indefensión e inseguridad,

Síntomas conductuales

  • Aislamiento social
  • Dejadez, apatía
  • Perfeccionismo/autoexigencia
  • Delegar nada/delegar en exceso
  • Estar alerta/no descansar

¿Cuándo es necesario pedir ayuda?

El problema no es que aparezca esos síntomas sino la duración con la que se mantienen. Cuando se decide ser madre y traer a un hijo a este mundo hay una gran normalidad en la aparición de todo aquello que se ha descrito anteriormente, . Es normal el miedo, la tristeza, la preocupación, el malestar general, la sensación de inseguridad e inquietud. Estos síntomas suelen durar poco y desaparecen sin ningún tipo de tratamiento, pero si tras dos semanas de dar a luz la sintomatología permanece de forma constante o más intensa, es necesario pedir ayuda.

¿Cómo se aborda la depresión postparto?

La combinación de tratamiento médico con el tratamiento psicológico es lo más recomendado.Ya hemos mencionado la importancia del tratamiento con ginecólogos especializados pero también el control prenatal para disminuir la incidencia de la depresión postparto . Éstos pueden detectar a tiempo cualquier tipo de padecimiento relacionado con el embarazo o parto, evaluar la gravedad del problema y proporcionar una atención médica especializada acorde a las necesidades de la paciente. Si se diagnostica una depresión post parto será necesario un acompañamiento médico y psicológico de al menos 6 meses, pudiendo ser necesario tratamiento farmacológico 

Los tipos de tratamiento psicológicos más recomendados para abordar una depresión postparto son los basados en la terapia cognitivo conductual y en la terapia interpersonal.

  • Terapia cognitivo conductual aborda los diferentes tipos de pensamientos irracionales con los que interpretamos aquello que no ocurre y el efecto que estos tienen en la forma de sentir y de actuar
  • Terapia Interpersonal parte de la idea de que la mayor fuente de estrés a la que nos enfrentamos son las relaciones que mantenemos con los demás. Este tipo de terapia enseña a relacionarnos de una forma más efectiva y adaptativa con la gente de nuestro entorno.

depresión postparto Algunas sugerencias

  • Habla de lo que estás pensando y no escondas lo que sientes, aunque no te lo creas te quitarás un gran peso de encima. Hablar con otras madres sobre esta experiencia minimiza los sentimientos de culpabilidad y la ayuda de profesionales psicólogos y ginecólogos especializados puede serte útil
  • Sacar tiempo para ver a amigos, para estar sola y para hacer cosas en pareja,…intentar volver a la normalidad en las distintas facetas que nos definen.
  • Pedir ayuda a familiares y amigos con las necesidades del bebé, los cuidados propios y las tareas del hogar. No es momento para los deberías, perfeccionismos y demás autoexigencias, no te sobrecargues.
  • Aunque es una tarea complicada es necesario dedicar tiempo al descanso. Aprovechar los momentos en los que se delegan tareas o los ciclos de sueño del bebé para dormir y relajarse.
  • Ser madre, es un gran cambio en la vida de una mujer y no es un buen momento para iniciar otros cambios de relevancia. No pararse en este cambio no te dará la oportunidad de disfrutarlo.

No existe un examen único para diagnosticar la depresión posparto. El médico especialista puede solicitarle que llene un cuestionario (como la Escala de Edinburgh para Depresión Posparto) en su visita a la clínica para buscar signos de depresión o riesgos para esta enfermedad.

Pregúntele al médico o enfermera respecto a una remisión a un terapeuta de salud mental. La terapia conductual cognitiva (TCC) y la terapia interpersonal (TIP) son tipos de psicoterapia que han demostrado efectividad para la depresión posparto.
Si usted está pensando en hacerse daño a sí misma o a su bebé, busque ayuda médica inmediata.

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miércoles, 6 de diciembre de 2017

Cómo superar una ruptura amorosa de pareja

Cómo superar una ruptura amorosa de pareja, cómo hacerle frente a la ausencia y a la nostalgia. Cómo aprender a olvidar y a seguir hacia adelante cuando se ha perdido.

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martes, 5 de diciembre de 2017

Cómo evitar que el miedo te paralice

miedo-paralisis

La verdad es que a veces el miedo nos paraliza y por su culpa dejamos de hacer cosas que nos gustarían. Posiblemente en la mayoría de los casos somos conscientes de esto. Sin embargo otras veces ni siquiera lo advertimos.

Son diversos los factores subyacentes a la actitud del miedo, pensamientos como el temor a que dañen nuestra autoestima, al “qué dirán”, a si lo intentamos y no lo logramos, a que se rían de nosotros, a que nos juzguen, a fallar a alguien, etc.

Esto sucede porque basamos nuestro valor en la opinión o en los juicios de otras personas.

No obstante, y antes de continuar, no debemos olvidar que tener miedo no es necesariamente malo, ya que es una parte natural de nuestras vidas. Lo malo es cuando a menudo nos incapacita y nos impide alcanzar nuestro máximo potencial.

Algunas veces éste nos lleva a un estado que nos impide que funcionemos de manera adecuada y apropiada. Quizás sean los instintos de supervivencia los que comienzan a reaccionar a partir de nuestros niveles más básicos de forma exagerada.

Entonces, en su lugar deberíamos utilizar nuestras capacidades mentales para decir “hasta aquí” o “me voy a exponer a lo que temo” o “haré lo que quiero”, está en nosotros, en nuestra actitud y en nuestra mente neutralizar al miedo.

Tampoco debemos dejar de lado que las dudas o el temor pueden depender en gran medida de nuestras diferencias individuales y del grado de confianza en nosotros mismos. Estos son conceptos similares y que pueden ser el producto de experiencias de frustración vividas con anterioridad y posiblemente inervadas con nuestra predisposición genética a actuar en algunos terrenos.

No tenemos que sentirnos raros por creernos con menos valor que otras personas hacia algunos objetos.  Si nosotros no disponemos de las habilidades para superar los inconvenientes u obstáculos que nos dominan o impiden actuar, os aseguro que se pueden aprender y desarrollar.

Desde siempre me han llamado la atención algunos paradigmas psicológicos que ya advertían sobre la influencia del entorno en nuestras conductas, tales son el condicionamiento clásico de Pavlov (objetos o situaciones que en principio no afectan a la conducta y que al final sí acaban influyendo, por tanto, se dejan de hacer cosas por las sensaciones que éstas nos trasmiten)

La Indefensión Aprendida de Seligman (no hago esto por miedo a… Así que, mejor no hago nada, me quedo quieto) o el de la Disonancia Cognitiva de Leon Festinger (miento para no aceptar la realidad).

Y así es, a veces nos escondemos tras pretextos, excusas o disfraces para no hacer lo que realmente nos apetece o queremos. Nos ocultamos tras trabajos, relaciones o actitudes “perfectas” para protegernos de miedos o conflictos internos que no afrontamos.

Al final el miedo nos hace que construyamos una vida, una personalidad con la que ocultar nuestros temores, huimos del miedo así, no somos felices pero…”vamos pasando la vida que no es poco” pensamos.

Aunque si reflexionamos, mientras estamos centrados en nuestras conjeturas, recuerdos o rumiaciones nos perdemos lo más importante, nuestra propia vida y quizás otras, las de las personas que realmente nos importan.

Probablemente, la opción más complicada pero no la menos importante es ir aceptándonos y por tanto enfrentándonos a nuestra realidad, a nuestros miedos.

Debemos reflexionar sobre qué es lo que nos detiene, y una vez que lo sepamos, necesitamos exponernos a “eso” con la intención de superarlo.

Como casi en todo es mejor fluir, no debemos intentar sortear el temor, es decir, tendremos que exponernos a nuestros “monstruos” para hacer lo que realmente nos gusta, ya que cada vez que evitamos hacer algo por inseguridad o timidez, nuestro miedo se hace más fuerte y por tanto este regresa para hacer que aparquemos de nuevo el desarrollo de nuestras capacidades, que nos detengamos.

Esto no es fácil de hacer, pero tranquilamente y en calma debemos ir comprendiendo qué nos turba, y teniendo en cuenta nuestras cualidades o posibilidades, necesitamos superar, reparar o simplemente dejar ir a nuestros temores.

No tenemos que decirnos “ya no tengo miedo” o “no temo al fracaso” si en realidad pensamos lo contrario, asumo que es terapéutico aceptar el desaliento.

Si nos sentimos vulnerables debemos aceptarnos como tal, no somos perfectos, ni nadie es perfecto, no debemos vivir en el condicional del “qué pasaría si”, vamos a intentar probar a hacer lo que queremos, a ver qué pasa. Al actuar, al exponernos a nuestros miedos es como los podemos ir superando.

De esta manera, si aceptamos a esos “monstruos” psicológicos que nos impiden avanzar y que nos trasmiten incapacidad para realizar determinadas acciones, los comprenderemos tal como son y entenderemos cómo de prisioneros somos de ellos.

De esta manera estaremos dando los primeros pasos en ese camino de auto-superación, esa senda que nos llevará a la derrota de ese “bloqueo” del que nos contamina el miedo.

Otro punto importante es la planificación, para avanzar y vencer al miedo tenemos que organizarnos, debemos ser conocedores de cuál es nuestro estado de ánimo, hay que sacar provecho de éste, aunque solo nos quede un hilo de esperanza o fuerza, por pequeña que esta sea.

Tenemos que procurar extraer lo mejor de estos conceptos en nuestro beneficio, el fin es intentar no decaer. Observando y analizándonos tranquilamente, debemos entender como elemento fundamental que las personas somos diferentes.

Cada uno de nosotros tenemos unos sueños o deseos distintos, así, lo que tendremos que preguntarnos es, si el objetivo que buscamos es realmente el que deseamos, no debe ser nunca lo que los demás esperen de nosotros.

pajaros-volando

No olvidemos que el bloqueo que nos impide actuar es mental, es nuestra mente la que interviene en el “qué voy a poder hacer o no”, en consecuencia, el problema está en nuestra psique.

Como se decía al principio de este artículo, muchas veces dejamos de hacer cosas por el miedo a fallar o a que nos juzguen.

Hace unos cuantos días vi un vídeo en el que salían deportistas famosos, así como otras personalidades que habían experimentado reconocimiento mundial, y estas personas lo que venían a decir en esta grabación, es que habían fallado mucho en su vida.

Que el equivocarse no les había afectado en su proyecto, todo lo contrario, habían vivido situaciones que si por temor no las hubieran hecho, nunca habrían cumplido ni vivido muchos de sus sueños.

Por tanto el tener miedo a equivocarnos no nos tiene que parar, tenemos que pensar en los momentos u ocasiones que perderemos si dejamos que nuestros errores nos detengan.

Por tanto, nuestra meta es conquistar nuestros temores, sin obviar que no hay una forma de comportamiento universal. Entonces, tendremos que hacer de nuestra superación del miedo nuestro modo o manera de vencerlo. Es a través de la práctica como podremos hacer esto, el trabajar para ser más atrevidos nos llevará a confiar más en nosotros mismos.

No hay que tener miedo a que los demás sepan quién realmente somos y esto es fundamental, debemos exponer nuestra existencia, si hay algunas personas que nos critican…quizás otras nos valoren. Esta una de las acciones que debemos llevar a cabo si queremos dominar nuestras angustias o temores.

Así pues, es conveniente conocernos más a nosotros mismos, ya que para alcanzar la superación al miedo tendremos que ser más como realmente somos, autoaceptarnos, vivir de manera auténtica a nuestros principios, expresar nuestros sentimientos de manera adecuada, etc., negar nuestras carencias o limitaciones no nos ayudará.

Como decíamos al principio tendremos que decidirnos, aventurarnos a vivir nuestros miedos, aunque sea poco a poco, podemos utilizar visualizaciones o auto-decirnos alguna palabra de ánimo mientras nos enfrentamos a nuestros temores.

La práctica de algún tipo de ejercicio y la relajación, aunque sean durante un pequeño periodo de tiempo al día, también nos ayudarán a actuar con una actitud más positiva ante las amenazas.

Y ultimando este artículo diré, que no debemos tener miedo a parecer estúpidos, ya que el miedo a lo que la gente piensa es el miedo a que piensen que estamos haciendo el ridículo, y esto no conviene que nos importe mucho, al final es nuestra vida y nadie debería hacernos sentir mal porque estemos viviendo nuestra existencia como queramos.

No estamos aquí para que nadie nos apruebe, deberíamos intentar ser coherentes con nosotros mismos. La intención es que las opiniones u emociones de otras personas no nos aprisionen, no nos atrapen.

Aunque no debemos olvidar que nuestro camino será más liviano si mientras estamos en él nos rodeamos de gente que nos aporta satisfacción.

La alegría está en nuestra intención, en nuestro plan o idea, en definitiva, en nuestra voluntad. Transformemos nuestro miedo en libertad.

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lunes, 4 de diciembre de 2017

Agresores Sexuales: Diagnóstico y Tipologías

agresores-sexuales

En el Siglo XXI ha cobrado especial relevancia las agresiones sexuales, ayudando a ello la multiplicación y eco que los medios de comunicación consiguen.

De hecho, en España, fue a raíz del caso de las niñas de Alcasser (Valencia) cuando este tema estuvo muy presente en la colectividad.

En nuestro país, Vicente Garrido Genovés, se ha ocupado ampliamente del asunto de los agresores sexuales en una extensa bibliografía. Refiere que para su diagnóstico es necesario explorar cuatro áreas:

  • Naturaleza del delito: Se trata de conocer si ha cometido la agresión por abuso de poder, como medio de expresión de la ira… conocer sus motivaciones.
  • Historia sexual del agresor.
  • Distorsiones cognitivas: Generalmente, se da una racionalización del hecho delictivo, sintiéndose como víctimas en vez de como agresores.
  • Funcionamiento social: Muchos agresores sexuales no aparecen como deficientes en las habilidades sociales. Sin embargo, se entiende que una incompetencia en alguna de estas habilidades puede ocasionar problemas y disparar la agresión sexual.

Evaluación de los Agresores Sexuales

En el ámbito penitenciario, Cándido Sánchez señala diversas técnicas para la evaluación psicológica de los agresores sexuales:

Entrevista

Autoinforme verbal del delito: Se incluiría dentro de la entrevista, pero, se señala  como un aspecto diferenciado por la gran importancia que tiene el relato de la agresión por parte del agresor y cómo se sintió.

Evaluación psicofisiológica: Actualmente no se aplica en el medio penitenciario.

Medidas basadas en el tiempo de latencia, cuya variable dependiente es el tiempo de respuesta.

Medidas psicométricas. Tanto para evaluar aspectos generales (Personalidad: 16 PF-5, MCMI-III, MMPI-2RF…Inteligencia: WAIS-IV…) y aspectos más específicos, como:

  • Evaluar la violencia: VRAG, HCR-20…
  • Evaluar la agresión sexual:  STATIC, SORAG, SVR-20…
  • Evaluar la presencia de psicopatía: PCL-R…
  • Evaluar al agresor sexual: MSI, EPAS-3…
  • Evaluar a los abusadores de menores: Escala MOLEST, Cuestionario de Actitudes sexuales…
  • Evaluar a los consumidores de pornografía infantil: Escala de identificación con niños, Escala de Interés en abuso infantil, Escala de sexo con niños…

Tipología de los Agresores Sexuales

No existe un perfil de personalidad prototípico de los agresores sexuales, sin embargo, se pueden destacar ciertas tipologías, entre ellas las de Groth, quién divide a los violadores en:

  • Violadores de poder: Su objetivo es la sumisión de la mujer, ejercer poder sobre ella.
  • Violadores coléricos: Utilizan la violación como expresión de su ira.
  • Violadores sádicos: Utiliza tanto la violencia como la sexualidad para humillar a la víctima porque le recuerda a algo que odia.

Este mismo autor establece una distinción entre agresores sexuales de menores fijados y represivos. Los primeros serían aquellos cuya desviación sexual primaria es hacia los menores, se sienten identificados con ellos y suelen agredir de forma premeditada.

Por el contrario, los represivos, sustituyen su relación sexual con adultos por las de menores por un estrés precipitante y suelen ser actos impulsivos.

En un trabajo de Becerra- García, se señala que los abusadores de menores tienden a poseer rasgos característicos del trastorno obsesivo compulsivo y del grupo de personalidad C (ansiosos, temerosos…). Además suelen presentar baja autoestima, estilos de afrontamiento pasivo-agresivo e inmaduros, agresividad…

Personalidad de los Agresores Sexuales

Otra de las clasificaciones importantes es la que establece Prentkly, que establece tres factores a la hora de esclarecer la personalidad de los agresores sexuales:

  • Significado de la agresión:
    • Violadores Instrumentales: Utilizan la violencia para poder ejercer la agresión sexual.
    • Violadores Expresivos: La agresividad y la sexualidad persiguen el fin de humillar a la mujer.
  • Significado de la sexualidad
    • Violador compensatorio: Utilizan la sexualidad como medio para satisfacer fantasías sexuales.
    • Violador sádico: Desea ejercer el mayor daño posible.
    • Violador colérico: Viola como medio para expresar su ira.
    • Violador de agresión desplazada:
  • Grado de la impulsividad.
    • Alto grado de impulsividad
    • Bajo grado de impulsividad

Son destacables las aportaciones de Cándido Sánchez acerca de las características que suelen compartir los agresores sexuales, entre otras, haber sufrido abandono parental, disfunciones bioquímicas o lesiones cerebrales prematuras, sobreprotección paternal, haber sufrido abusos, incesto, tener fascinación por el fuego, crueldad hacia los animales en la infancia o adolescencia, haber mantenido relaciones sexuales insatisfactorias que le generasen dudas sobre su masculidad, etc.

También descatar que W.Marshall explica que los agresores sexuales no suelen presentar trastornos psicopatológicos, más allá de cumplir ciertos criterios de trastornos de personalidad, pero, que no les impiden comprender la magnitud de su comportamiento.

Por otra parte, este autor destaca los sesgos cognitivos egoístas que presentan los agresores sexuales respecto a las reacciones y sentimientos de las mujeres.

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