miércoles, 16 de enero de 2019

Motivos psicológicos para recurrir a la cirugía estética

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La realización de una operación de cirugía estética es una decisión que conlleva distintas ventajas e inconvenientes que cada persona debe conocer de antemano. También es importante estudiar si los motivos que conducen a una persona a realizarse una intervención de cirugía plástica son los apropiados o por el contrario esconden otros problemas de fondo como falta de autoestima, adicciones o incluso ansiedad.

En palabras del Dr. Mario Secorun, cirujano plástico de la clínica Montpellier en Zaragoza:

“La psicología en cirugía plástica es muy importante porque muchos pacientes que recurren a nuestra consulta, en realidad nos transmiten algún tipo de malestar emocional que están sintiendo. Alguien puede querer realizarse una rinoplastia por tener la nariz grande y otra persona puede pensar que tiene las orejas despegadas. Sin embargo hay muchos pacientes a los que esto no les produce ningún malestar y a otros que sí y es la razón por la que deciden someterse a este tipo de operaciones. Es necesario tener esto en cuenta para saber si realizando la operación vamos a conseguir lo que están buscando.”

Problemas psicológicos detrás de una operación de cirugía estética

Uno de los problemas más comunes de las personas que deciden realizarse una operación de cirugía estética es la dismorfofobia. Las personas que padecen este trastorno presentan una creencia obsesiva por algún detalle corporal de su propio físico que apenas es perceptible por las personas de su alrededor.

En palabras del Dr. Secorun: “A los pacientes que sufren dismorfofobia su cuerpo les resulta desagradable. Tienen fobia a la forma que tiene su cuerpo. Se trata de pacientes muy difíciles de tratar y que en principio no son candidatos para la cirugía ya que si su cuerpo les resulta desagradable antes de la intervención, hay muchas probabilidades de que sigan viéndose de esta forma después de la operación. En estos casos es mejor buscar inicialmente un tratamiento psicológico”.

La aceptación social es otro de los motivos por los que alguien recurre a este tipo de intervenciones. En este caso existe la creencia de que poseer determinados atributos físicos provocará una mayor aprobación y aceptación del exterior. Esta creencia suele aparecer en algunas mujeres que deciden realizarse una intervención de aumento de pecho.

Los pensamientos distorsionados son otro de los motivos que pueden llevar a una persona a recurrir al bisturí. Se trata de pensamientos que suelen guardar poca relación con la realidad y con el paso del tiempo han sido magnificados por la propia persona.

La baja autoestima suele ser el factor estrella a la hora de pasar por el quirófano. Este punto es especialmente importante debido al problema que conlleva hacer que la autoestima dependa de factores externos como es la imagen. En estos casos es muy probable que la autoestima no mejore después de haberse realizado la operación estética. No debemos olvidar que

¿Entonces quién es apto para realizarse este tipo de intervenciones?

Personas con una autoestima sana y que no dependan de factores externos para sentirse aprobados y aceptados. Además también es importante que posean un autoconcepto sólido y estable en el tiempo.

Personas con estabilidad y salud física y psicológica que sean capaces de valorar con claridad los riesgos y beneficios de la intevención.

En base a lo anterior podemos deducir que una operación de cirugía estética está contraindicada para aquellos casos en los que una persona tiene unas expectativas poco realistas sobre los resultados de la intervención o cuando su autoestima depende por completo de su aspecto físico. También se desaconseja este tipo de intervenciones en pacientes que tienen alteraciones en el juicio o en su capaciedad de tomar decisiones de forma racional.

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martes, 15 de enero de 2019

R.D. Laing, el referente del movimiento antipsiquiátrico

R.D. Laing

Conocido como un rebelde que deshizo el orden dominante en la psiquiatría de su tiempo, R. D. Laing (1927 – 1989) nace en la ciudad escocesa de Glasgow, en el seno de una familia calvinista conservadora. Intelectualmente inquieto, con apenas quince años de edad ya había leído Voltair, Marx, Nietzsche, Kierkegaard y Freud.

¿Quién fue R.D. Laing? Primeros estudios y trabajos

R.D. Laing ingresó en la universidad en 1945 graduándose en 1951. Por aquellos tiempos prevalecía en Glasgow una intensa tradición filosófica ligada al pensamiento existencial europeo – la escuela escocesa de los personalistas – a la que R.D. Laing se mostró muy permeable.

Por su parte, en su primer libro, publicado en 1960 – El self dividido – Ronald Laing hace especial referencia a uno de los principales filósofos escoceses personalistas – John McMurray – quien afirmaba que las técnicas de las ciencias naturales son inadecuadas para el estudio de las personas.

En contraposición, la psiquiatría de su tiempo se caracterizaba por un fuerte contenido somático de las problemáticas de orden mental – nada muy diferente a la visión actual – al extremo de que los tratamientos más recurrentes oscilaban entre las terapias electro convulsivas, el coma insulínico inducido y las lobotomías.

La casa de los juegos

En este contexto, en el Hospital Real de Gartnavel, R.D. Laing, junto a sus colegas McGhie y Cameron, llevan adelante lo que se conoce como la experiencia de la casa de los juegos.

Ante unas instalaciones hospitalarias sobrepobladas y con reducido personal sanitario, Laing y sus colegas empiezan a preguntarse hasta qué punto el comportamiento de los pacientes – mayoritariamente con diagnóstico de esquizofrenia – no era producto del ambiente. Es así que disuadieron al director del hospital – el doctor MacNiven – para que les concedieran una habitación grande, confortable, equipada y con una proporción de pacientes por enfermero menor a lo habitual.

La idea era albergar a doce de los internos con peor pronóstico. Con aire desconfiado el doctor MacNiven cedió al pedido. Poco tiempo después, la atmósfera del ambiente en que se encontraban esos pacientes se volvió más distendida. Dieciocho meses más tarde, todos los doce internos, que hasta antes de iniciar la experiencia eran considerados como intratables e irrecuperables, presentaron mejoras tan significativas que recibieron alta médica.

Un año después todos estos pacientes regresaron al hospital lo que suscitó, por parte de algunos de los colegas de Laing, la argumentación de que la esquizofrenia era una enfermedad incurable, sólo parcialmente aliviada por influencia del ambiente. Por su parte, R.D Laing contra-argumentó que alguna cosa errónea habría en el ambiente social (Beveridge, 1998).

Es en este contexto que nos situamos para intentar comprender el declarado propósito del doctor Laing: hacer de la locura y del proceso de enloquecer algo comprensible.

R.D. Laing y la antipsiquiatría

Etiquetado por algunos como un psiquiatra anti-psiquiatría, en virtud de compartir algunos de los postulados del movimiento que ostentaba ese nombre, llega a declarar que no se ve a sí mismo como tal, ya que gran parte de lo que se conoce como práctica psiquiátrica es por definición anti-psiquiatría.

Otros autores, más ajustados en la definición, refieren que mucho más que un médico anti-psiquiatra R.D. Laing era, de hecho, un psiquiatra anti-médico. Uno de los principales cuestionamientos que surgen de las ideas lainguianas va de encuentro al enfoque científico-humanista de los problemas mentales – en especial de la esquizofrenia – apuntando los desaciertos de la psiquiatría en lo que se refiere al abordaje y tratamiento de la misma.

R.D. Laing y su comprensión de la esquizofrenia

Otro de los focos lainguianos es la familia y su papel en el origen y desarrollo de los desórdenes mentales, que bien podrían atribuirse a la interacción herencia-ambiente.

Para Laing la condición esquizofrénica es concebida como resultante de una inseguridad ontológica extrema, una adaptación a patrones comunicacionales disfuncionales en la familia, un viaje interior para sanar divisiones psíquicas que obligan a retomar los estados de desarrollo previo al surgimiento del falso self y un trastorno al servicio de una función política que busca controlar y oprimir socialmente, todo en pro de un supuesto bien colectivo.

Como ya referimos, el propósito de Laing era hacer comprensible la locura y el proceso del enloquecer, dando cuenta en términos existenciales de ciertas formas de locura, sin que ello implique una idea de construcción de una teoría de la esquizofrenia.

Cuando se intenta comprender el conjunto de experiencias particulares de un determinado individuo inserto en un cierto contexto existencial, conductas y verbalizaciones como las de la esquizofrenia, pasan a ser comprendidas, de lo contrario ellas mantienen un sentido esencialmente oculto. ¿Acaso no hay otras maneras de ser sanamente esquizoide en el mundo que, desde el enfoque clínico convencional, pasan desapercibidas?

La discontinuidad del esquizofrénico hacia su realidad externa es descrita por Laing como una posición existencial básica de seguridad ontológica que se contrapone a una inseguridad ontológica donde el sujeto está más preocupado por preservarse que por coexistir en cierto equilibrio con los demás.

La vivencia subjetiva de que la persona se encuentra en una situación de dependencia ontológica respecto al otro, sustituye el sentido relacional establecido en una genuina reciprocidad, siendo el falso self el encargado de mediar entre el universo interno y la realidad externa.

Desde la perspectiva lainguiana la psicosis sería un proceso en el que el sujeto se identifica exclusivamente con aquella parte de sí que juzga como no-encarnada, usufructuando así de una especie de invulnerabilidad física y un ansiado estado de espiritualidad desencarnada.

El cuerpo no es un sostenedor indestructible contra el ataque corrosivo de las incertidumbres ontológicas. No es un baluarte contra la psicosis – señala Laing (2006). La única cosa que posee el individuo encarnado es un punto de partida integral que opera con la realidad y que hace del no-encarnado un contemplador híper-consciente de todo lo que se realiza corporalmente.

Las operaciones se juzgan así como siendo tan sólo mentales. En la organización psíquica esquizoide, el sujeto se cierra en sí mismo sin recurrir a una relación con los demás. Así pues, él mismo es todas las personas que le son necesarias, lo que a su vez lo arrastra hacia una inmensa desesperación. Su universo psíquico empobrece a tal punto que el vacío se instala.

No levantando defensas contra la pérdida de una parte del cuerpo, sus esfuerzos se centran en preservar su yo en virtud del terror que provoca su propia disolución – el no-ser. Por otra parte, y contrariamente a los postulados convencionales de que la esquizofrenia es un conjunto de meros substratos somáticos que se expresan en alguien independientemente del sistema en que se encuentra inserido, el proceder esquizofrénico es visto por Laing desde una perspectiva de praxis social.

El concepto de praxis y proceso-praxis se inspiran en las ideas sartreanas expresadas por Laing y Cooper en el libro Razón y violencia – Una década de pensamiento sartreano (1972), donde manifiestan que existencialismo y marxismo presentan iguales objetivos, siendo que el primero busca al hombre dondequiera que éste se encuentre y el segundo absorbe éste en la idea. El ser humano no es incognoscible, sino desconocido.

En contra del concepto de enfermedad

Para Laing y Cooper las enfermedades adquieren su verdadera significación cuando son vistas como traducción concreta de la alienación del hombre. El existencialismo, auxiliado por el psicoanálisis, sólo puede estudiar las situaciones en que el hombre se pierde en la infancia. Es evidente que la concepción marxista de que las acciones sociales de una persona están condicionadas por los intereses generales de su clase, no es en absoluto incompatible con la idea de condicionamiento de la acción actual por la experiencia infantil.

Las sociedades más avanzadas – de ayer y de hoy – enfrentan un grave problema de incomunicación social, llamada también de soledad existencia. “No puedo experimentar tu experiencia. Tú no puedes experimentar mi experiencia. Ambos somos hombres invisibles. Todos los hombres somos invisibles unos a otros.” (Laing, 1967) Nuestra ignorancia de la propia identidad y de la identidad del otro cabe ser alterada con la fenomenología social, a la que Laing define como ciencia de la propia experiencia y de la experiencia de los demás.

Un saber interesado por tu conducta y por mi conducta, tal y como yo la vivo, así como la tuya-mía tal y como tú lo haces. Pero Laing aclara, que la experiencia-conducta no es símil de interno-externo ya que esto significa decir que mi experiencia es intra-psíquica, suponiendo que se trataría de una cierta psique que alberga mi experiencia, siendo que mi psique es mi experiencia y viceversa.

Enfocándose en la experiencia terapéutica, Roland Laing afirma que la psicoterapia debe configurar un intento obstinado de dos personas por recuperar la totalidad del ser humano por medio del nexo terapéutico. El paciente debe ser aceptado en el aquí y ahora, y no en el cambio. El hombre para ser él mismo debe alejarse de la normalidad, siendo la locura la que le permite ser y estar en adecuada sintonía con él mismo.

En contra del modelo de locura

Laing confrontando los poderes instalados de la psiquiatría no comparte los modelos de locura y mucho menos la manera en como esta es abordada – en particular con lo relacionado a la esquizofrenia – y parece tener razón cuando tenemos en cuenta que más que un proceso terapéutico se trata de un encuentro humano-técnico. Esto hace del otro un objeto de examen, lo que por consecuencia lo degrada de su calidad de sujeto.

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Es un equívoco pensar que la cordura consiste en la capacidad de alguien adaptarse a la realidad externa y la locura un fracaso de este intento.

Según el pensamiento lainguiano, la locura es como un viaje que busca remediar el terrible estado de alienación a que llamamos normalidad (Rivera, 2011). Constatamos con cierta facilidad la vigencia de algunos de los postulados de R.D. Laing, al tiempo que los avances del pensamiento humano en lo que toca a las áreas del llamado binomio salud/enfermedad mental poco parecen haber progresado, entre otras cosas porque el modelo dominante insiste en mantenerse entre los parámetros de normalidad/anormalidad. Pero claro, sobre tantas nebulosas otras tantas luces llegan para aclararnos la visión.

Es ineludible referir que gran parte del trabajo de R.D. Laing refleja su propia experiencia de vida. Si partimos de la base de lo que fue su formación de niño, no se requiere mucho esfuerzo antes de empezar a comprender que la primera ruptura que Laing concreta es justamente con sus raíces culturales de fuerte tinte religioso conservador en su seno familiar. Más aún si consideramos que se trató de un hijo manifiestamente no-deseado.

Es importante destacar que su visión humanista-existencial no presentó en sus inicios vestigios de orden místico-espiritual, pero, más tarde, surge una cierta relevancia de este aspecto. ¿Podría encuadrarse este fenómeno como un intento de retorno a sus raíces cristianas? Es muy posible que gran parte de la obra de R.D. Laing haya sido un permanente intento de justificar su propia historia y experiencia de vida.

Esto no desmerece su trabajo y esfuerzo, por el contrario, a nuestro ver le da un sentido de mayor autenticidad. Enfrentar el statu-quo del corporativismo médico-psiquiátrico, desafiar y denunciar los excesos y contraponer alternativas diametralmente opuestas al pensamiento dominante, no es una tarea que cualquiera esté dispuesto a asumir y dar seguimiento.

Una cosa podemos sacar en claro y es que muy a pesar de los avances registrados en áreas como las neurociencias, la farmacología y las intervenciones terapéuticas, las personas con esquizofrenia continúan cargando el doloroso peso del estigma y la culpabilización ante fenómenos derivados de su estar y ser en el mundo, y los llamados normales continuamos creyendo que no tenemos nada que ver con eso.

Referencias

Beveridge, A. (1998) R. D. Laingrevisited. Psychiatric Bulletin, pp.452- 456.

Laing, R. (1967) La política de la experiencia el ave del paraíso. Editorial Crítica: Barcelona.

Laing, R. (2006) El yo dividido. (5ª ed.) Editorial Fondo de Cultura Económica de España. S.L.

Laing, R. & Cooper, D. (1972) Razón y Violencia – Una década de pensamiento sartreano. Editorial Paidós: Buenos Aires.

Rivera, F. (2011) Laing un rebelde que desafío el orden psiquiátrico imperante.

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lunes, 14 de enero de 2019

Descúbrelo aquí: ¿Qué tan intolerante eres a la humanidad?

Preguntas y respuestas que te permitirán descubrir otra parte de ti mismo, cómo te afecta el roce con otros seres humanos y qué aspectos son.

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jueves, 10 de enero de 2019

Fetichismo: qué es y tipos

El fetichismo es  la atracción sexual patológica hacia situaciones y objetos que proporcionan excitación y placer. El fetichismo o trastorno fetichista es una parafilia según.

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En las fotos de desnudos, los hombres miran primero el rostro

“Si un hombre ve una fotografía de un desnudo ¿Dónde mira primero?”, ¿Hay diferencias entre donde miran las mujeres y los hombres ante una foto.

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Evita que tu bebé sufra caries por el biberón

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La aparición de caries a temprana edad es un problema de salud que se presenta en muchos niños, por lo que debe ser prevenido desde la la aparición del primer diente

Aunque los dientes de leche sean temporales, los niños necesitan fuerza en su mandíbula para masticar las comidas, hablar con fluidez y para que sus próximos dientes puedan posicionarse de buena manera. Además, la higiene bucal debe ser un hábito aprendido desde muy temprana edad.

¿Por qué mi hijo tiene caries?

En la mayoría de los casos, las caries suelen aparecer sobre los dientes superiores delanteros, aunque si no se trata a tiempo, lo más probable es que se extienda hacia el resto de los dientes. Hay que tener especial precaución con las bebidas y golosinas altas en azúcar, ya que suelen traer como consecuencia la aparición de esta enfermedad. En el caso de los niños que beben en biberón, la mordida constante de este también es una de las principales causas por las que aparece esta enfermedad.

Los niños suelen tener episodios de ansiedad en los que la mordida es el primer síntoma, y muchas veces lo expresan mordiendo nerviosamente un biberón, por lo que se va desgastando el esmalte de sus dientes de leche y son más susceptibles a que aparezca en ellos las caries. Otra causa común de la aparición de esta enfermedad es la transmisión de bacterias de la madre al hijo. Esto se produce cuando las bacterias en la saliva de la madre se transportan a través de una cuchara o biberón hasta la boca del niño. Hay que recordar que la boca está muy expuesta al nacimiento y proliferación de bacterias, debido a la humedad y los residuos de alimentos o bebidas que pueden quedar en ella, por eso hay que ser muy precavidos.

Las caries y el biberón

Cuando el niño aún usa biberón es necesario esterilizarlo por lo menos 2 veces al día, ya que aunque sean de la mejor calidad, suelen ser un medio de transporte para la bacterias y el uso prolongado de los mismos puede desgastar el esmalte dental, sobre todo en los dientes de leche que son más delicados y frágiles.

Al cumplir un año de edad, lo más recomendable es empezar a estimular al niño para que tome en una taza y deje tanto el biberón como el chupete, y así prevenir la aparición de caries por biberon. Recuerde programar una cita con un dentista en cuanto aparezca el primer diente.

¿Cómo prevenir las caries en niños y bebés?

Las caries, en la mayoría de los casos, son un asunto de prevención y el secreto está en el flúor. El flúor es un mineral natural que actúa como barrera protectora del esmalte dental. Cuando las piezas dentales no reciben la cantidad suficiente de flúor, las caries aparecen y corroen toda la dentadura.

A partir del tercer año se debe empezar la rutina del cepillado de dientes con un dentífrico especial para niños y dos veces al día (por la noche y por la mañana). Sin embargo, el cepillado de los dientes debe ser supervisado por un adulto, ya que los niños no suelen hacerlo tan bien cuando están solos.

La medida general de dentífrico para niños es una no mayor al tamaño de un grano de arroz. Si aún no le sale al bebé su primer diente, es necesario limpiar sus encías con una toalla limpia o un algodón humedecido.

Recomendaciones para el cuidado bucal de los niños

El cepillado de dientes y la higiene de las encías de un bebé no son las únicas medidas a tener en cuenta para el cuidado de los dientes de un niño.

  • Los biberones y chupetes. La mayoría de las madres usan estos utensilios para calmar o dormir a su bebé, pero cuando al niño ya le ha salido su primer diente, un chupete o un biberón expone al niño a azúcares que se van quedando en las piezas dentales de los niños, por ello nunca se debe dejar a los niños durmiendo con alguno de estos.
  • Los viajes. Si tiene hay que darle un biberón a un niño, sea por un viaje, o por alguna circunstancia en la que no se le puede dar una taza, lo mejor es ofrecerle sólo agua.
  • El agua como bebida entre comidas.El zumo, la leche, el yogur u otro tipo de bebida que contenga azúcar, hay que procurar que los niños las beban sólo en las comidas. Este es un hábito no sólo de higiene bucal, sino que ayudará al bebé a no consumir azúcares entre comidas.
  • Acostumbre a su hijo a comer de forma saludable. Las golosinas, galletas y caramelos son especialmente dañinos para los dientes de los niños y para su salud en general, por lo que es mejor que no se acostumbren a este tipo de alimentos. En cambio, hay que enseñar a los niños, desde muy temprana edad, a tener hábitos alimentarios saludables.

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miércoles, 9 de enero de 2019

Mitos sexuales

¿Sabrías diferenciar lo que es mito de la realidad? ¿Cuánto conoces sobre el sexo? En DePsicologia.com desmitificamos la sexualidad y te animamos a participar para.

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